
El Eixample Teatre de Barcelona presenta Los Bonobos, una comedia escrita por Laurent Baffie, adaptada por Julián Quintanilla y dirigida con mano ágil por Borja Rabanal y Mònica Macfer. Una función que se convierte en un torbellino de humor, malentendidos y caos calculado que —como bien promete el género— mantiene la risa flotando en el teatro de principio a fin.
La trama gira alrededor de tres hombres muy peculiares: uno ciego, otro sordo y otro mudo. Interpretados por los mágnificos Jaume Casals, Carles Pulido y Benjamí Conesa. Convencidos de que sus discapacidades han sido la causa de todos sus fracasos amorosos, deciden esconderlas en una cita a ciegas que consiguen a través de una aplicación. A partir de ahí, se desata una serie de situaciones tan absurdas como ingeniosas en las que los protagonistas recurren a todo tipo de artimañas para evitar ser descubiertos.
El juego funciona porque el ritmo no decae: cada gag está milimétricamente colocado y cada enredo suma una capa más de humor. El reparto masculino, especialmente el actor que interpreta al personaje mudo, destaca por su precisión cómica, su expresividad y un talento gestual, arrancando carcajadas sin necesitar ni una sola palabra.
En el otro lado del encuentro están las tres mujeres: cada una con su propia personalidad, su encanto y su forma de leer la situación. Ariana Bruguera, Marta Fíguls y Gemma Iglesias aportan frescura, dinamismo y un carisma que hace que la obra funcione como un verdadero duelo —y encuentro— entre mundos.
Sus personajes no solo complementan la historia, sino que también elevan la comedia gracias a su intuición, su rapidez y la manera en que reaccionan ante lo que creen que está pasando… que casi nunca coincide con la realidad.
El humor físico y las situaciones exageradas se sostienen especialmente bien gracias al diseño sonoro de Alan Brizuela y la iluminación de Néstor González. Ambos elementos se integran como parte del “plan” de los protagonistas, marcando ritmos, pausas, señales y momentos clave que contribuyen a provocar el efecto cómico deseado. Todo está coordinado de manera que lo técnico funciona como un personaje más dentro del caos amoroso.
La producción de Mer Roman reúne a un reparto muy equilibrado: Casals, Pulido, Conesa, Bruguera, Fíguls e Iglesias forman este sexteto de intérpretes que lo dan absolutamente todo. Se nota que disfrutan en escena, y esa energía se contagia al público desde el minuto uno.
La conexión entre intérpretes y espectadores es inmediata: risas, complicidad, sorpresa… Los Bonobos es de esas obras que te hacen desconectar del mundo durante un rato y simplemente disfrutar de la comedia sin filtros.
En definitiva, Los Bonobos es una comedia fresca, descarada y tremendamente divertida, ideal para quienes buscan pasar un buen rato sin pretensiones y reírse de principio a fin. El sexteto protagonista es impecable, la dirección mantiene un ritmo enérgico, y la obra demuestra que el humor —cuando está bien llevado— es un lenguaje universal.Sales del teatro con la sensación de haber vivido una aventura cómica colectiva.
Crítica realizada por Yadi Agurto




