
WAH aterriza en IFEMA Madrid para ofrecer una experiencia única que va más allá del espectáculo. Un himno viviente a la música de todos los tiempos, la gastronomía, el baile y la performance, en un entorno diseñado para sumergirte por completo.
A escasos minutos del centro de Madrid (ya sea en coche o transporte público), existe un espectáculo donde la música se saborea, se vive y se baila. Este espectáculo es WAH; una experiencia única en Madrid al más puro estilo Las Vegas y/o Broadway. De jueves a domingos, WAH nos acerca una experiencia inmersiva e interactiva donde todo el mundo es bienvenido. Más de 400.000 visitantes de todas las edades, y de todos los idiomas, han disfrutado de esta experiencia única.
Ahora WAH regresa a la ciudad con un show renovado, más impactante, sonoro e innovador que nunca para emocionar y conmover al público a través de la música y su original performance gastronómica. Nosotros no queríamos perdérnoslo y, por eso, el pasado viernes nos dirigimos al ESPACIO WAH; un espacio de más de 5.000 m2, con capacidad para albergar a más 1.000 espectadores.
El espectáculo, de unas 5 horas de duración, se divide en tres actos que llevan al público presente hasta la ensoñación; haciéndole formar parte de la familia WAH desde que pone un pie en sus instalaciones.
El acto 1: el Food Hall, ejerce de prólogo sensorial y social.
Recorrer sus salas es pasear por ambientes iluminados con neones vibrantes, bañeras con estatuas de hielo y Martini, mientras artistas caracterizados interactúan contigo. Entre foodtrucks de exótica cocina asiática, deliciosa comida mexicana, jamón ibérico o las clásicas burgers (con opción sin gluten), cada bocado se complementa con espectáculos de baile en vivo, creando una atmósfera única y festiva. El equipo (staff y performers) consigue que te sientas dentro de un circo musical, donde cada rincón es una invitación a descubrir y participar. Una previa a su acto principal que te conquistará a través del paladar.
A eso de las 21:30 horas, llega el acto 2: el Teatro.
Mientras suenan ritmos brasileños, el público es conducido a sus sillas, cada una con mesita para dos y servicio continuo de bebidas. Los minutos previos están marcados por una kisscam improvisada, sorteos entre el público y guiños de dos actores encargados de mantener la expectativa. Todo ello contribuye a que te sientas en el centro de la función, y no sólo como espectador.
Comienza el espectáculo musical. Las luces, la puesta en escena, el vestuario y la música en directo se combinan en un entorno que hipnotiza. La propuesta musical es un viaje ecléctico que fusiona canciones tan dispares como temas de Lalaland con algunos de Lady Gaga. Así, disfrutamos de un espectáculo que mezcla estilos tan diferentes como la ópera, el rock and roll, el flamenco o el Heavy Metal. Y de violinistas “punk” tocando música clásica con su cresta roja de medio metro. El elenco brilla en escena: músico-actores capaces de alternar entre trompeta, violonchelo, violín o voz, interpretando con maestría tanto sus instrumentos como su personaje escénico. Su virtuosismo polifacético es capaz de dejar sin aliento a cualquier público exigente.
Los efectos visuales y las imágenes de fondo están integrados con precisión milimétrica, creando una atmósfera teatral totalmente envolvente. Entre las coreografías, los bailarines se funden con los músicos actuando como una sola entidad escénica, respetando los protagonistas, pero aportando un pulso escénico extraordinario. Las voces destacan por su riqueza de registros: ninguna queda opacada por la instrumentación y cada una deja una marca personal en escena.
Tras 1 hora y 40 minutos, el acto 2 finaliza pero no con ello el show. Ya que llegamos a el acto 3: el Aftershow.
Aquí todo el elenco se dirige con el público a “la catedral”. Un club nocturno en el que disfrutar de más actuaciones en directo y Dj mientras degustas algunos cócteles.
Llegados a este punto algunas personas deciden marchar, ya que el plato fuerte de la noche son las dos primeras partes del show, mientras que otras decidimos poner el broche final a la noche con esta gran experiencia hasta su conclusión pasada la medianoche. En ella disfrutamos de un ambiente festivo lleno de temazos regados de confeti, globos y diversión.
Si hubiera que describir la experiencia de WAH al completo en una palabra sería: FUSIÓN. Una noche diferente y única, que engloba las tres cosas que la mayoría de personas buscan en una velada ideal: gastronomía variada, un magnífico show y baile. En conclusión, una noche inolvidable que te sorprende desde su inicio hasta su final. Un 10/10.
Crítica realizada por Lola Barceló




