novedades
 SEARCH   
 
 

18.07.2025 Críticas / Crónicas, Teatro  
Hasta el final de la fiesta – Crítica 2025

Hasta el final de la fiesta es una antología musical contada y cantada en primera persona por Marta de la Luz, personaje interpretado enérgicamente por la polifacética Mamen García. Una obra que habla con humor de lo que implica ser mujer en estos tiempos y de las ganas de saborear la vida hasta el último instante. Puede verse sobre las tablas del Teatro Infanta Isabel de Madrid.

Bajo la batuta de David Serrano – dramaturgia y dirección-, acogida y acompañada por el piano confidente de Albert Sanz, Mamen García irrumpe en el escenario para celebrar el aquí y el ahora. Habla de amor, de libertad, de deseos y aspiraciones, de pasiones, de encuentros y desencuentros, de música y de cumplir las cosas pendientes. El arranque es absolutamente maravilloso mientras la protagonista está relatando todo lo que ha ocurrido momentos antes de llegar hasta ahí. Lo no tan bueno es que la obra transcurre de forma brillante hasta la primera mitad prácticamente, pero luego se desinfla un poco y, aunque tiene partes divertidas, no alcanza el dinamismo de los primeros minutos hasta el número final.

Una de las grandes atracciones de Hasta el final de la fiesta es su pareja protagonista formada por Albert Sanz y Mamen García. La actriz, que ha desarrollado su carrera profesional en teatro, televisión, música y doblaje, está francamente bien dando vida a esa señora que ha dedicado todo su tiempo a ocuparse de otros y que se siente rechazada por la sociedad e incluso por su propia familia. García derrocha naturalidad, frescura y una gran vis cómica y transmite a la perfección el agotamiento físico y mental que sufre su personaje y las ganas de dar rienda suelta a su propia vida y a sus prioridades. Sanz, por su parte, está fantástico frente al piano y ambos forman un tándem lleno de complicidad que proporciona un buen número de gags que se van sucediendo durante los 90 minutos que tiene de duración.

La puesta en escena está sustentada en la escenografía de Elisa Sanz donde resaltan un piano y un micrófono. Allí, la mujer protagonista va poniendo voz a su experiencia y a sus pensamientos ante la presencia de los espectadores y espectadoras. Quizá resulte una escenografía muy oscura, que apaga el colorido y la festividad que se pretendía por parte del autor de la obra. Rodrigo Ortega, firma la iluminación que encaja de manera completamente natural en la trama.

La parte más interesante es la primera, donde la protagonista plantea su situación y nos invita a reflexionar sobre todas esas mujeres que asumen el cuidado de otros, lo que supone una invisibilización de sus propias necesidades y una sobrecarga física y mental. Es ahí verdaderamente, en su inicio, cuando Hasta el final de la fiesta nos engancha. Más allá de algunas escenas un poco forzadas de la parte intermedia de la función, ambos actores resultan bastante buenos en sus respectivos trabajos frente a un piano o a un micrófono.

Dicho esto, hay poco planes mejores para combatir el calor de estas fechas que una sala de teatro.

Crítica realizada por Patricia Moreno

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES