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28.06.2024 Críticas  
Hotel Mónaco – Crítica 2024

Laura López y Miguel Ángel Bueno escriben y protagonizan Hotel Mónaco. Una excelente pieza de teatro documental dirigida por Max Ilzarbe que nos aproxima a la fascinante historia de un edificio, y por extensión del emblemático barrio de Chueca. La obra es una cita obligada este fin de temporada en la Sala AZarte de Madrid.

Reconozco que ignoraba qué ocultaba el número cinco de la calle Barbieri de Madrid, pese a haber pasado delante de su fachada cientos de veces en diferentes épocas. Sin embargo, después de conocer sus muchas vidas, puedo fácilmente entender el entusiasmo que guió a Laura y a Miguel Ángel cuando se embarcaron en este proyecto. El Hotel Mónaco ha sido un espectador privilegiado, pero también un actor partícipe del desarrollo, muerte y resurrección de un barrio que es a su vez el reflejo de una sociedad. Inmóvil y silencioso, pero siempre presente, sigue siendo testigo y protagonista de la historia de Chueca.

Hacer pública las cinco vidas del Hotel Mónaco es una buena idea. Llevar a escena esa idea con un montaje ágil, divertido y sensible, no parece tan fácil. Desarrollar la estructura narrativa desde el teatro documental es un riesgo mayor, ya que no basta con diseñar una buena trama y apoyarse en un texto bien construido. Ahora hay que sumar una labor investigadora, casi periodística. Hay que reunir testimonios, material gráfico, fotográfico o audiovisual de soporte, y eso complica a dramaturgia porque hay que encontrar formas orgánicas para ligar esos elementos sin que el ritmo y la coherencia dramática lo acuse. En definitiva, para contar la historia de este edificio, y contarla como una dramedia documental había que dar un salto al vacío. Miguel Ángel Bueno y Laura López se lanzaron a él con intuición escénica y trabajo para regresar con un montaje divertido, elegante y emotivo, que es un imprescindible este final de temporada.

El montaje acumula acierto tras acierto. La narrativa es fantástica. La obra se estructura en actos que se corresponden con los distintos periodos históricos que han vivido el efidicio y el Barrio de Chueca: esplendor y ocaso monárquico, la “movida” postfranquista, el estrago de las drogas y la decadencia, el resurgir con las primeras comunidades LGTBIQ+, y finalmente la gentrificación y la comercialización del movimiento LGTBIQ+ como atractivo turístico. Todo ello narrado por quienes protagonizaron cada una de sus etapas, y glosado por el material gráfico y audiovisual resultante de la investigación.

Max Ilzarbe dirige el montaje adoptando soluciones creativas que resuelven la complejidad de la dramaturgia, y lo adaptan al limitado espacio de la sala. Logra con decisiones de ejecución sencillas que el movimiento sea fluido, y la interpretación, y el desarrollo de la investigación dialoguen sin interrumpirse. Igualmente, soluciona las constantes entradas y salidas de personajes (interpretados sólo por dos actores) o los múltiples cambios de vestuario, incorporándolos a la propia narración sin mermar el ritmo. E igualmente creativa es la solución a las transiciones entre actos mediante proyecciones (bravo el trabajo de Alejandro Gallardo y Guillermo Mascaró) que permiten marcar las pausas de una forma dinámica.

Laura López y Miguel Ángel Bueno no sólo escriben, también interpretan. Ambos recorren la vida del edificio, poniendo voz y cuerpo a todos los personajes históricos o ficticios (desde el rey pornógrafo Alfonso XIII a los últimos okupas del hotel) que formaron parte de su historia. Su trabajo es exacto. Emocionan y divierten con una complicidad muy bien engrasada, que arranca sonrisa y carcajada, pero también acongoja.

El Hotel Mónaco es un ejemplo vibrante de teatro documental. Reivindica una lucha social que parece más necesaria que nunca, pero también es didáctica. Reflexiona y nos hace reflexionar, no sólo sobre la evolución del barrio de Chueca, sino también sobre los objetivos del movimiento LGTBIQ+ y de nuestra evolución como sociedad. Es una cita obligada estas fiestas del orgullo (se despide el día 5 de julio), pero honradamente deseo y espero que prorrogue por mucho más tiempo, porque es clave para entender nuestro pasado y prepararnos para nuestro futuro.

Crítica realizada por Diana Rivera

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