
Nave 10 Matadero de Madrid acoge Eclipse, una propuesta del dramaturgo Javier Umpierrez que discurre a través de la performance sobre la curiosa obsesión de los humanos por las máscaras, desde las mortuorias hasta las digitales.
A partir de la noticia en 2018 del descubrimiento de una máscara de 9000 años de antigüedad, Matías Umpierrez, artista centrado en la investigación de las problemáticas contemporáneas de cómo nos relacionamos con la ficción, y de familia de ceramistas y yeseros, decide emprender una investigación sobre la utopía de ser otra persona. Así, además de otros proyectos, nació Eclipse.
Este espectáculo vuelve a Madrid para quienes no lo pudieron ver en el junio de 2023 en Naves del Español. En el escenario, un ser enmascarado y su doble aparecen como la luna y el sol porque la pieza juega con la dualidad y el misterio. El enmascarado nos presenta un viaje por diferentes máscaras, sus usos y significados, repasando las identidades que deseamos. Siendo el anonimato una identidad más. Eclipse nos ofrece la escenificación de archivos con la forma del espectáculo de un mago.
El escenario se nos presenta prácticamente despejado, rodeado por los puestos en los que los actores se enmascaran, y apoyándose en elementos escenográficos y proyecciones. Sobre él, un o una intérprete anónimo/a, enmascarado una y otra vez, y con la voz distorsionada, reflexiona sobre el uso que la humanidad ha dado a las máscaras. A la necesidad del ser humano de apantallar la realidad, de transformarse en lo místico o de disfrazar el ser.
Desde el primer momento la voz nos lo advierte: estamos ante una disertación que recorre el mundo de las máscaras. Desde la más antigua, descubierta en un yacimiento de hace 9000 años, hasta las más modernas, las digitales, que nos permiten desde el otro lado del hilo ser quien queramos ser y tener la vida que deseamos.
Javier Umpierrez propone una secuencia de escenas en las que el arte digital, la iluminación, la escenografía, la música y la danza se suceden y combinan. Una serie de performances perfectamente ejecutadas por el/la intérprete anónimo/a, el Virgilio enmascarado que se transforma escena tras escena para acompañarnos. De una época a época, de persona en persona, viajando por los diferentes usos que la humanidad ha encontrado en la capacidad de enmascararse y enmascarar la realidad.
La disertación no pretende ser completista, ni lo necesita, ya que las escenas hipnotizan y llevan al público a espacios oníricos donde la realidad no es lo que parece.
Cada escena es una excusa que Umpierrez utiliza para mostrarnos una pieza de ese relato. Y no sólo nos da una lección de antropología, sino que nos invita a reflexionar sobre las razones por las que necesitamos esconder nuestro verdadero yo. Razones que van desde las más banales hasta las más elevadas. Las máscaras se extienden desde el pasado más remoto hasta el presente, desde el anonimato de las bacanales a la era de la información. Cada escena se concibe envuelta de una performance que combina escenografía, luz, sonido e imágenes, y el uso de pocos artefactos, pero muy efectivos.
Más allá de alabar las evoluciones del intérprete desconocido, esta obra no se puede concebir sin la excelente combinación de la escenografía, diseñada por Max Glaenzel con el apoyo visual en video de David Benito. Todo queda envuelto por la música original de Rafael Sucheras, a la que acompaña el diseño sonoro de Óscar G. Villegas. El escenario y las escenas integran sonido y representación con una excelente iluminación, también a cargo de David Benito y del propio Matías Umpierrez.
En definitiva Javier Umpierrez nos presenta con Eclipse una reflexión sobre una propiedad que acompaña a la humanidad desde sus albores. Una pieza en la que la forma, es una brillante máscara con la que envolver un fondo que nos llevará a conversar a la salida de la función.
Crítica realizada por David Martínez




