
El pasado 3 de Octubre, Stage Entertainment estrenaba oficialmente Cenicienta, El Musical de Rodgers + Hammerstein’s en el Teatro Coliseum de Madrid. Una versión moderna de un cuento muy querido, con una partitura inolvidable, y con un mensaje de valentía, compasión, y el poder de creer en uno mismo.
Cenicienta, El Musical de Rodgers + Hammerstein’s es una mágica re-imaginación del clásico cuento de hadas que todos conocemos. Creado originalmente para la televisión en 1957, este musical fue llevado a Broadway por primera vez en 2013 con un libro actualizado de Douglas Carter Beane.
Rodgers y Hammerstein escribieron Cenicienta como un musical para televisión que se emitió en 1957 protagonizado por Julie Andrews. La producción tuvo un éxito inmediato y fue vista por más de 100 millones de espectadores. Siguieron adaptaciones televisivas en 1965 y 1997, esta última protagonizada por Brandy como Cenicienta y Whitney Houston como el Hada Madrina.
A pesar de su popularidad, Cenicienta nunca se había producido en Broadway hasta 2013. Esta nueva versión, dirigida por Mark Brokaw y con un libro revisado de Douglas Carter Beane, añadió profundidad y sensibilidades modernas al cuento clásico. La adaptación de Beane introdujo temas de justicia social, e igualdad, convirtiendo a Ella en algo más que una damisela a la espera de ser rescatada.
La historia que se nos presenta sigue a Ella, una joven bondadosa y llena de recursos que se ve obligada a servir como criada en su propia casa bajo la cruel mano de su madrastra, Madame, y su ensimismada hermanastra, Charlotte. Su otra hermanastra, Gabrielle, es bondadosa pero teme enfrentarse a Madame. A pesar de sus circunstancias, Ella mantiene la esperanza y sueña con una vida mejor. Cuando el príncipe Topher, un joven e idealista miembro de la realeza, anuncia un gran baile para encontrar a su futura reina, Ella está decidida a asistir. Con la ayuda de su hada madrina, Marie, Ella se transforma en una visión de la belleza y conquista el corazón del príncipe. Pero ésta es algo más que una historia de amor. Ella inspira al príncipe Topher a desafiar las injusticias de su reino, llevando bondad y justicia a su pueblo.
Cenicienta de Rodgers + Hammerstein es una adaptación de su original de Broadway que, aunque conserva el encanto y las canciones icónicas del original, al tiempo incorpora nuevos personajes, subtramas y temas de empoderamiento. Una re-versión adecuada a los tiempos actuales, con un toque de humor y hasta un matiz político, con la que todo el público disfrutará.
La versión que actualmente podemos disfrutar en el Teatro Coliseum de Madrid comulga con este espíritu de empoderamiento de la mujer, dejando de lado la damisela en apuros que todos conocemos. Aquí Ella quiere mejorar su vida y, casi de rebote, conoce al príncipe Topher. Su personalidad enamorará rápidamente a un príncipe que se siente prisionero en su propio castillo y que solo recibe órdenes de su visir, quién hace y deshace a su gusto en la corte. Ella le abrirá los ojos y le enseñará la realidad de su pueblo. Gracias a ello, Topher empezará a implicarse más directamente en la corte y se convertirá en un rey que tratará de gobernar justamente. Una historia que mezcla amor y bondad con justicia social, autonomía y, obviamente, llena de sueños y esperanza en un futuro inmediato.
La versión que vemos en Madrid está dirigida por Anthony Van Laast, quien también es el coreógrafo de la misma. Una dirección de actores dinámica que hace que la historia fluya con gran facilidad y avance con el ritmo adecuado para que el público no deje de interesarse por lo que viene. En la parte coreográfica, el trabajo de Van Laast es impecable, ofreciéndonos un espectáculo clásico al puro estilo Broadway que tantas ganas teníamos de ver en la capital.
La adaptación del espectáculo está a cargo de Alejandro de los Santos, quien también es el director residente. Su adaptación es fidedigna y cuidada. Él nos entrega una Cenicienta rebosante de ideas frescas que conecta y empatiza rápidamente con el espectador. Y que, sobretodo, consigue cubrir un gran arco argumental de historias de cada uno de los personajes principales; algo que hace que ningún cabo quede suelto. Siempre hemos creído que Cenicienta es la historia de una mujer que es rescatada por un hombre pero, en esta versión, la historia trata de dos desconocidos que se encuentran y, gracias a ese encuentro, crecen juntos y se hacen mejores personas.
En la parte actoral, destacar el trabajo de Paule Mallagarai como Ella, quien infunde vida a un personaje cercano con una profundidad muy diferente a la Cenicienta que estamos acostumbrados. Ella es combativa, decidida y con un punto de picardía que embelesará al público. Su interpretación es cálida pero decidida. Rápidamente le cogeremos cariño, pero será cuando empiece su periplo hacia su independencia personal que nos haremos sus fieles seguidores.
Paule nos ofrece una Cenicienta perfecta bajo una interpretación sublime que nos enamora. Es chocante ver a una Cenicienta que pisa con fuerza para conseguir sus ideales y Paule la empodera con garra, seguridad y muchas tablas. ¡Brava!
Briel González es el encargado de dar vida al príncipe Topher, un príncipe algo dubitativo y confiado. Él hace acto de presencia en la corte pero delega todas las decisiones a su visir Sebastian, quién se aprovecha del joven inexperto para llevar las riendas del reino y reinar bajo las sombras. Topher conocerá a Ella y ella le hará ver qué su pueblo no es tan feliz como le dicen. Topher tendrá que ponerse las pilas y empezar a cuidar de su reino antes que se lo destruyan.
Briel realiza un gran trabajo mostrando sobre las tablas a un Topher inexperto, demasiado confiado y, en un inicio, muy aniñado -tal como lo ve la corte-. Es de remarcar el momento en el que aparece sentado en su trono y vemos que, como un niño pequeño, sus piernas cuelgan y sus pies no tocan el suelo. Una clara insinuación que el público entiende al momento. Briel consigue que, en el transcurso de la obra, veamos como pasa de ser un simple muñeco a implicarse en su corte; el joven príncipe desaparecerá y aparecerá el rey.
Junto a los dos protagonistas, hemos de destacar a los 3 antagonistas que nos ofrecen un contrapunto muy interesante (lo que me gustan a mi los malvados). Mariola Peña nos presenta a Madame, la madrastra de Cenicienta. Un personaje egoísta, cruel y malévolo que Mariola consigue encarnar con una simple facilidad que amamos. Y digo simple facilidad porque Mariola abandona totalmente los personajes a los que nos tiene acostumbrados para jugar al extremo opuesto. Un caramelo que estamos seguros de que disfruta tanto como nosotros cuando la vemos aparecer en escena. Su sola presencia roba la escena y nuestros ojos se van continuamente a sus caras de asco y decepción. ¡Sublime!
Como si de dos lapas se trataran, junto a ella encontramos a las hermanastras de Ella: Gabrielle, interpretada por María Gago, y Charlotte, interpretada por Caro Gestoso. Ambas nos ofrecen estos dos queridos personajes que batallarán por ser vistas, pero no solo por Topher, sobretodo batallarán por ser vistas por su madre, Madame, quien las presiona tanto al nivel de tener que competir entre ellas por ser el ojo derecho de mamá. Aún así, realmente, Madame solo las utiliza para sus fines personales, pero notar su devoción y esfuerzo hacia ella, es una necesidad en la obra que no podemos dejar de disfrutar.
Ambos personajes parecen tener los mismos fines y ser muy iguales, pero nada más alejado de la realidad. Caro nos ofrecerá una Charlotte divertida que duda completamente de sí misma, priorizando a la favorita de mamá en todas las cosas. Un día, Charlotte notará que ella no es menos que nadie y el cambio que Caro nos ofrece es simplemente icónico; como icónica es su canción tras la pausa de la media parte. Un momento en el que aplaudir a rabiar. Caro Gestoso consigue entregarnos un personaje magnético.
Por su parte, María Gago nos presenta un personaje con gran recorrido personal. Gabrielle no es solo la favorita de mamá; la bonita de las dos hermanas y que, posiblemente, tendrá más éxito personal. Gabrielle es una persona que esconde un pequeño secreto que puede hacer temblar todo el plan que Madame tiene preparado para ella. Gabrielle tendrá que decidir si sigue su corazón o si acata las órdenes de Madame.
María consigue que nos emocionemos con el cambio que Gabrielle realiza sobre las tablas. Esa escena en la que por fin conseguimos ver a la Gabrielle real, es incluso emocionante. Gago nos presenta un personaje que nos emocionará y nos sorprenderá.
Junto a esta última, disfrutamos del trabajo de Eloi Gómez como Jean-Michel, un personaje algo desconocido para los que no conozcan la obra en profundidad y que, verán, que es el desencadenante de alguna de las tramas. Jean-Michel es, concretamente, uno de los amigos/conocidos de Ella. Él no pertenece a la alta sociedad, por lo que no se junta con la «familia» de Ella; es más, Madame no puede ni verlo. Él es un joven inteligente, estudioso, combativo y con voz propia, pero es de clase baja, algo que hace que nadie le tenga en cuenta. Su recorrido en el show es muy importante, ya que salpicará varias tramas que no voy a desvelar. Eloi realiza un gran trabajo dando vida a este desencadenante de tormentas. Una interpretación correcta y llena de fuerza que no pasará desapercibida.
Por último, en los personajes principales, destacar también el trabajo de Mayca Teba como Marie (aka. el Hada Madrina). Todos conocemos el personaje, no es muy difícil explicar cuál es su cometido ni sus razones; es por ello que vamos a hablar de la gran interpretación de Mayca. Su personaje tiene dos recorridos principales: su interpretación de la sin techo -un personaje cariñoso y «raro» que empatizará rápidamente con el público-, y el cambio que la misma realiza al revelarse como el Hada Madrina. Aunque mi favorito es la sin techo, es cuando florece el Hada Madrina que el personaje obtiene un peso más grande en el musical. Su entusiasmo, su felicidad, su hacer todo fácil cuando lo que debe pasar es un cambio difícil… esa positividad radiante, hace que Mayca nos conquiste con su personaje. Cuando aparece en escena, simplemente, se los dibuja una sonrisa en la cara. Un trabajo agradecido y concreto que ayudará a Ella a encontrar su camino.
Y no quiero olvidarme de José Navar, como el visir Sebastian, y Jaume Giró como Lord Pinkleton. José encarna a otro de los malvados del musical: el hombre de confianza de la corte que debe cuidar y ayudar al príncipe a llevar el reino pero que, a sus espaldas, juega a ponerse él mismo la corona y reinar bajo sus decisiones. José nos deleita con una interpretación inmensa del egoísta y carismático Sebastian que nos deja con ganas de más.
Lo mismo nos ocurre con Jaume Giró. Su personaje parece estar en la primera parte de la obra pero, poco a poco, su sentimiento de justicia le hará renacer, algo que Jaume utilizará para levantar a Pinkleton de las sombras y encumbrarlo como el personaje que disfruta al ver que las cosas cambian. Sus interpretaciones actorales son controladas y concisas pero tras el cambio de tercio, su voz resonará por encima de muchas para celebrar el avance del reino. ¡Bravo!
Junto a ellos, destacar un elenco que nos sorprende con el gran nivel vocal y de danza que nos encontramos pisando las tablas del Coliseum. Uno/a a uno/a –Anna Alborch, Alex Abad, Andrea Currello, Antonio Fago, Carmen Prados, Elena Rueda, Javier Toca, José Guélez, Kristina Alonso, Marina Espíldora, Pablo Badillo, Patricia Sánchez, Ramsés Vollbrecht, Robert González, Sara Martín, Xenia García, Aroa Gárez, James Douglas, Jose Montero, Paula Pérez, Rebeca O’Neill, Urko Fernandez Marzana y Esteban Verona– consiguen que nos metamos de lleno en la historia de una forma orgánica y sencilla que nos atrapa. Un trabajo excepcional sin el cual el musical no sería lo mismo.
Terminando, dar crédito a la gran orquesta que podemos disfrutar en directo, dirigida por Xavier Torras, quienes nos acercan una partitura bella y dificultosa que eleva el musical a algo mágico y ensoñador.
En resumen, la versión de Cenicienta, El Musical de Rodgers + Hammerstein’s que podemos ver en el Teatro Coliseum de Madrid tiene todo lo necesario para convertirse en uno de los musicales más queridos de la temporada. Un elenco de lujo, con una partitura sublime y una historia cercana y actualizada que encandilará al público que decida acercarse a disfrutarla.
Crítica realizada por Norman Marsà




