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12.05.2025 Críticas / Crónicas, Teatro  
Tuelf Points, El Musical Más Eurovisivo – Crítica 2025

¡Qué espectáculo! Tuelf Points ha regresado por tercera vez con fuerza a Barcelona, esta vez tomando el escenario del Teatro Condal. Este musical no es solo una celebración del fenómeno Eurovisión, es un auténtico viaje explosivo por la historia del festival más querido del continente.

La idea original del libreto corre a cargo de Dídac Flores Rovira y Jordi Santasusagna, con el propio Dídac también como director de esta fantasía eurovisiva que mezcla nostalgia, humor y puro ritmo.

La trama —que podría parecer una excusa para la pasarela de hits eurovisivos— está bien integrada y, la verdad, resulta bastante ingeniosa. El musical parte de un misterio: la fórmula secreta para crear la canción perfecta de Eurovisión se ha perdido. Eurodi, interpretado por el mismo Dídac Flores, es el elegido en una videollamada tras la muerte del Maestro de los eurofans. A partir de ahí, se desencadena una misión alocada desde el laboratorio de Tuelf Points, donde, entre niveles de seguridad y cyborgs como voz cantante, arranca este espectaculo con más de 50 canciones del certamen, desde 1956 hasta 2024.

La escenografía y el montaje audiovisual, obra de Carlos Campos, Arnau Alegre y Maria Palazón, están a la altura del evento: luces deslumbrantes, pantallas dinámicas, color, ritmo, ¡todo! Cada número es una postal vibrante del festival, con transiciones rápidas, coreografías icónicas y cambios de estilo sorprendentes.

Y atención al diseño de luces y visuales a cargo de Daniel Gener, Jon Kieb y Néstor González: logran darle ese toque televisivo, festivalero y moderno que tanto agradece el espectáculo. Todo se siente enorme, envolvente y festivo, como si estuviéramos viendo la gran final desde el sofá… pero en directo.

Junto a Dídac, que canta, actúa, baila y hasta toca el piano con una energía desbordante, les acompaña en el escenario cinco intérpretes (Xavi Duch, Esther Peñas, Marc Pociello, Laura Daza) conocidos como “cyborgs”. Y vaya si están a la altura: estos artistas no solo interpretan, sino que transforman cada canción en una mini actuación con voces potentes, coreografías afiladas y cambios de registro sorprendentes. Versionan desde canciones ganadoras legendarias hasta canciones con menos puntuación obtenida, y lo hacen con una entrega contagiosa.

Desde Waterloo hasta Euphoria, desde Toy hasta Satellite, pasando por joyitas que ni recordábamos, cada número arranca aplausos y ovaciones. El espectáculo no solo revive el espíritu eurovisivo, sino que lo celebra a lo grande.

No importa si eres fan de Eurovisión o si vives debajo de una piedra y nunca has oído hablar de Chanel. Tuelf Points es para todos. Porque, al final, lo que se vive en el teatro es una fiesta colectiva, una experiencia vibrante, divertida y, sobre todo, muy bien hecha. Y para rematar, celebramos la actual canción que representará a España: Esa Diva de Melody que se proyecta con orgullo, generando aún más expectativa entre el público.

Este musical no es solo un tributo, es un grito de alegría, de celebración de la música en su estado más puro, sin importar la brecha del lenguaje. Tal vez tenga momentos algo frenéticos o con guiños que solo los eurofans entenderán, pero eso no impide que el público general se lo pase en grande.

Tuelf Points tiene lo que muchos musicales buscan: energía, identidad propia y mucho, pero mucho, talento. Bravo por todo el equipo.

Esto no es solo un musical: es una experiencia eurovisiva como nunca la habíamos vivido antes sobre un escenario.

Crítica realizada por Yadi Agurto

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