
El Teatre Apolo de Barcelona presenta Tootsie. Una comedia musical a ritmo de sitcom, con personajes únicos, situaciones disparatadas y muchas, muchas carcajadas. Tootsie no es el musical que te esperas. Es la sitcom musical que no sabías que querías.
Michael nació para actuar, pero su impulsividad le ha causado muchos problemas con los directores de casting. Vive en Nueva York, la ciudad donde todo es posible, hasta lo imposible es posiblemente posible… Y a sus 40 y tantos años ha conseguido el papel de su vida.
Dorothy, al más puro estilo de “La gata sobre el tejado de Zinc”, le gusta contar que sus orígenes están en Missisippi, donde sus padres tenían una plantación de algodón. Como en “Casa de Muñecas” estuvo casada con un noruego muy soberbio, pero tras 8 años le dejó para reencontrarse consigo misma. Dice que viene a actuar. Pero está a punto de cambiar el guión entero.
Tootsie nos presenta un musical sobre una actriz con talento y un actor con problemas. Inspirada en la película de 1982 interpretada por Dustin Hoffman, esta versión musical llega directamente desde Broadway, con una propuesta completamente renovada. Una comedia contemporánea de puro enredo en la que los personajes se meten en líos más rápido de lo que pueden salir de ellos.
Bernabé Rico, a la dirección y adaptación del musical, nos presenta un espectáculo vibrante y cómico. Basándose en la mítica película y en el éxito de Broadway de 2019, Rico nos ofrece un show apasionante, atractivo, simpático, profundo, divertido e impulsivo; tal y como es Dorothy Michaels, su protagonista.
El director entiende muy bien el tiempo escénico del musical que tiene entre manos, y eso se nota. Llevándolo al lugar de una sitcom con público en directo, Rico nos encandila con un ritmo frenético y galopante que se siente de forma continua en la vida de Michael y Dorothy, pero que es aún más marcado en sus co-protagonistas, como ocurre con Jeff Slater y Sandy Lester, quienes nos ofrecen contrapuntos espectaculares.
En la parte actoral, he de decir que no encuentro en mi mente un elenco mejor cohesionado que nos ofrezca un show tan acertado. Empezando por Ivan Labanda como Michael/Dorothy, quien nos ofrece al «subidito» actor que tiene que buscarse las castañas mintiendo a la profesión porque nadie le aguanta.
Ivan Labanda nos ofrece una actuación cómica de gran nivel interpretativo que nos deja bien satisfechos. No solo hace convincente a Michael, sino que como Dorothy es aun mejor. La genialidad le acompaña en los continuos cambios de personalidad y piel. Ahí es cuando vemos las sólidas tablas actorales de Ivan Labanda.
Junto a él, disfrutamos de un irreconocible Ricky Mata como Jeff Slater, el amigo y compañero de piso de Michael. Este gran actor siempre acierta con sus personajes e interpretaciones. Esta vez, la vuelta de tuerca es tan grande que Ricky nos deja pegados al asiento con la interpretación de este carismático personaje sin sangre que no para de lanzar dardos de humor negro. Su tez seca y personalidad cansada ya nos deja claro como vibra el personaje, pero es que sus apariciones son de las más aclamadas de la obra.
Por otro lado, y en la misma vibración (pero totalmente opuesta a Jeff Slater), encontramos a Sandy Leste, la ex-novia de Michael y ahora amiga incondicional interpretada por Berta Butinyà. Berta nos ofrece a una Sandy dubitativa, cargante, intolerante y apasionada. Un trabajo magistral que quedará para el recuerdo. Es solo escucharla subir por las escaleras del edificio de Michael y Jeff, y la cara del público dibuja una sonrisa casi automática. El trabajo de Berta con este personaje no tiene parangón. Lo hace cargante y rozando el límite del aguante pero a la vez lo ofrece dulce y tan, tan, tan perdida en la vida que no podemos nada más que abrazar sus rarezas.
Por último, en los personajes principales, el día que acudimos a ver la función el personaje de Julie Nichols estuvo interpretado por Anna Lagares. Ella nos presenta al personaje, digamos -viniendo de una sitcom- más real y centrado del grupo. Julie es la actriz protagonista del musical donde acabará trabajando Dorothy. Aunque no lo parezca, su vida tiene una bagaje bien amplio y, como todos, tiene sus problemas personales y neuras.
Anna Lagares nos presenta a un personaje cercano, sincero y lleno de vida que solo necesita que alguien le muestre un trampolín para lanzarse a la piscina sin pensar. Los ojos de Julie se muestran sinceros a través de la actriz y eso hará que nos cohiba y nos gane rápidamente tras su primera escena. Escena a escena, y canción a canción, la Julie Nichols de Anna Lagares les robará poco a poco el corazón.
Junto a ellos, encontramos una elenco muy bien cohesionado. José Luis Mosquera nos mostrará su excelencia sobre las tablas ofreciéndonos un doble personaje. En primer lugar lo conoceremos como el director amoral, abusador y sexista Ron Carlisle; un personaje odiable desde el minuto uno (y mira que Michael se lo tiene merecido). Y, en contadas ocasiones, nos presentará al desastroso Stan Fields, el representante de Michael. Un doble papel para un actor cuyas tablas le permiten eso y más.
Bealia Guerra nos presenta a una cuidada Rita Marshall, la productora del nuevo musical donde acabarán actuando Dorothy y Julie. Ella es como una veleta: cambia de opinión cada 5 minutos y tiene claro que nadie está por encima de su voz ni de su posición. Una mujer fuerte y arraigada que sabe lo que quiere. Bueno, como diríamos por aquí: Ella es la que pone el dinero.
Héctor Vázquez es la gran sorpresa del show. El joven actor interpreta a Max Von Horn, un pseudo-famosillo que acaba de salir del programa de televisión «La Isla» y que, alguien, le ha dicho que puede actuar. Vázquez nos ofrece una actuación de premio al presentarnos a un personaje, digamos diferente, que nos ofrecerá el abanico total de sentimientos en un musical. Con él reiremos, lloraremos, nos enterneceremos… pero sobretodo, nos sorprenderemos. Porque Héctor Vázquez se lleva la palma con esta actuación.
Junto a ellos (y con ellos, ya que la mayoría de personajes secundarios se ponen también en la piel del ensamble), disfrutamos de las actuaciones de Sol Carner, Mónica Solaun, Bernat Mestre, Sergi Espina, Nil Carbonell, Raúl Maro y Tamara Suárez. Un elenco compacto y creíble que nos presenta multitud de personajes durante la función y que, a su vez, colaboran en la transformación continua de la escena. Es un goce disfrutarles bailar.
Y no me quiero olvidar de la orquesta de diez músicos capitaneada por Julio Awad como director musical, que podemos disfrutar en cada una de las funciones. Un lujo disfrutarles desde el fondo del escenario.
En la parte técnica, destacar el diseño de escenografía ideado por Leticia Gañán y Curt Allen Wilmer de Estudiodedos – AAPEE. Este dúo nos presenta un convertible a tres bandas que hace que, en un abrir y cerrar de ojos, cambiemos de escenario con solo girar cuatro plafones y colocar algo de atrezo. Una forma muy inteligente de transformar la escena de forma rápida y eficaz y que, de nuevo, nos acerca aun más a ese formato sitcom que tanto les funciona. Junto a ellos, y colaborando en esta creación, destacar la iluminación de José Manuel Guerra que ayuda aun más a meternos en este forma exitoso de la telecomedia sobre las tablas; y el diseño de videoescena creado por Emilio Valenzuela que nos sorprenderá gratamente al final de la media parte.
Mención especial para la coreografía del show ideada por Federico Barrios Fierro, quien nos ofrece momentos excelsos mezclados con otros totalmente cómicos (como ocurre en la coreografía de Ron Carlisle). Y, por último, el vestuario de Pablo Battaglia y el diseño de caracterización de Imma Capell, quienes ayudan a definir aun más las excéntricas cualidades de los personajes de la obra.
Es realmente difícil encontrar un musical que podamos decir que es sencillamente perfecto. Y, realmente, el Tootsie que podemos disfrutar en el Teatre Apolo de Barcelona tiene todos los números para convertirse en uno de los grandes competidores de la temporada. Una adaptación ingeniosa, una calidad técnica provechosa y unas actuaciones para el recuerdo. No descarto volver a sentarme en la butaca y disfrutar de nuevo del show.
Crítica realizada por Norman Marsà




