
Como parte de la programación del Grec Festival de Barcelona, Teatre Condal estrenó el pasado lunes 14 de Julio la versión concierto de Tots els nens creixen, un nuevo musical con texto de Martí Gallén, música de Andreu Gallén, y letras de David Pintó Codinasaltas que revive la Barcelona de 1992.
Estamos en 2022, Pedro (Ivan Labanda) es un hombre de más cuarenta años, divorciado, que ha olvidado por completo que un buen día fue un niño. El día en que su hija Mercè (Berta Rabascall) decide escapar de casa, Pedro sale a buscarla. Esta búsqueda le llevará a confrontarse con el evento que le marcó irremediablemente, treinta años atrás. Un viaje en el tiempo que hará que Pedro reviva la tarde de julio de 1992 donde renunció para siempre a su infancia. Una tarde que creía olvidada. El 25 de julio de 1992: día de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona. El día en el que perdió la inocencia. La única posibilidad de que Pedro consiga encontrar a su hija será en la confrontación cara a cara con el niño que fue (Lluís Rubio) y, reconciliándose con este pasado, conseguirá recuperar su esencia.
Tots els nens creixen es un musical de creación en catalán impulsado por Andreu Gallén, compositor y director musical, que esta vez se ha presentado de una forma distinta: bajo la forma de un “concept album” o concierto dramatizado.
Esta formula, muy conocida en el mundo anglosajón pero no tanto en nuestro país (así inició su andadura el musical SIX, por ejemplo), permite al público conocer la historia de primera mano antes de que el proyecto culmine en su forma final. Esta forma de presentación, ayuda al proyecto en dos ramas bien diferenciadas: por una parte, es una forma excitante de que el público conozca y se enamore del espectáculo en pleno proceso de creación y ver así qué apoyo tiene -permitiendo incluso hacer adaptaciones-; y, por otro lado, es una forma de darle rodaje y llegar a encauzar un proceso creativo que haga despegar al proyecto con la ayuda de nuevos mecenas y productoras.
Tots els nens creixen nace de la intención de crear nuevos musicales en lengua catalana. Un espectáculo que, como indicaba Andreu Gallén en la presentación oficial: «se ha levantado a través de la ilusión y colaboración de amigos y conocidos con ganas de participar en un espectáculo como este, alineado con la convicción de que hay que crear teatro musical en catalán, que sea actual y que narre historias locales, contemporáneas y, a la vez, ayuden a crear un idioma propio del género dentro de nuestra cultura y tradición».
Así, inteligentemente, el musical que pudimos disfrutar el pasado lunes cuenta una historia de juventud que parcialmente se ubica dentro del momento en el que el mundo tuvo la mirada puesta en la ciudad de Barcelona: la inauguración de las Olimpiadas Barcelona’92. Una época muy querida por los catalanes y con la que nos indentificamos rápidamente.
La historia tuvo la intensa participación actoral de Ivan Labanda y Lluís Rubio como Pere en 2022 y en 1992, respectivamente; Jordi Vidal y Ivan Clemente como Manolo en 2022 y en 1992, respectivamente; Mercè Martínez como la vidente Nieves y Neus en 1992; y, finalmente, Berta Rabascall quien se desdobla en dos papeles que comparten algo más que el nombre de Mercè.
Junto a ellos, disfrutamos también de una fantástica banda de 5 músicos en directo (Andreu Gallén al piano, Eloi López a la batería, Beatriz Fonseca a la guitarra, Laia Ferrer al violín y Guillermo Prats al bajo).
Finalmente, la puesta en escena estuvo a cargo de Ariadna Peya y la dirección actoral en manos de Ivan Labanda.
Como indicaba, el musical está actualmente en sus inicios y la versión que disfrutamos sobre las tablas del Condal fue una versión concierto que se presentó como primer avance de una creación que promete. De momento, Focus y el Teatre Condal han apostado por este concierto musical que llenó el teatro hasta los topes. ¿Apostarán también por producir y acoger la versión final del musical?
Lo que sí espero, es que más teatros apuesten y arriesguen por las historias creadas desde casa. Historias en las que vernos reflejados y esperanzados. Necesitamos que productoras catalanas promuevan shows que se creen desde cero, acompañando a jóvenes autores que tienen, posiblemente desde hace años, varios proyectos guardados en los cajones. Historias que puede que no vean la luz si no hay una empresa detrás que apuesto por ella.
Hace un año, Ànima abría la temporada del Teatre Nacional de Catalunya bajo un éxito arrollador de público y crítica. Esto dejaba claro que, en casa tenemos el talento necesario para ello y que, sobretodo, el público, puede apoyar a un buen proyecto.
Ahora que Dagoll Dagom ha bajado el telón, ¿será este el inicio de la proliferación de nuevas compañías teatrales catalanas que apuesten por creación de nuevas historias en nuestro idioma? El tiempo lo dirá.
Crítica realizada por Norman Marsà




