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10.07.2025 Críticas / Crónicas, Teatro  
I Lombardi alla prima crociata – Crítica 2025

El Teatro Real de Madrid ha dado una alegría a los amantes de la opera con la programación en versión concierto de I Lombardi alla prima crociata (Los lombardos en la primera cruzada). Cuarto drama lírico de Giuseppe Verdi, con libreto de Temistocle Soleda, estrenado originalmente en Milán el de febrero de 1843.

I Lombardi alla prima crociata supuso un punto de inflexión en la carrera del maestro italiano de la ópera. Tras el éxito de Nabucco, esta obra confirmaba su capacidad compositiva. Solvencia a la que se ajustó como un guante la dramaturgia de Temistocle Solera, basada en un poema de Tommaso Grossi, que relata una épica mezcla de cruzada, traición familiar y redención. Cuatro actos que comienzan con los lombardos liderados por Arvino, enfrentados a su hermano Pagano, con Giselda atrapada entre lealtades y su fe.

Presentada en versión de concierto, opción que elimina escenografía y vestuario y que permite al público concentrarse en la partitura y la interpretación vocal. De manera que la orquesta y el coro pueden brillar en toda su potencia sin las restricciones del movimiento escénico. Por el lado contrario, se pierde el impacto dramático y visual que acompañan a toda escenificación, echando de menos en los fragmentos más teatrales la expresividad corporal y los gestos que completan la narración.

En cualquier caso, el trabajo de la orquesta y coro titulares del Teatro Real, dirigidos por Daniel Oren y José Luis Basso, no dio pie a hacer balances gracias a su excelente trabajo. Unidos a ellos estuvo un plantel vocal con figuras notables como Iván Ayón Rivas como Arvino, Francesco Meli en el papel de Oronte y Marko Mimica como Pagano. Y junto a ellos, la gran revelación, Lidia Fridman como Giselda, quien se ganó al público con su timbre oscuro, buen control en el centro y medias voces matizadas.

Volviendo a la orquesta, bajo la batuta de Daniel Oren, ésta mostró una dirección dinámica, llena de energía, sutileza y exquisito cuidado de los detalles. Oren, con un historial en el Teatro Real con títulos como Lucia di Lammermoor (2018) o Aida (2022), reivindica aquí al Verdi juvenil con una lectura rica y vibrante. Igual de sobresaliente fue el coro titular, liderado por José Luis Basso, quien imprimió frescura, contundencia y flexibilidad en los matices de las masas corales.

Con más de ciento treinta artistas sobre el escenario –entre coro, orquesta y solistas–, la propuesta se erigió como una experiencia masiva y monumental. El público, emocionado, respondió con bravos durante la función y prolongados aplausos a su término, premiando tanto la ambición del montaje como la calidad interpretativa general y confirmando que, incluso sin escenografía, la ópera puede conmover y cautivar.

En definitiva, una lectura e interpretación de I Lombardi allá prima crociata que convenció por ofrecer una relectura vibrante y musicalmente intensa de un Verdi menos frecuentado, potenciada por un reparto de lujo, una dirección orquestal y coral impecable, y la entrega de un público absolutamente volcado.

Crítica realizada por Lucas Ferreira

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