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10.07.2024 Críticas  
La tardor no arriba mai – Crítica 2024

La Tardor no Arriba Mai es la historia de nueve jóvenes adultos que preparan un ataque contra el estado dispuestos a conseguir un cambio, no solo para ellos, sino para las futuras generaciones. En el Teatre Aquitania de Barcelona, estos amigos se unen en una misión explotando el potencial de cada uno bajo la dirección de Lali Álvarez, cuyo trabajo admirable se hace evidente.

La Tardor no Arriba Mai nos presenta nueve intérpretes que nos cautivan con su relato. De día, son ciudadanos normales y corrientes. De noche, se transforman en activistas que buscan concienciar a la población sobre el presente infernal en el que viven.

La historia que se nos presenta se desarrolla en diferentes escenarios: un piso franco donde los jóvenes planifican y se reúnen, una furgoneta, y el salón de otro piso donde hacen vida normal. Día a día, luchan por ser escuchados, buscando alternativas para alzar sus convicciones. Tienen miedo, furia y un fuerte deseo de cambio. Saben que solo lo lograrán enfrentando al enemigo.

Linternas en acción enfocan a Uma, interpretada por Mariona Pagès, quien da comienzo a la narrativa de esta historia. Detenida por actos delictivos, ella misma nos presenta al resto de la banda: seis actrices (Alba Prim, Bruna Jansà, Cira Martínez, Gemma Charro, Julia Sanfeliu y Paula Puig) y dos actores (Diego Neira y Santiago Pistachin). Liderados por el personaje de la magnífica Bruna Jansà, y a pesar de la situación de Uma (Pagès), todos deciden continuar adelante. Con una cómica presentación y una pequeña coreografía, nos dan a conocer sus personajes, sus roles y sus posiciones en la misión.

Además del enfoque orgánico de dar luz con la linterna, el diseño de iluminación de Andrés Piza y Edu Entrena resalta con más frenesí el punto de vista de cada personaje, haciendo la conexión con el público más directa. La iluminación es una pieza clave, especialmente en los importantes diálogos y giros dramáticos de la historia, que se destacan con los cambios de iluminación. Un ejemplo de ellos es cuando se cuestionan si sus acciones son justificables para la causa. Allí, el espectador se concentra en el debate interno: ¿son terroristas o activistas? ¿Cuál es el límite que los separa?

En un momento dado, en su realidad distópica, se palpará la añoranza gracias a la interpretación de Prim, quien se envuelve en melancolía por el otoño. Su tristeza y coraje se sienten, recordando su etapa feliz, derrotada al saber que esos tiempos no volverán ya que actualmente viven una doble identidad. Por el día, enfrentan la cotidianidad de la vida; por la noche, son activistas con una misión.

En medio de todo el peligro que corre la banda, surge un romance entre los personajes de Martínez y Neira. Se enamoran en esta lucha por su futuro, aunque su amor peligra por la misión. Aun así, se dejan llevar, olvidándose por un momento del peso de la acción. Esta fluidez se refleja en el grupo de intérpretes en una escena de baile, con música estridente, luces blancas y verdes parpadeando incesantemente. Viven el momento y hacen lo que cualquier joven haría: disfrutar y reír.

Durante toda la obra, la melodía de fondo, canción representativa de la obra, despierta sentimientos de tensión, intriga y estrés. En un punto crucial, el sonido anuncia que llegó el momento de llevar a cabo la misión. ¿Son capaces? ¿Algo los impide? ¿Resurgen las dudas y cuestionan sus límites? Es aquí cuando destaca la interpretación de Charro, quien nos deja un impecable discurso, aferrándose fervientemente a su dolor. Escuchamos sus razones para luchar por la causa, pero también se percibe el sufrimiento que ha soportado por culpa del mundo distópico en el que vive. Está dispuesta a todo, pero ¿a qué costo?

La Tardor no Arriba Mai, obra de Lali Álvarez, dejará una huella imborrable en el espectador. El grupo de actores representa con intensidad la ferocidad de estos personajes, quienes inicialmente se presentan con un objetivo claro que se desvanece cuando se apagan las luces. Con mucho coraje, estos personajes enfrentan lo que los atormenta, tanto de manera individual como colectiva.

La sociedad unió a estos nueve jóvenes, cuyas ganas de luchar y vivir los hacen lucir eufóricos y, al mismo tiempo, desorganizados. Con un plan A o B, se apoyan mutuamente en su misión. Sin embargo, la cruda realidad los golpea, lo que los lleva a cuestionar sus valores y su ética. ¿Qué pesa más: los ideales o realizar la acción por el bien común, sin importar cómo ni quién?

La Tardor no Arriba Mai es una obra que te hará tocar fondo y perderte en los pensamientos más profundos sobre tus propios valores y la eterna cuestión de lo que está bien o mal.

Crítica realizada por Yadi Agurto

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