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01.12.2025 Críticas / Crónicas, Teatro  
Glorious! La pitjor cantant del món – Crítica 2025

El Teatre Poliorama de Barcelona presenta Glorious! La pitjor cantant del món. Una comedia que escenifica la vida y gloria de Florence Foster Jenkins, una excéntrica millonaria del Nueva York de los años cuarenta que, pese a su absoluta carencia de talento por el canto, persiguió con una pasión desbordante su sueño de triunfar como diva de la ópera.

Glorious! es una comedia basada en la increíble historia real de Florence Foster Jenkins, una millonaria de la Nueva York de los años 40 que, pese a no tener talento alguno, arriesgó su propio patrimonio para perseguir su sueño de convertirse en una cantante de ópera de renombre.

Con entusiasmo desbordante y sin miedo al ridículo, culminó su carrera organizando un concierto en el prestigioso Carnegie Hall, donde su devoción por deleitar al público con su canto estridente, convencida de que sonaba maravillosamente bien, la convirtieron en todo un icono de la época.

El Teatre Poliorama de Barcelona nos presenta esta obra de Peter Quilter, quien contrapone magistralmente la ambición de Florence por su pasión por la música con las dulces maniobras de sus amigos y familiares por no desanimarla. A pesar de las críticas y risas que provoca su canto desafinado, esta alegre y delirante mujer se mantiene firme en su sueño, provocando momentos tan hilarantes como conmovedores. Una comedia entusiasta sobre el sueño de triunfar sin tener talento alguno —y el poder de creer en uno mismo por encima de todo: «La gente puede decir que no sé cantar, pero nunca nadie podrá decir que no canté».

Paco Mir se pone al frente de la dirección y adaptación de una obra complicada y diferente que deja a los espectadores con los ojos como platos al ver lo que ocurre en escena. Aunque en alguna ocasión la obra peca de falta de ritmo, sobre todo al inicio donde la presentación de personajes se hace demasiado extensa y tediosa, Mir nos presenta un producto cohesionado y hecho para sorprender. Personajes extravagantes que cargan una historia sencilla pero despreocupada, que a más de uno sorprenderá que esté basada en hechos reales.

Para escenificar esta hilarante historia, Mir cuenta con un elenco de cinco actores y actrices que empoderan fielmente a sus personajes. Empezando por el recién llegado a las tablas, Ramon Gener, quien defiende estoicamente al personaje que más trayecto actoral realiza en escena. Él, como le ocurre al público presente, no conoce a Florence; por lo que se va a convertir en el personaje en el que el público reflejará todo tipo de reacciones.

Junto a él, Santi Millán interpreta al manager de Florence. Un personaje despreocupado que anima a Florence a seguir su camino sin poner un pero o cuestionar sus decisiones. Si ella es feliz y puede -porque dinero no le falta-, él siempre estará allí para encumbrarla. Un aprovechado que sabe vivir de su representada.

Eva Cartañà nos presenta al primer personaje cómico de la obra: una malhumorada sirvienta Italiana que la agencia ha puesto a Madame Florence esa semana. Todas las sirvientas parecen escapar asustadas, pero ella parece aferrarse al puesto; aunque no evitará despacharse a gusto cada vez que aparezca en escena.

Annabel Totusaus nos presenta a la amiga más cercana de Florence; tanto que vive al final del pasillo. Un personaje que, de nuevo, anima incondicionalmente la carrera de Florence. Totusaus nos presenta a un personaje muy vital y carismático, con un perro bien parecido y activo, que ayuda a destensar las caras del público cada vez que Florence decida entonar una canción.

Meritxell Duró nos presenta un personaje que aparece poco en escena pero que, cuando aparece, desata la reacción del público. Duró nos ofrece así un personaje reivindicativo que realizará un pequeño «golpe de estado» en uno de los eventos de Florence para verbalizar lo que el público piensa de la cantante. Un personaje creado para hacer que el público participe en la función y se exprese. La pregunta es: ¿el público presente estará de acuerdo con ella?

Y, por último, la palma se la lleva Marta Ribera como Florence Foster Jenkins. Ella está sencillamente espectacular. Ya no solo porque aquí Marta no canta (algo dificilísimo de hacer cada noche para una persona acostumbrada a hacer musical), sino porque su interpretación de la excéntrica ricachona es tan rica en matices, que no podemos apartar nuestros ojos de ella. Todos esperamos que abra la boca y «cante», pero es que el carisma que el personaje exuda en todo momento es tan magnético y trágico que, antes de que eso ocurra, Marta ya nos tiene comiendo de su mano. Y sí, en el momento que «canta», ahí ya, nuestro semblante cambia, nuestros ojos se abren como platos, y ya somos todos suyos. ¡Brava!

En la parte técnica, destacar la sencilla pero efectiva escenografía creada por Enric Planas, la perfecta iluminación de Kiko Planas, el fidedigno vestuario de los años cuarenta creado por Gabriela Maffei y Toni Allende, y la excelente caracterización y maquillaje de Júlia Ramírez.

En definitiva, Glorious! La pitjor cantant del món es una fresca y conmovedora comedia basada en una historia real sobre la pasión, el autoengaño y el tesón ante la adversidad. Una obra con un tono ágil que consigue equilibrar con precisión el humor y la emoción, convirtiéndola en una celebración de la libertad de soñar sin límites, de la belleza de las imperfecciones y del poder del convencimiento personal. Un esperpéntico vodevil que necesita ser disfrutado.

Crítica realizada por Norman Marsà

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