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28.04.2025 Críticas / Crónicas, Teatro  
SIX, el musical – Crítica 2025

Todos sabemos la gran relevancia político-militar del reinado de Enrique VIII… Es broma: le recordamos por romper con el Catolicismo por un lío de faldas, instaurar la Iglesia de Inglaterra y, por supuesto, por casarse seis veces. Esto es SIX, la historia de las seis esposas de Enrique VIII a ritmo de musical pop, prácticamente llegado al Teatro Coliseum de Barcelona desde el West End.

El hito no es pequeño: los productores Kenny Wax, Wendy & Andy Barnes y George Stiles nos traen, de la mano de Julia Gómez Cora y la compañía de Dmitry Bogachev, uno de los musicales más punteros del West End y Broadway, en su versión original en inglés (con subtítulos en los laterales del escenario, en castellano y catalán). Six, solo un poco menos que Hamilton, es un fenómeno de masas que arrasa como disco y como teatro/concierto: las canciones son el gran hilo conductor de una competición por ver quién lidera el grupo de las Seis, en función de la que pueda demostrar que fue más puteada por el monarca inglés. Aunque, como con la evolución del propia historiografía del tema, quizás no todo sea lo que parece…

Catalina de Aragón (Billie Kerr), Ana Bolena (Yna Tresvalles), Jane Seymour (Liberty Stottor), Anne de Cleves (Hannah Victoria), Katherine Howard (Lizzie Emery) y Katherine Parr (Eloise Lord) encarnan a las seis exesposas más famosas de la historia, exs en el sentido de que todas acabaron divorciadas, decapitadas o muertas a excepción de la última, Parr, que sobrevivió al monarca, como nos cuenta el potente número inicial, que sirve para ponernos en situación no solo de la historia que se cuece sino también del talante pop de la velada.

Porque las Seis cantan sus dramas con estilos modernos y muy reconocibles: Aragón con toques de Gloria Estefan y Beyoncé, Bolena con el troleo casi punk de una Avril Lavigne, Seymour romántica como Adele, Cleves entre el tecno alemán y la independencia de una Rihanna, una Nicki Minaj o una Megan Thee Stallion, Howard con el drama de una Britney o una Ariana cosificadas, y Parr tratando de poner orden pero también con una narrativa musical a medio camino entre Alicia Keys y el Lin-Manuel Miranda de «Wait of it» o «Burn». Les acompañan las Damas de Compañía, dirigidas por Yutong Zhang a los teclados, con Lola Barber a la guitarra, Alex Malseed al bajo y Amanda Dal a la batería.

Toby Marlow (autor de la idea original) y Lucy Moss crearon una pieza de 80 minutos (ideal para el festival Fringe de Edimburgo, donde se presentó en 2017 como proyecto de fin de curso en Cambridge) con forma de concierto pop y un fuerte componente feminista, a base explorar desde nuestro punto de vista las vidas de aquellas seis mujeres que hoy definimos en función del hombre con el que se casaron y que les hizo la vida, de un modo u otro, imposible. Perfectamente elaborado ya y engañosamente simple, la mezcla de minimalismo escénico y diseño preciso (de vestuario, de Gabriella Slade; de iluminación, de Tim Deiling; de sonido, de Paul Gatehouse) nos sumergen en cada una de las vidas como si fuera un concierto completo: aunque cada una de las seis tenga, en esencia, solo una canción, las acabamos conociendo bastante a todas. Incluso las coreografías aparentemente sencillas de Carrie-Anne Ingrouille están ejecutadas con una sincronicidad absoluta.

Estamos ante uno de los mejores musicales que pueden verse hoy en Londres, traido como por arte de magia a los escenarios barceloneses (hasta el 11 de mayo), interpretado maravillosamente por un elenco que parece nacido para llevarlo a cabo (bravo por el casting de Pearson Casting CDG y la compañía de Dmitry Bogachev) que nos trae el West End a casa con plena calidad de sonido, luces, voces y actuaciones. Si tuviera que elegir solo a una de las Seis quizás sería Liberty Stottor como Jane Seymour, pero en general todas y cada una de las «exwives» son de lujo. Las seis, de diez… amb folre i manilles.

Crítica realizada por Marcos Muñoz

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