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04.09.2023 Teatro  
782 dias

Vicky Luengo abre la temporada de los Teatros del Canal de Madrid con Prima Facie, de Suzie Miller, justo en medio de la infame DANA en el mundo del fútbol y ejemplo práctico de un caso en el que el consentimiento es el eje sobre el que gira la trama.

Tessa (Vicky Luengo) es una abogada litigante que cuyas últimas victorias han tratado casos de agresiones sexuales en los que ha utilizado la ley orgánica favoreciendo siempre al agresor. Una noche Tessa sufre una violación y decide denunciar la vivencia, pudiendo experimentar en ella misma la terrible maquinaria opresora y violenta que conforma la actual legislación en materia de violencia sexual.

Podría decir que en España somos unos adelantados en relación a la legislación que versa sobre el consentimiento y la protección de todo aquel que denuncia una agresión sexual, ya que tenemos una ley modelo sobre la que seguir trabajando; pero ya se encarga el sistema machista y patriarcal sobre el que se cimenta nuestra sociedad, de dinamitar el texto y cuestionarlo al igual que continuar ejerciendo violencia contra aquella persona que se atreve a denunciar los hechos.

Juan Carlos Fisher traduce, junto a Rómulo Assereto; y dirige este Prima Facie, con aspiraciones a éxito de taquilla y acogida popular. Toda la propuesta escénica y de vestuario de Lua Quiroga Paul e iluminación de Ion Anibal López crean una atmósfera aséptica e impersonal, casi de interior de una nave espacial, en la que el personaje pura sangre de Vicky Luengo expone su vida bajo una incómoda luz blanquísima y ante una audiencia que se entrega a una obvia y adelantada ovación en pie, con cientos de minutos de aplausos como los fin de proyección de grandes nombres en el Festival de Cannes.

Prima Facie llega a España en el momento justo, y con una acertada elección de protagonista: está destinado a ser el estreno que llene todos las plateas en las que ya está programada, primero de todo, por Vicky Luengo, y segundo, por el ruido que va a generarse convirtiéndola en la obra «necesaria» de la temporada.

La dirección la siento igual de higienizada que la propuesta escénica, y solo hacia el final de la función siento y recibo ese grito de ayuda que Juan Carlos Fisher intenta que sea este Prima Facie, en lugar de un alegato. Es mayor el valor que otorgo al texto de Suzie Miller poniendo el foco en la necesidad de revisar todos los textos legales existentes que ya no representan al total de la sociedad actual, y que se han quedado obsoletos ante nuevas realidad y cuestionamientos que nacen del levantamiento contra el régimen patriarcal que aún maneja el mundo.

Tengo claro que Prima Facie no se dirige a mi, y siento que contra quien debería dirigirse no va a pisar la sala Verde de los Teatros del Canal para que se enfrente a la experiencia en directo de ver a alguien que está pasando por lo que le pasa a Tessa, como expresa Vicky Luengo en una entrevista. El público de Prima Facie estará hecho del mismo tejido que la red de cuidados que Tessa tiene a su alrededor, y que no cuestionan lo que le ha pasado; es un público cómplice que reafirmará su posición ante lo que plantea, pero al igual que todo el bombardeo mediático del caso de la selección femenina de fútbol, Prima Facie debería ser la obra terrorista que se representase en un bar con las puertas cerradas donde una masa informe de «onvres» habían acudido a compadrear y ver «fúrgol».

Crítica realizada por Ismael Lomana

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