
No podían presentar mejor aspecto los Jardins de Pedralbes de Barcelona en la penúltima cita de la presente edición del festival Les Nits de Barcelona 2025. Un lleno casi absoluto para presenciar a la veterana banda de rock catalana Sopa de Cabra, que repetía por segundo año consecutivo actuación en dicho festival.
Ante un público fiel e intergeneracional, que estuvo entregado durante toda la noche, apareció al escenario Gerard Quintana para con su grito de guerra habitual ‘Bona nit, malparits! para atacar una noche de rock sin fisuras en la banda sonó perfectamente engrasada, con fuerza y empaque en una de las escasas diez fechas programadas para este año de la gira Animal.
Esta noche, a aparte del mencionado Quintana como solista vocal, Sopa de Cabra estuvo formada a las guitarras por Jaume ‘Peck’ Soler i Oest de Franc. La base rítmica de esta noche estuvo formada por el veterano miembro fundador Pep Bosch a la batería y por Miki Santamaria al bajo. A los teclados Ricky Sohn y el multiinstrumentista Valen Nieto. Para finalizar, cabe destacar la incorporación a la banda para esta gira de la cantante Beth Rodergas, quien destacó durante toda la noche tanto a los coros como vocalista principal.
Un Gerard Quintana en plena forma vocal y extremadamente comunicativo durante toda la actuación abrió el concierto con Si et va bé y Sents para levantar por primera vez de sus asientos al personal con el clásico El carrer dels torrats (1990).
Cabe destacar la solidez del set-list, que en ningún momento se centró en una sucesión de grandes éxitos. Sopa de Cabra es una banda solvente que pese a un parón de catorce años (2001-2014), puede sentirse orgullosa de un excelente bagaje musical acumulado en 40 años sobre los escenarios.
Farem que surti el sol fue el momento reivindicativo de la noche que el grupo dedicó a todos los miles de refugiados que deben abandonar sus hogares por motivos bélicos o de persecución política. Ovación atronadora. Y amplia ovación también para la primera intervención de Beth para interpretar a dúo con Quintana, Temps de Sega, del álbum de colaboraciones Ànima (2024).
Els teus somnis fue el momento de complicidad con un público que se dejó el alma para corear al unísono el estribillo. Un público si cabe más entregado aún, aprovecho para vitorear ‘Sopa de Cabra!..Sopa de Cabra!, antes de la interpretación acústica de En un segon, canción que la banda dedicó a los que ya no están entre nosotros.
En el ecuador del concierto sonó el gran hit de Sopa de Cabra, El boig de la ciutat, en una versión desacelerada que fue el punto de inflexión de la noche a partir del cual el público se levantó de sus asientos para no volver a sentarse.
Un jocoso Quintana presentó a la banda haciendo referencia a los diversos achaques y vicisitudes que han afectado a los miembros más veteranos. Hubo recuerdos para Josep Thió, de baja por un trastorno de ansiedad, y para Francesc Cuco Lisicic, pendiente de un trasplante de riñón. Como el mismo Gerard Quintana confirmó, parece ser que ser miembro de Sopa de Cabra es un deporte de riesgo.
La arenga política contra el odio que según Quintana representan los ‘Putin, Trump, Milei y Abascal, precedió a una inflamable Si et quedes amb mi que encendió las gradas de los Jardins de Pedralbes.
El final del concierto se planteó como un final de fiesta en toda regla, trufado de los clásicos éxitos de la banda gerundense. Con un público desbocado que ya había abandonado la formalidad que imponen las localidades de asiento, la banda atacó una tras otra: No tinguis pressa, Sota una estrella, y el inevitable, y porque no decirlo, himno oficial L’Empordà como broche final.
Pero el público pedía más, y los aclamados y generosos bises se iniciaron con Camins, Mai trobarás y Tot queda igual.
Cuando parecía que ya no quedaba más gasolina, otra perla de sus inicios, Blujins Rock, pusó final a la actuación. Caras de felicidad de los asistentes certificaban haber presenciado un concierto estupendo.
Sopa de Cabra forma parte del imaginario colectivo de toda una generación que creció con la música rock en catalán en pleno apogeo, pero que supo superar con creces el fenómeno de moda pasajera y construir una sólida carrera. A la vista de lo acontecido, no están para vivir de una pasado glorioso. Sencillamente, Sopa de Cabra tiene un presente honesto y, sobretodo, un futuro con mucho por decir.
«Moltes gràcies y Bona Nit Malparits!»
Crónica realizada por David Abarca




