
El Teatro Real de Madrid pone fin a la temporada operística 2024-2025 con una Traviata memorable. Un montaje que tuvo que reprogramarse debido a la pandemia y que, por fin, casi 5 años después hace las delicias de cualquier aficionado a la ópera. Un reparto de lujo y una puesta en escena que funciona como un reloj.
De todos es sabido lo bien que le sientan al Real las óperas italianas y esta Traviata no iba a ser menos. Un Real lleno hasta la bandera de espectadores huyendo de la canícula adelantada y sensación de querer disfrutar y evidenciarlo. Aplausos y ovaciones repetidas – quizá excesivas para los puristas – dejaron claro que el público andaba entregado a la azarosa vida de Violetta.
Poco se puede añadir a La Traviata. Una de las óperas que crean afición y que está repleta de momentos que erizan el vello. Si a eso se le suma una puesta en escena original, entonces el resultado es sublime.
El director de escena Willy Decker compone un espacio diáfano y sumamente versátil. La iluminación certera de Hans Toelstede perfecciona todo ese espacio. Todo suma en esta impecable producción. El Coro titular del Teatro Real ofrece una vez más su potencia y versatilidad. ¡Como no emocionarse con ese memorable brindis!. La orquesta, dirigida en esta ocasión por el maestro Henrik Nánási cumple con creces y suena vibrante.
Una de las bazas de este montaje es contar con las voces de Nadine Sierra como Violetta y con Xabier Anduaga como Alfredo. Nadine Sierra parece haber nacido para interpretar a esa malograda Violetta. Creíble, vulnerable, dolida, aterrada por la enfermedad. Todo eso y mas se ve en su excelsa interpretación. Silencios solemnes para no perderse ni un matiz de su voz. Sin duda, una de las mejores Violettas que ha pisado las tablas del Real.
No se queda atrás el Alfredo de Xabier Anduaga, quien tiene el cariño incondicional del público madrileño. Brillante tanto en técnica como en interpretación. Un lujo disfrutarlo sobre el escenario.
Este brillante dúo se complementa con un buen ramillete de cantantes de calidad. Artur Rucinsky como Giorgio Germont o Gemma Coma como Annina.
Cierra así el Teatro Real otra temporada exitosa. Sin duda es un acierto programar un buen número de representaciones de la ópera excelsa de Giuseppe Verdi. Esta Traviata es de esas que generan esa afición tan necesaria y tan gratificante. De esas que puedes recomendar a cualquier interesado en el genero y tener la certeza de que vas a acertar.
Crítica realizada por Moisés C. Alabau.




