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21.07.2025 Críticas / Crónicas, Música  
Sílvia Pérez Cruz & Salvador Sobral – Crónica 2025

El Cap Roig Festival, que este verano celebra su 25º aniversario, reúne durante los meses de julio y agosto a artistas de talla nacional e internacional. Entre ellos, Sílvia Pérez Cruz y Salvador Sobral, que aprovecharon la ocasión para presentar en directo el trabajo que han publicado conjuntamente: Sílvia & Salvador.

El concierto arranca con la aparición de la artista de Palafrugell y el lisboeta, quienes, en silencio y sin presentación un previa, se lanzan entre aplausos a interpretar el tema en castellano que los ha unido especialmente: Recordarte. Lo hacen a dos voces y con cello, en la versión reducida y renombrada que han arreglado para abrir el disco. Sin pausa, enlazan con Ben poca cosa tens, poema de Miquel Martí i Pol musicado por Pérez Cruz, al que se suman la guitarra y la mandolina, y que también han incluido en el álbum.

Sílvia Pérez Cruz —maestra de ceremonias y anfitriona en su Palafrugell natal— inaugura la noche explicando que aquel momento en el 2024, tras su paso por los Premios Goya, donde interpretaron Procuro olvidarte durante el homenaje in memoriam, fue el detonante para empezar a construir este puente artístico (o “puente ibérico”, como ella lo denomina) entre ella y Salvador Sobral. La conexión que surgió entonces, casi mágica, les abrió el apetito creativo y dio pie a un proyecto compartido, en colaboración con compositores cercanos a ambos, que ha desembocado en el hipnotizante disco que presentan en esta velada.

Desde el inicio, los artistas se colocan en la posición que mantendrán durante casi todo el concierto. A pesar de tratarse de un escenario amplio, consiguen crear una atmósfera intimista —la misma que ambienta todo el disco y el directo— situándose en el centro del escenario, en semicírculo: los tres instrumentistas y los dos cantantes. Gran parte de la iluminación proviene de unas eclécticas lámparas de pie que acompañan a los músicos, reforzando esa atmósfera recogida.

El corazón por delante es el siguiente tema, presentado por su propio compositor. Jorge Drexler resuena en una grabación donde conversa con Pérez Cruz y Sobral sobre qué expresión utilizar como título de la canción. Al igual que en el tema anterior, se promueve la comunión entre público y artistas, con un estribillo que todos corean en repetidas ocasiones.

En ese clima cálido y distendido, llega el momento de presentar a los músicos: Darío Barroso a la guitarra, Marta Roma al cello y Sebastià Gris, de Manacor, a la mandolina y al bajo. No será la única vez que se mencionen sus nombres a lo largo de la velada, lo que evidencia la importancia que Sílvia y Salvador asignan a sus compañeros.

A continuación, Sobral toma la palabra para expresar lo feliz que se siente de compartir este proyecto con Sílvia —sin olvidar mencionar, entre risas, el arroz que le ha preparado la madre de la cantante ese mismo día. En un ambiente cercano y emotivo, el portugués presenta el siguiente tema: Hoje já não é tarde, un fado compuesto por su hermana Luisa Sobral. Aprovecha para felicitar a Sílvia por su capacidad de interpretar con voz y arte la tristeza que habita en los fados. Con esa premisa, el escenario se tiñe de rojo, alternando con tonos más tenues a medida que la canción avanza. En la parte final, se vive uno de los momentos más intensos del concierto, con ambos intérpretes entrelazando sus líneas en un clímax musical inolvidable.

Uno de los elementos distintivos del concierto es la diversidad lingüística de su repertorio, que refleja tanto la versatilidad de los intérpretes como la universalidad propia de la música. Tras haber interpretado temas en castellano, catalán y portugués, llega el turno del francés y el inglés. El primero aparece en L’amour reprend ses droits, con letra de Jenna Thiam y música del mexicano Carlos Montfort, que interpretan de pie, alternando las miradas al público cuando canta cada uno su parte y cruzando las suyas cuando lo hacen a dúo. Someone to sing me to sleep, compuesto por la catalana Lau Noah, aborda los sentimientos que despierta imaginar a la persona que creemos que un día vamos a amar, y descubrir que, cuando finalmente la vida nos la pone delante, no se parece en nada a lo que habíamos soñado. Salvador y Sílvia refuerzan la intimidad del momento interpretando este tema únicamente acompañados por la guitarra.

Durante una breve pausa de los cantantes, los tres instrumentistas toman el protagonismo y tocan varias piezas sin los cantantes en escena. Luego vuelve Salvador Sobral, solo, para interpretar Se quando tu vieres, una canción que compuso durante su estancia en Manacor. Acompañado por dos guitarras, ofrece una versión muy personal y emotiva, mostrando su faceta más íntima. A continuación, Sílvia Pérez Cruz se queda sola con su guitarra. Duda unos segundos sobre qué tema interpretar, y tras algunas peticiones espontáneas del público, elige Vestida de nit, que termina siendo cantada por gran parte de los asistentes. Aunque solo tenía previsto tocar una canción, decide añadir una segunda: Gallo negro, gallo rojo, que dedica a aquellos que están viviendo el genocidio palestino, y que el público recibe con un aplauso cálido y efusivo.

Tras ese momento de intensidad, llega el turno de Este presente, una canción que habla de la fragilidad del tiempo. El tema se cierra con un final extendido en el que las dos guitarras dialogan a dúo, coronado por el aplauso sincero del patio de butacas. Le sigue Minhas marcas, compuesto por Dora Morelenbaum, presentado por Sobral, quien explica que la compositora brasileña ha creado la música, mientras que la letra la han escrito él y Pérez Cruz. Aprovecha la ocasión para compartir su admiración por la artista y por la música brasileña en general: “para mí, la cuna de la música es Brasil”. Interpretan el tema juntos, con Sobral al teclado portátil, acompañados por un juego de luces de contrastes en clave alta.

Como introducción al siguiente tema, Sobral recuerda que estudió jazz en Barcelona cuando tenía 20 años y que ahora, con 35, ha vuelto a instalarse en la ciudad. “Barcelona sigue siendo Barcelona, pero los tiempos ya no son los mismos”, comenta. Con esa premisa en mente, ha compuesto Mudando os ventos, que se convierte en una pequeña fiesta compartida con el público. Aprovechan ese momento para agradecer a todos los compañeros de los aspectos técnicos que los acompañan y sin los cuales esta gira no habría sido posible. 

Ya en la recta final del concierto, llega un falso cierre en el que suenan, entre otras, Chiquita muerteEl manisero o María la Portuguesa. Y ahora sí, Sílvia Pérez Cruz y Salvador Sobral se despiden con un bis final: un tema americano, movido y festivo, que Sobral presenta en inglés con acento texano, al más puro estilo sureño. La noche se cierra con Mañana, el poema de Ana María Moix musicalizado por Pérez Cruz, no sin antes agradecerle a Sobral haber podido compartir este proyecto con él, de quien dice que “tiene una voz de oro y un corazón enorme”.

El concierto concluye con una factura sobresaliente: versiones musicales fabulosas, un nivel técnico y sonoro de excepción y un marco, el de Cap Roig Festival, sencillamente de ensueño. Pero más allá de lo técnico, lo que realmente marca la diferencia es la química entre estos dos enormes artistas, tanto en lo artístico como en lo personal. Para quienes hemos estado al otro lado, como espectadores, resulta profundamente emocionante presenciar una conexión tan genuina. Es un regalo que los caminos de Sílvia Pérez Cruz y Salvador Sobral se hayan cruzado para dar vida a un proyecto que irradia luz, sensibilidad y una forma de amor al oficio que se transmite en cada nota. Una noche que no solo se escucha, sino que se queda resonando dentro.

Crónica realizada por Diana Limones

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