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29.09.2025 Críticas / Crónicas, Teatro  
Otello – Crítica 2025

Giuseppe Verdi da el pistoletazo de salida a la Temporada 2025-2026 del Teatro Real de Madrid. Un montaje ya visto en el 2016 pero con un elenco renovado que hace que el sobrio montaje alcance cotas de grandeza. Un Otello que se ve con agrado y disfrute.

Durante una tormenta, el general Otello regresa victorioso a casa con su joven esposa Desdémona a la que ama con locura. Allí se ve atrapado en una perversa conspiración urdida por el alférez Iago, que está dispuesto a hacer cualquier cosa para destruirle. Iago aprovecha su estrecha relación con Otello para hacerle creer lo que ya cree todo el mundo: que no es posible que una dama así se pueda haber enamorado de alguien como él. Iago proporciona pruebas falsas de la culpabilidad de Desdémona, avivando la ira de Otello, quien devorado por los celos repudia públicamente a su mujer y la estrangula en su cama. Cuando descubre la verdad, Otello se apuñala hasta la muerte.

William Shakespeare nos dejó una intensa historia de celos y “fake news” que desemboca en un trágico final. Una historia que era carne de ópera y de eso se aprovechó Giuseppe Verdi para componer una de sus óperas más reconocidas. La historia atrapa desde esa primera escena en la que en medio de una tormenta, Otello triunfante regresa a su tierra. El Coro del Teatro Real estremece con su poderosa intervención y movimiento.

El foso está comandado con maestría por Nicola Luisotti. El Director imprime un brío trepidante a la partitura. Simplemente impecable.

La dirección escénica sobria pero efectista de David Alden, centrada en una composición de sombras imponentes, consigue sumergirnos en ese mundo de traición y celos enfermizos. Celos que consumen a Otello y que enloquecen al malvado Iago. Sorprende lo actual que es una historia en la que las noticias no se contrastan, y en la que los bulos campan a sus anchas, provocando desenlaces trágicos e innecesarios.

Pero si algo hace memorable esta reposición de este montaje de Otello es lo redondo de todo el elenco de cantantes. Una increíble Asmik Grigorian que interpreta a una Desdemona desvalida y vejada por las intrigas. El segundo acto lo lidera ella con una fineza inolvidable. Gran acierto del Real convocar a la soprano lituana. Ovación mas que merecida y el deseo de que se prodigue con frecuencia por la capital.

Brian Jadge no se queda atrás en su papel de Otello, ni Gabriel Viviani como el conspirador Iago. Ambos logran embelesar al publico en sus respectivos y enfrentados roles. Atormentados por los celos y aplastados por la culpa.

El montaje parece haber revivido con el paso de los años. Esa opresión de la luz y las sombras, el poder desmedido de la mentira, la culpa. Todo eso parece hoy más tristemente vigente y quizá hace que este Otello se reinterprete con un calado que en el estreno de hace años no recuerdo. Un buen arranque de temporada en el Real y un mas que intenso e interesante sabor de boca el que deja este Otello de Verdi.

Crítica realizada por Moisés C. Alabau.

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