
Con el Cap Roig Festival llegando al ecuador de la presente edición, el pasado 4 de agosto fue el turno para la mexicana Natalia Lafourcade, quien ponía punto final a la gira veraniega de presentación de su último disco Cancionera; el cual salió a la luz el pasado 24 de abril.
Se podía palpar una gran expectación en los Jardines Botánicos de Cap Roig entre un público en el que abundaba un fuerte representación veracruzana. Mucho acento mexicano entre el numeroso público que casi obliga a la organización a colgar el cartel de sold-out.
Puntualidad excepcional en lo que es ya una marca de la casa en Cap Roig Festival. Recibida con una estruendosa ovación y acompañada de gritos de ¡Viva México! y ¡Viva Veracruz! hizo aparición la cantautora veracruzana, Natalia Lafourcade, con un largo y elegante vestido negro, que dejaba entrever su embarazo, para tomar sitio en el sobrio pero elegante escenario. No es tarea fácil dotar de intimidad un concierto acústico ante tanta audiencia, pero esta vez se consiguió con creces. Una vetusta silla y una sencilla mesita de madera en la que reposaba una pequeña lámpara de tenue luz encendida por la propia artista, fueron más que suficiente atrezo para permitirnos centrarnos en lo más importante. Todo ello ensalzado sobre una pequeña tarima engalanada de rojo brillante. La magia y sentimiento ya la pondría Lafourcade durante el resto de la noche.
Con un silencio sepulcral y con la interpretación de Cancionera y Todas las flores, arrancó un intenso concierto en el que Lafourcade invitó a todos los presentes a explorar diferentes paisajes de la experiencia humana; compartiendo desde su propio proceso de exploración, sentimientos y sensaciones universales.
Rompió el hielo la propia Natalia expresando su enorme felicidad. Feliz de poder estar en un entorno tan increíble y rodeado de una bellísima naturaleza. Se dirigió al público agradeciendo la presencia de tanta audiencia mexicana y explicó que el repertorio de la noche estaría formado básicamente por temas de sus dos últimos discos: De todas las flores, disco centrado en la recuperación de una ruptura sentimental y la recuperación del amor propio; y Cancionera, dedicado a su búsqueda de miles de preguntas por resolver llegada a la década de los cuarenta y a la búsqueda del interior ayudada por la música. También animó al público a mostrar sus sentimientos cantando algunas canciones tradicionales mexicanas que sonarían esta noche.
Una escalofriante interpretación de Pajarito Colibrí fue el tercer tema de la noche. Tuvo un momento para acordarse de la cantautora catalana Silvia Pérez Cruz y mostrar su tristeza por no poder compartir escenario esa noche en su tierra, para acto seguido y anunciar su incipiente embarazo antes de encarar una emotiva interpretación de Soledad y el mar. El primero de los temas tradiciones que sonó esa noche fue La Llorona, tema del folclore mexicano que popularizó enormemente en su día la inconmensurable Chavela Vargas.
El público, que se había mantenido enormemente encorsetado, se arrancó a acompañar a la cantante en el tema de desamor Como quisiera quererte, para luego animarse a corear la divertida Cocos en la Playa. Canción en la que Lafourcade aprovechó para explicar, con bis humorística, su periplo por carretera hasta llegar a Cap Roig mientras observaba la multitud de veraneantes. Tras este momento distendido, la cantante consiguió que un público ya relajado coreara el medley Mi tierra Veracruzana / La bamba.
Tú si que sabes quererme, tema dedicado a los que están enamorados, sirvió de contrapunto a Nunca es suficiente, dedicada a todos los corazones rotos presentes. Todos los sentimientos que afloran en las relaciones sentimentales tuvieron su representación durante esa noche.
Para finalizar el concierto también hubo espacio para la reivindicación de los derechos humanos, reafirmando el papel de la música y el arte en general como elemento esencial de unión, contacto y reflejo en la vida de los otros. Dedicó la canción al derecho que tenemos todos a acceder al bienestar, la paz y una vida digna. ¡Que no nos ganen los robots! Tras un emotivo y largo alegato antibelicista en el que acabo exigiendo finalización de guerras absurdas, interpretó una enérgica y arrebatadora Un derecho de nacimiento.
Acabó el concierto con, quizás, uno de sus temas más conocidos y celebrados Hasta la Raíz; para recibir una atronadora ovación por parte de un público entregado que le lanzó una bandera mexicana desde las primeras filas. Durante el concierto, prometió en varias ocasiones su deseo de volver, y atendiendo al recibimiento y complicidad con el público, no nos queda duda que así será. ¡Te esperamos con los brazos abiertos!
Crónica realizada por David Abarca




