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16.06.2025 Críticas / Crónicas, Teatro  
Ya no queda nada de todo esto – Crítica 2025

Ya no queda nada de todo esto es una propuesta de teatro documental sobre la construcción identitaria de los barrios y las generaciones del no-future. El distrito de Tetuán está en el punto de mira para reflexionar y soñar con un futuro diferente sobre las tablas del Teatro de La Abadía de Madrid.

El Colectivo Drift y el Teatro de La Abadía presentan esta original y conmovedora experiencia teatral tras la realización de varios talleres y entrevistas con las vecinas y vecinos del distrito de Tetuán.

Ciudades como Madrid han experimentado una fuerte gentrificación en los últimos años, han pasado de ser zonas llenas de historia y de vida local a convertirse en lugares donde predominan cafeterías caras y apartamentos turísticos. Ya no queda nada de todo esto pone de relieve el valor de la identidad urbana como factor determinante para poder hablar de bienestar y calidad de vida, y es que la identidad remite directamente al arraigo, a la pertenencia, a sentirse vinculado a un lugar y sentirlo como propio; lo que se traduce en preocuparse por cuidarlo y mejorarlo y en un mayor nivel de cooperación entre los integrantes. Y, en todo esto, hay una máxima que pocos se atreven a evidenciar de una manera tan clara como lo hacen Inés Collado e Irene Doher -creación y texto- en esta ocasión: todo teatro es político porque representa situaciones de la convivencia humana.

Qué bonito es cuándo el teatro no resulta sólo entretenimiento, sino que también supone un lugar donde reflexionar sobre la vida. Sirve como crítica social, como medio de denuncia frente a problemáticas que muchas veces son invisibilizadas en otros medios; un espacio de intercambio para generar empatía y conciencia en los espectadores y espectadoras. Collado y Doher realizan un trabajo fabuloso. Nunca es fácil llevar algo así a las tablas y, mucho más, si se trata de un tema tan de actualidad. Pero una vez visto el montaje final, puedo decir con bastante rotundidad que la esencia de lo que se pretende transmitir está originalmente plasmada en el texto y en la puesta en escena.

Uno de los puntos fuertes de Ya no queda nada de todo esto es la puesta en escena. Esta plasma a la perfección la complejidad emocional del texto y de sus personajes y potencia los gestos, los silencios y la esencia de los cuatro protagonistas que inundan el patio de butacas del Teatro de La Abadía. Todo acompañado de transiciones musicales (del diseño sonoro se encarga José Pablo Polo) que son una maravilla mientras se juega con las luces y las sombras (trabajo de Elena Santos) para dar énfasis en determinados momentos.

Otro punto destacado del montaje es el trabajo interpretativo de los cuatro protagonistas: Inés Collado, Ángel Perabá, Ana Rodríguez y Paula Varela. Todos y todas están estupendas logrando plasmar a la perfección la historia de las personas que habitan el barrio. Brillan sobre el escenario derrochando frescura, naturalidad e incluso una sutil pero maravillosa vis cómica. Lo cierto es que están fantásticos y tienen su momento de gloria.

En definitiva, Ya no queda nada de todo esto es una muestra más de que el teatro no solo es un acto de representación, sino que también es una experiencia viva que conecta a los espectadores y espectadoras con emociones, historias y reflexiones. Con un trabajo interpretativo excepcional.

Crítica realizada por Patricia Moreno

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