
Las Niñas de Cádiz regresan a la capital, sobre las tablas del Teatro La Latina de Madrid, con su último trabajo Las bingueras de Eurípides. Una obra llena de humor y crítica firmada por Ana López Segovia y dirigida por José Troncoso con un elenco que brilla en cada escena.
Dionisio baja a la tierra en forma de mujer para enfrentarse a un policía que está empeñado en cerrar un bingo ilegal de barrio, donde se reúne cada tarde un grupo de mujeres para jugar y para compartir sus intimidades, sus penas, sus alegrías, y alguna que otra copa de anís.
Ana López Segovia escribe esta comedia que se inspira muy libremente en Las Bacantes de Eurípides para abordar la dicotomía entre lo apolíneo y lo dionisíaco, el abuso de autoridad, el hedonismo en la sociedad actual e incluso la violencia machista. El humor es un vehículo excepcional para la crítica, la reflexión reposada y el entretenimiento que va más allá de la evasión momentánea y que lleva a replantearse diferentes cuestiones después de la función.
Las Niñas de Cádiz utilizan dos armas muy poderosas: el humor y el amor al teatro. El chiste como vía de escape y medio de liberación de toda la represión social que sufren las protagonistas de la historia, una manera de transgredir la norma y una forma ingeniosa de pensar la realidad. Mujeres de barrio, humildes, que han tenido vidas complicadas llenas de frustraciones e incluso de violencia y que encuentran un lugar donde no son cuidadoras y sí son cuidadas.
Cuatro personajes femeninos interpretados por Alejandra López, Teresa Quintero (para algunas funciones se alternan con Mer Lozano), Rocío Segovia y la propia Ana López Segovia. Todas brillan sobre las tablas del Teatro La Latina derrochando dinamismo, frescura, naturalidad y una admirable vis cómica, y transmitiendo a la perfección todos los matices de sus respectivos personajes a través de los gestos y la expresión corporal. Es evidente la conexión que tienen entre ellas, no pueden evitar sonreírse las unas a las otras en determinados momentos hilarantes de la obra, cuando el patio de butacas se inunda de carcajadas.
Completan el reparto José Troncoso (alternándose para algunas funciones con José Carlos Fernández) y Fernando Cueto dando vida a una pareja de policías. Uno de ellos, obsesionado con cerrar el chiringuito de las bingueras. Su compañero, más flexible y permisivo, intenta disuadirlo de sus intenciones. También están estupendos y tienen su momento de gloria.
El carnaval de Cádiz, las chirigotas, las canciones desvergonzadas, la extravagancia, el realismo social y la búsqueda de placer y goce definen el espectáculo durante los 75 minutos que tiene de duración. Las bingueras supone una mirada focalizada en la opresión de las mujeres por la moral patriarcal pero con un ambiente festivo y desenfadado, un ritmo trepidante y un lenguaje poético que mezcla géneros; defendiendo siempre la necesidad de reír de todas las maneras, hasta la más sarcástica, pues se trata de un acto de rebeldía y libertad para desmontar las incongruencias del conservadurismo. Todo sucede en torno a un rombo rojo dibujado en medio del escenario, con varias sillas metálicas y una silla de ruedas. El espacio sonoro, a cargo de Marlano Marín, y la iluminación, de la que se encarga Agustín Maza, acompañan de manera adecuada a la estética y evolución de Las bingueras de Eurípides.
Esta obra posee auténticos momentazos que no dejan indiferente a nadie y que no se pueden encontrar en ningún otro montaje de la cartelera actual. Las bingueras de Eurípides es una verdadera explosión de teatro, música, humor, tragedia y crítica. Lo tiene todo.
Crítica realizada por Patricia Moreno




