
La Señora es una propuesta protagonizada por Bibiana Fernández, junto a Xoàn Fornéas y César Vicente (y Javier Riesga como cover) que se puede disfrutar sobre las tablas del Teatro Pavón de Madrid durante este verano. Pablo Quijano es el responsable de la dramaturgia y la dirección de este reverso de Las criadas de Jean Genet.
Madrid continúa en plena ebullición de propuestas también durante la época estival. La Señora cuenta con el atractivo de ver sobre las tablas a Bibiana Fernández, diva mediática de la Transición española, pero que resulta una obra algo insulsa y con una trama o estructura argumental complicada y rebuscada. No obstante, lo verdaderamente trascendente es el esfuerzo físico de los actores Xoàn Fornéas y César Vicente que derrochan entrega y fuerza desde un primer momento.
Con la referencia a Las criadas de Genet como telón de fondo, Quijano ha creado una historia en la que se entremezcla la realidad y la ficción y que complica una trama en la que tan solo se vislumbra en algunos momentos la carga emocional y social que hay detrás del relato, que se percibe bastante desdibujado. A sus setenta años, María, famosa actriz retirada desde hace bastante tiempo, logra ser convencida por sus dos hijos adoptados para interpretar la obra del novelista francés que la censura le impidió estrenar en su momento. El amor y el odio se entremezclan y se hacen visibles en sus ceremonias donde reviven el universo enfermizo de Claire y Solange, las criadas de Genet.
La parte fuerte de este montaje es el trabajo actoral de Xoàn Fornéas y César Vicente. Desde antes del comienzo de la obra, el público es atraído por la energía que ambos desprenden sobre las tablas. Un tremendo esfuerzo físico y de expresión corporal, con momentos de pura entrega, que se mantiene durante los 90 minutos que tiene de duración. Por otro lado, en determinadas situaciones se produce un griterío o follón que aturde y se multiplica con la amplificación del sonido a través de los micrófonos que ambos tienen colocados. A grandes rasgos, el estreno de una obra y los días posteriores sirven como termómetro para valorar la forma en la que ésta se realiza y, a pesar de haber asistido a La Señora con algo de camino ya recorrido no se han debido de llevar a cabo muchos ajustes porque el sonido es bastante mejorable. Eso sí, es innegable que el público está encantado con la presencia de Bibiana Fernández pero el texto, que prometía mucho al principio, no tiene la consistencia necesaria para que la actriz alcance la solidez esperada.
Sí me gustaría resaltar la puesta en escena sustentada en la escenografía de Alfonso Barajas que ha sabido captar la esencia de lo que ocurre, además destaco la enorme cortina roja que envuelve el fondo del escenario, apoyada en todo momento por la iluminación, a manos de Ernesto Caballero y Samuel Silva, que cumple perfectamente su cometido.
En definitiva, el resultado no es todo lo brillante que se podría esperar. Es cierto que La Señora tiene momentos buenos donde los tres actores trabajan a gran nivel, pero la trama principal se disipa a medida que avanza la obra y la mezcla entre realidad y ficción acaba robando fuerza al montaje.
Crítica realizada por Patricia Moreno




