
Asistimos al Teatre Borràs de Barcelona para disfrutar de Pel davant i pel darrera, una desternillante comedia en catalán/castellano adaptada por Paco Mir y Alexander Herold, basada en la obra original de Michael Frayn. Estrenada por primera vez en Londres en 1982, esta versión logra aportar una frescura encantadora, sin perder el caos y el ingenio del texto original.
Intentar poner en pie una obra teatral dentro de otra es, de por sí, un reto mayúsculo. Pero en Pel davant i pel darrera, esa dificultad se convierte en el motor de la comedia. Todo lo que podría salir mal… sale mal, y eso es precisamente lo que resulta tan divertido. La obra juega constantemente con la frontera entre la representación y la realidad, haciéndonos cómplices del desastre escénico que presenciamos.
El mensaje es claro: el teatro no siempre es tan perfecto como parece desde el patio de butacas, y esa imperfección, vista con humor, puede ser brillante. Lo mejor de todo es que el público permanece atento, pendiente de cada detalle, disfrutando plenamente del juego teatral.
La obra está estructurada en tres actos, cada uno con una energía y una intención distinta.
En el primer acto, asistimos a la gran puesta en escena inicial: luces brillantes, entradas dramáticas, enredos de puertas, confusiones y persecuciones que rozan el absurdo. Todo es puro dinamismo. Los personajes se mueven entre la improvisación y el caos organizado, mientras el director —que también forma parte del elenco— intenta mantener el control desde dentro del escenario, en el mismo nivel de desesperación que los actores y, por momentos, que los propios espectadores.
El segundo acto da un giro total. La acción se traslada al “detrás del escenario”, y el tono se vuelve más íntimo. Aquí predominan las sombras, los gestos, los susurros y los pequeños conflictos personales entre los personajes. Es un contraste visual y emocional con respecto al primer acto: vemos lo que normalmente se oculta en el teatro, los entresijos, las tensiones y los pequeños desastres que el público no debería ver.
Finalmente, en el tercer acto, todo colapsa en una mezcla perfecta de lo que ya vimos “por delante” y “por detrás”. El público ya conoce el texto, los movimientos, los errores y las trampas, pero aun así, la comedia no pierde fuerza. Al contrario, se convierte en una celebración del caos absoluto y del talento del elenco. Es el momento de disfrutar del potencial cómico y actoral de cada intérprete en su máximo esplendor.
Todo ello ocurre gracias a un equipo perfectamente compenetrado. La escenografía, diseñada por Xavi Erra, junto con la iluminación precisa de Jordi Ventosa, crean un entorno teatral lleno de matices: luminoso cuando toca mostrar el humor y sutilmente sombrío cuando el enredo se intensifica. El reparto, encabezado por Jordi Banacolocha, Agnès Busquets, Arnaldo Busquets, Jordi Díaz, Álex Ferré, Meritxell Huertas, Mònica Macfer, Rocío Madrid, Octavi Pujadas y Jordi Vidal brilla con una energía inagotable. Su dinamismo y compenetración logran mantener al público riendo de principio a fin, sin apenas darnos un respiro.
En definitiva, Pel davant i pel darrera es una comedia brillante que nos recuerda por qué amamos el teatro: por su imperfección, por su energía y por esa mezcla de improvisación y disciplina que lo hace tan humano. Con un ritmo vertiginoso, un humor inteligente y un reparto entregado, la obra consigue mantenernos en vilo y, sobre todo, hacernos reír sin parar.
Es un espectáculo que no solo entretiene, sino que rinde homenaje al oficio teatral y a todos esos momentos caóticos que el público nunca debería ver… pero que aquí, afortunadamente, puede disfrutar desde la primera fila.
Crítica realizada por Yadi Agurto




