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11.08.2025 Entrevistas  
“Busco devolver la esperanza en líderes fuertes, generosos y sinceros”

Tras años como ayudante de dirección de Alfredo Sanzol, su debut como directora con Breve historia del ferrocarril español le valió el reconocimiento de la Asociación de Directores de Escena en 2022. La pasada temporada estrenó Mihura, el último comediógrafo y Nada. Ahora, Beatriz Jáen presenta Memorias de Adriano en el Festival de Teatro Clásico de Mérida.

Una propuesta que combina fidelidad al texto con una lectura política contemporánea, transformando al emperador romano en un líder político actual rodeado de asesores. Hablamos con ella a pie de escenario sobre este reto, su trayectoria y su visión del papel que el teatro ha de tener en nuestros días.

¿Cuál ha sido el principal desafío para conseguir trasladar la carga narrativa de la novela de Margarite Yourcenar al escenario?
He trabajado en varias piezas con mucha narración. Breve historia del ferrocarril español, con dos mujeres contando la historia de forma ágil y gamberra; Yellow Moon, también con fuerte carga narrativa; y Mihura, el último comediógrafo, casi un monólogo con escenas dialogadas. Esa experiencia me ha preparado para un texto como este, un monólogo inmenso, cargado de belleza y prestigio, y que impone mucho respeto. Cuando Lluís Homar me llamó y me dijo: “quiero que me dirijas”, me transmitió tal confianza y entusiasmo que acepté sin dudar. Amo la novela y me parecía un reto apasionante.

¿Qué libertades te has permitido y qué has respetado del original?
Hemos sido muy fieles al texto y a la magnífica traducción de Julio Cortázar. Decidimos mantener la esencia de la novela, el ser un monólogo. Brenda Escobedo firmó la adaptación tras un trabajo muy colaborativo: reuniones, lecturas y muchas pruebas. La gran libertad está en la puesta en escena contemporánea, Adriano está en un despacho actual, rodeado de asesores, preparando un discurso de sucesión que se grabará, en lugar de escribir una carta a Marco Aurelio. Los asesores representan personajes de la novela, pero sin intervenir verbalmente.

¿Qué buscas transmitir con esta puesta en escena?
Busco una lectura desde mi lugar, como mujer de 36 años en el panorama actual. En este caso, quería imaginar un político que habla con franqueza, capaz de mirar al ciudadano a los ojos y devolver la esperanza en líderes fuertes, generosos y sinceros. La novela de Yourcenar transmite la sensación de que es el propio Adriano quien te habla, revisando su vida, con total honestidad, para transmitir un legado. Esa honestidad me interesaba especialmente.

¿Sigue siendo actual lo que cuenta Memorias de Adriano?
Nos permite imaginar a un político que trata al ciudadano como a un ser inteligente. En un momento como el actual, en el que parece que casi nadie se atreve a alzar la voz contra injusticias como el genocidio en Palestina, me interesa esa franqueza, incluso para decir “no podemos” y explicar por qué. Adriano, visto por Yourcenar, resulta sorprendentemente moderno. Habla de bibliotecas en cada ciudad, de urbes limpias, de proteger lo público y al funcionariado, de preservar la paz. Valores y logros en riesgo, que debemos defender y proteger.

¿Cómo surgió este proyecto?
Lluís me llamó en enero de este año. No tuvimos mucho margen, yo aún estaba con Mihura, el último comediógrafo. Focus y el Festival de Mérida estaban interesados y había que presentar una propuesta rápida. Les expuse la idea de los asesores y la aprobaron. A partir de ahí trabajamos con Brenda Escobedo en la adaptación y posteriormente comenzamos los ensayos en Barcelona.

¿Qué pueden aportar los autores y títulos clásicos a un mundo que busca lo actual y lo inmediato?
A menudo, la voz de los clásicos es más actual que la de algunos textos contemporáneos. Adriano es un referente humanista y político muy inspirador. Su historia nos habla de ambición, llegar al poder, políticas de paz y del amor en su faceta más humana. También habla de la muerte con lucidez, algo que como sociedad nos cuesta afrontar. Recuperar conceptos como ciudadanía, república o Estado desde un discurso humanista puede resultar muy inspirador.

Además de haberte formado como directora de escena en la RESAD, eres también licenciada en Publicidad por la Complutense de Madrid. ¿Disciplina aparcada o integrada en tu trabajo sobre el escenario?
La publicidad dialoga bien con el teatro: ambas disciplinas buscan contar historias, desarrollar conceptos y comunicarlos visualmente. Creo que influye en cómo sintetizo ideas y en mi interés por la estética de las propuestas.

También eres dramaturga y actriz. ¿Te ves como artista integral o como directora que explora otras facetas?
Me gusta pensar que soy una artista integral. Amo el teatro en todas sus vertientes y no quiero perderme ninguna.

Entrevista realizada por Lucas Ferreira (fotografía de Javier Naval).

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