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13.12.2023 Críticas  
Mentir más de la cuenta

El céntrico Teatro Bellas Artes de Madrid ha estrenado La ilusión conyugal, una comedia del dramaturgo francés Eric Assous dirigida y adaptada por Antonio Hortelano que combina humor y entretenimiento. Una propuesta dinámica y fresca que hace las delicias de un público que acude para pasar un rato agradable, sin perder la sonrisa en la boca.

Me encanta ver un teatro lleno. Como quien toma una bocanada de aire fresco, la cartelera teatral de Madrid defiende que su programación debe servir como antídoto para romper con la monotonía del día a día. La ilusión conyugal, que continúa de gira durante su éxito imparable, se ha revelado como una de las propuestas más atractivas del teatro contemporáneo. Ingenio, actualidad y sobre todo multitud de carcajadas, se reúnen para el disfrute de muchos espectadores y espectadoras.

María, un día cualquiera, espera a su marido Maxi en casa. Le propone un juego que consiste en saber el número de amantes que han tenido durante su relación con el fin de conocer en qué punto se encuentra su amor. Las mentiras, las infidelidades y los miedos conseguirán enfrentarlos porque lo que se inicia como una distendida revelación de pequeños secretos entre un matrimonio aparentemente bastante bien consensuado y moderno no tardará en convertirse en un tenso combate verbal donde la verdad se torna resbaladiza a medida que el tiempo transcurre. Bajo un guion cuidadosamente modelado, cada personaje que aparece sobre el escenario tiene una intrahistoria detrás que poco a poco se va desenvolviendo, las verdades van apareciendo y los involucrados tratan de justificar sus actuaciones pasadas. Las risas nacen de la sinceridad, de observar escenas protagonizadas por esta pareja con total transparencia. De alguna manera el público se siente integrado por la premisa, reflexionando acerca de la delgada línea que separa la verdad de la mentira, preguntándose si la sinceridad es un requisito imprescindible para alcanzar felicidad.

El acierto de esta obra es su ritmo ágil, resuelto, que combina los diálogos de todos los personajes y que conecta fácilmente con los espectadores y espectadoras. Alejo Sauras, Ángela Cremonte y Alex Barahona se entregan y se compenetran. Sin ninguna duda, La ilusión conyugal no tendría el mismo resultado sin su elenco, los tres actores desprenden mucha química y complicidad con sus personajes perfectamente construidos. Sus escenas cómicas cuando discuten son geniales, pero lo son mucho más cuando se dicen la verdad a la cara, de su vida en común y su relación porque Sauras y Cremonte están maravillosos con unos personajes que permiten brillar y mostrar múltiples registros interpretativos. Barahona, por otro lado, también se entrega con mucha gracia e incluso desparpajo. Excelentes los tres.

Antonio Hortelano dirige este montaje con bastante solvencia y realiza una puesta en escena llena de dinamismo con las continuas entradas y salidas de los personajes. Pablo Menor (que también se encarga del vestuario) ha diseñado un espacio escénico, de manera muy acertada, recreando el domicilio del matrimonio protagonista. El fabuloso diseño de luces, a cargo de Carlos Alzueta, logra crear una atmósfera muy apropiada para el tono en el que transcurre el espectáculo.

Nos encontramos frente a una pieza fresca, llena de dinamismo e impregnada de reflexión. Un texto dirigido a entretener, que te atrapa de principio a fin, y con el que los espectadores mantienen una sonrisa constante en su rostro.

Crítica realizada por Patricia Moreno

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