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14.10.2025 Críticas / Crónicas, Teatro  
Wicked, El Musical – Crítica 2025

ATG Entertainment ha estrenado en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid su versión del esperado Wicked, El Musical. El ansiado musical vuela hasta nuestra casa en su versión Castellana para acercarnos la desconocida historia de Elphaba y Glinda; las dos brujas más famosas de El Mago de Oz.

Wicked es un musical basado en la exitosa novela Wicked: The Life and Times of the Wicked Witch of the West de Gregory Maguire de 1995, y sirve como prólogo del clásico El Mago de Oz de Lyman Frank Baum de 1900 (así como su equivalente cinematográfico de 1939).

Estrenado en 2003, el espectáculo ocupa el cuarto puesto de la lista de espectáculos de mayor permanencia en cartel en la historia de Broadway, con más de 8000 representaciones tras 21 años triunfando ininterrumpidamente. Desde el West End de Londres, donde lleva 18 años cosechando éxitos, hasta Tokio, sus temas universales y su narrativa cautivadora han trascendido las barreras culturales y lingüísticas, fascinando a las audiencias de todo el mundo. Ha sido traducido a más de 15 idiomas y visto por más de 60 millones de espectadores en todo el mundo.

Con canciones de Stephen Schwartz y libreto de Winnie Holzman, el musical de Wicked narra la historia jamás contada de las brujas de Oz, sus orígenes, su relación de amistad y los acontecimientos sucedidos antes de la llegada de Dorothy a la mágica tierra de Oz.

Elphaba, la futura Malvada Bruja del Oeste, es una joven de piel verde esmeralda, apasionada y con un talento extraordinario, pero incomprendida y rechazada por la sociedad. Glinda, la futura Bruja Buena del Norte, es hermosa, ambiciosa y muy popular. A pesar de sus diferencias iniciales y de la rivalidad que surge entre ellas, ambas forjan una inesperada pero profunda amistad. Sin embargo, sus caminos se separan debido a la presión de un mundo que no tolera las diferencias y a decisiones que marcarán su destino para siempre.

Wicked, El Musical no es solo un espectáculo visual lleno de color y músicas excepcionales, sino que su mensaje va mucho más allá. Wicked nos presenta una necesaria reflexión sobre la identidad, la aceptación y la lucha por la justicia que te hará replantearte lo que realmente significa ser «bueno» o «malo». Algo que nos resuena muy cercano en la época actual.

El show que se presenta en Madrid es una versión no réplica basada en el original que tanto nos enamoró y que, ahora, se presenta bajo un gran lavado de cara para poder acercarlo a un público generacional distinto. Una actualización visual del espectáculo original que choca en un inicio -si pudiste disfrutar del montaje original de Londres o Broadway-, pero del que disfrutarás gratamente si te dejas llevar por su huracán de colores.

En la versión original de Londres, predominaban los colores grises y oscuros mezclados con tonos verde pálidos, dejando claro que ésta es una historia de Elphaba. Aun así, cuando Glinda aparecía en escena, su aura desprendía el color que la envolvía, destacando a una Glinda llena de vida y felicidad -todo era color rosa- y su vestuario así lo reflejaba siendo el único personaje que vestía colores brillantes. Este choque de mundos se hacía evidente mostrándonos que ambas vivían en un mismo mundo pero que lo veían desde lentes totalmente distintas.

En la versión que podemos ver en la capital, todo es luz y color, recordando el estallido colorista que se encuentra el personaje de Dorothy al llegar a la aldea Munchkin en El Mago de Oz. ¿Recordáis este espectacular cambio pasando del clásico monocromo al Technicolor más vistoso? Si nos basamos en la película original, esta debería ser la paleta de colores que deberíamos ver al llegar al mundo de Oz, por lo que la versión que podemos ver en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid es, posiblemente, la que más se acerca a esta realidad. Un gran acierto de David Serrano y ATG Entertaiment España en lo referente a la producción.

En la parte actoral, debo destacar el tandem de las Cristinas (aka Cristina Picos y Cristina Llorente). Cristina Picos nos presenta una Elphaba sobresaliente sobre las tablas. Picos se pone bajo la piel verde y nos presenta un personaje cuyo recorrido personal está a la vista de todos. Desde la dubitativa y asustada Elphaba del inicio que hace todo lo que su padre le mande (aunque este la menosprecie), pasando por la floreciente personalidad que empieza a vislumbrarse al abrirse a sus nuevas amistades en la Universidad de Shiz; para finalizar en la guerrera con convicciones que no se dejará amedrentar por nadie. Picos nos ofrece una actuación impresionante que hace que tengamos que agarrarnos en la butaca para no levantarnos cual resorte cada vez que clava las notas con esa facilidad que le parece innata. Canción tras canción, el vello de punta.

Por su parte, Cristina Llorente nos ofrece una divertida Galinda/Glinda que en ocasiones se pasa de tonta (entiendo que es algo marcado por dirección, pero en algunas ocasiones, el forzar el chiste no ayuda). Llorente nos sorprende con sus vocales y, sobretodo, con los momentos más serios y tiernos de su personaje. Sabemos que Glinda es un clown escondido desde sus inicios cuando, con su superioridad moral, hace mofa de todo cuanto le rodea. Y sí, Llorente lo hace muy bien. Pero es en las conversaciones con Elphaba, que la Glinda de Llorente se sale y vuela lo más alto posible. Al igual que Picos, la técnica vocal de Llorente es asombrosa y nos sorprende gratamente en los momentos más líricos. Poco a poco, Llorente conseguirá enfundarse en la estúpida personalidad de Glinda para acabar ofreciendo un Popular excelso. Tiempo al tiempo.

Junto a ellas, destacar el gran trabajo de Lydia Fairén como Nessarose y Neizan Martín como Boq, dos personajes que ayudan a hacer avanzar la historia principal y que nos sorprenderán gratamente con su trama. Xabier Nogales nos presenta un Fiyero algo descafeinado. Le falta ese punto de chulería y desenfado que el personaje exuda; aunque en la segunda parte del musical, sí llega a controlar a un Fiyero más adulto, presentándonos a un combatiente férreo que luchará por lo que siente. Y, por último, destacar el corto pero sentido trabajo de Esteban Oliver como el querido profesor Dr. Dillamon; y a unos correctos Mago de Oz y Madame Morrible interpretados por Javier Ibarz y Guadalupe Lancho respectivamente.

Finalmente, en la parte de actuaciones, destacar la gran labor del elenco en todos los personajes que realizan sobre el escenario. Voces y actuaciones sublimes que se traducen en los siguientes nombres Lucía Ambrosini, Antonio Mañas, Laura Enrech, Carles Vallés, Anna Coll, Aarón Mata, Clara Rengel, Iván Amigo, Carla Places, Nacho Porcar, Mia Lardner, Esteban Provenzano, Laura López, Odo Cabot, Jessica Garcés, Jon Ipiña; y los swings Belén Marcos, Gallo Ryan, Julia Saura y Oscar Muñoz.

En la dirección musical, aplaudir la labor de Joan Miquel Pérez como director de una orquesta que hace que se nos pongan los pelos como escarpias solo empezar el show.

Por último, en la parte técnica, destacar el trabajo de creación de coreografías -totalmente nuevas- ideadas por Iker Karrera, el colorido trabajo de escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda, el espectacular vestuario creado -pieza a pieza con telas y estampados exclusivos para la obra- por Antonio Belart y la caracterización de personajes ideada por Feliciano San Román y el mismo Antonio Belart.

Y es que Wicked, El Musical ha llegado (por fin) a la capital. Un espectáculo único y novedoso por su versión no réplica que puede (o no) hacer las delicias de los fans más acérrimos. Pero lo que no se le puede recriminar es que, noche tras noche, esta nueva visión colorista levanta pasiones y aplausos por doquier. Un show lleno de grandes voces y mucho color que deslumbrará a todos los fans que se acerquen a disfrutar de la función.

Crítica realizada por Norman Marsà

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