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09.12.2024 Teatro  
Todos pájaros – Crítica 2024

Los Teatros del Canal de Madrid acogen el estreno de la producción de Todos pájaros, gran texto de Wajdi Mouawad que Mario Gas lleva a las tablas con un reparto encabezado por Vicky Peña, Pere Ponce y Aleix Peña. Pena que en esa traslación la potencia dramática y humana de esta excelente dramaturgia se haya quedado por el camino.

Hay autores que quedan marcados por el título que les dio a conocer al gran público. Ese es el riesgo que tuvo Mouawad cuando oímos de él por Incendios. Prueba superada porque después han llegado a la cartelera española otras obras, como Cielos, con las que ha demostrado que lo suyo no fue cosa de un título, sino la norma de un autor al que seguir como un gran retratista de nuestro tiempo.

Aunque en Todos pájaros ponga el foco en el conflicto israelí-palestino, nos lleva a algo superior que nos habla sobre la conducta humana y nuestra simbiótica relación con la violencia, convertida en algo intrínseco a nuestra naturaleza e identidad. Cuestión aparte es cuán fácil resulta trasladar esa complejidad, que tan sabiamente sabe Mouawad trazar literariamente, a un escenario aunando presencia, voz y escenografía. Mario Gas lo hizo muy bien con su versión de Incendios, Sergio López-Mencheta no tuvo tanta fortuna con su interpretación de Cielos.

Ahora Gas vuelve al autor afincado en París, donde dirige el teatro nacional de la Colline, para adentrarse en Todos pájaros. Literatura entre Nueva York y Tel Aviv, entre la comodidad de la vida burguesa y el riesgo de perder la vida en cualquier momento. Apenas unas horas de avión que pueden hacer saltar por los aires cuantas ideas preconcebidas tengamos sobre la historia, la religión, la identidad y los lazos que nos unen y separan en términos de pareja, familia, sociedad y nación.

Sebastià Brosa ha concebido una escenografía sencilla, cuyas suaves inclinaciones y desniveles en negro se complementan con la iluminación puntual de Carla Belvis, permitiendo ambos que nuestro campo visual quede también ocupado por la videoescena editada por Álvaro Luna. Nada que objetar técnicamente a esta, pero sí narrativamente, ya que se le da el papel de construir atmósferas y facilitar información. Una de las varias faltas de la propuesta de Gas, de una propuesta más cercana a lo que algunos llaman activismo de salón que a salir ahí fuera y dejarse la piel ante las circunstancias del evento al que enfrentarse.

El Todos pájaros que vemos en los Teatros del Canal no transmite fuerza dramática. Sí la tiene lo que escuchamos, pero no el tono con que nos llega y mucho menos lo que vemos, más cercano a una simulación que a una verdadera vivencia. En ningún momento los intérpretes mutan en los personajes a los que encarnan, convirtiendo la representación en un relato y no en una traslación, vía emociones y sentimientos, a otro tiempo y espacio.

Ni siquiera los giros argumentales sorprenden y epatan como lo hacen en las páginas escritas por Mouawad. Aquí resultan la desembocadura de un callejón que parecía sin salida al que encuentra, de esta manera, el modo de prolongar. No es fácil estar a la altura de un texto y de construir algo que, separado de él tenga entidad propia, pero mi impresión es que, en esta ocasión, no se ha sido capaz de dar con las claves con que conseguirlo.

Crítica realizada por Lucas Ferreira

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