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03.06.2025 Críticas / Crónicas, Teatro  
La brama del cérvol – Crítica 2025

Tras el éxito de su serie televisiva, Sala Polivalent (Televisió de Catalunya), La Calòrica vuelve a pisar los escenarios, concretamente el Teatre Lliure de Barcelona, con su nuevo espectáculo: La brama del cérvol (una experiència única en un marc incomparable). Una comedia existencial y política escrita por Joan Yago y dirigida por Israel Solà con la que la compañía celebra su 15º aniversario.

Un viejo hotel de montaña en mitad de la nada. Algunos han llegado desde muy lejos para sentir el majestuoso berrido del ciervo; todas las guías lo describen como una experiencia única. Otros han ido a cerrar un importante negocio inmobiliario o a intentar salvar su matrimonio. También está un grupo de creadores escénicos que espera pasar unos días discutiendo sobre las posibilidades del teatro político para transformar la sociedad, y dos chicas perdidas por el bosque, en busca de una fiesta secreta que, según dicen algunos, se celebra en ese valle desde hace mil años. Múltiples historias, personajes que se cruzan: unos están paralizados por el sentimiento de vacío, otros necesitan escapar del ruido… Pero todos están sólos en el mundo, o eso es lo que creen. Mientras tanto, van pasando los días y nadie ha escuchado aún el berrido de los ciervos.

Cómo en usual en todos los proyectos de La Calórica, esta nueva obra teatral parte de un proceso de creación colectiva. En este caso, no había textos previos que la compañía pudiera leer y/o compartir, sino que el proceso inicial consistió en largas conversaciones sobre cuestiones interiores. Tras 15 años de experiencia teatral como compañía, unas de las cuestiones más habladas fueron las constantes subidas y bajadas que sufren los actores de la profesión y cómo esto les afectaba como individuos. Ese vacío interior que necesitaban combatir. Hablando entre ellos y con sus allegados, es cuando llegan a cómo la gente busca combatir el vacío que sienten yendo a retiros o de excursión a la montaña. Ahí fue donde surge la idea de hacer una parodia de las experiencias únicas.

Como comenta Joan Yago, autor del texto: «La idea de que necesito conectar con la naturaleza, sanar, arreglar todos los problemas que tengo como ser humano y creo que, yéndome un fin de semana a 400 kilómetros de mi casa a escuchar cómo berrea un ciervo, ya volveré el lunes a las ocho de la mañana nuevo y arreglado».

Así, la obra arranca en un hotel de montaña en medio de la nada que ofrece como reclamo ir a escuchar el berrido del ciervo. Allí coincidirán en un mismo fin de semana una serie de personajes. Una mezcla ecléctica, como la vida misma, que revolucionará el «retiro espiritual» de cada uno.

Joan Yago nos presenta un texto irónico, incisivo y potente lleno de puyas directas a una sociedad que necesita ser arreglada, y a un mundo teatral que degüella sin compasión. Un texto lleno de risas y personajes interpretados magistralmente por Oriol Casals, Xavi Francés, Aitor Galisteo-Rocher, Esther López, Mel Salvatierra y Júlia Truyol que, poco a poco, se cruzarán y empezarán a mezclarse partiendo de una premisa muy realista, pero dejándose conquistar un poco por la magia del bosque, la nocturnidad y la fiesta.

La dirección de Israel Solà es, como siempre, pausada y cuidada al mínimo detalle. Jugando con esa fina línea que separa la racionalidad con el precipicio divergente, hasta que el cataclismo llega y todo se desmorona. Así, Solà nos presenta un producto lleno de riesgo y difícil de maniobrar que acaba entregando con éxito aunque el final no llegue a todos de la misma manera.

En la parte actoral, destacar una gran Júlia Truyol que cambia la piel de sus personajes con una facilidad excelsa; un espectacular Xavi Francés quien se lleva de calle risas y aplausos del respetable en todos sus momentos más histriónicos; y un exquisito Aitor Galisteo-Rocher quien vuelve loco al público con su interpretación del egoísta y excéntrico director teatral y su frase: «he robado mucho».

En la parte técnica, destacar la escenografía de Bibiana Puigdefàbregas, quien nos acerca a un hotel de toques retro perdido en las montañas que nos sorprenderá funcionalmente al mezclarse con la iluminación de Rodrigo Ortega, los audiovisuales de Joan Rodon y el espacio sonoro y la música original de Guillem Rodríguez. Destacar también el movimiento escénico creado por Davo Marín que nos sorprende en escenas finales de una forma muy grata.

De nuevo, La Calòrica presenta un proyecto que, sin duda, se convertirá en un éxito de ventas y funciones agotadas. Un espectáculo que gustará a sus fans más acérrimos y divertirá a los que, en su 15º aniversario, empiecen a descubrir a la compañía. Porque, realmente, no hay nada más sanador que perderte en la montaña y escuchar el berrido del ciervo.

Crítica realizada por Norman Marsà

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