novedades
 SEARCH   
 
 

28.07.2023 Críticas  
Enamorado de Coppél-i.A.

Les Ballets de Monte-Carlo versionan el clásico de Coppélia con una propuesta de estética futurista, luminosa y geométrica. Renombrada como Coppél-i.A., el ballet, que puede disfrutarse en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, aborda el impacto de la inteligencia artificial en nuestra sociedad.

Les Ballets de Monte-Carlo presentan Coppél-i.A., un ballet en dos actos con coreografía de Jean-Christophe Maillot que trata una versión actualizada del ballet romántico Coppélia, cuyo estreno absoluto tuvo lugar en 1870 en la Opéra de Paris, con coreografía de Arthur Saint-Léon y música de Léo Delibes. En esta producción monegasca, Bertrand Maillot firma la partitura original y los arreglos realizados sobre la partitura de Léo Delibes. Maillot ha respetado las melodías más emblemáticas, añadiendo una orquestación que imprime una sonoridad más actual e inquietante a la historia original.

El ballet clásico se basa en el relato fantástico El hombre de arena, de E.T.A. Hoffmann. El argumento gira en torno a un inventor solitario, el Doctor Coppélius, que crea una muñeca de tamaño humano, Coppélia, a quien sueña con insuflar vida para convertirla en su amada. Sentada inmóvil en el balcón, la bonita Coppélia seduce a un joven del pueblo, Franz, que está prometido con Swanilda. Será ésta quien descubrirá el secreto de Coppélia y, tras hacerse pasar por ella, provocando la ilusión que la muñeca ha cobrado vida, conseguirá hacer volver a Franz a su lado.

Con el título significativo de Coppél-i.A., que fusiona el nombre de la muñeca con las siglas de la inteligencia artificial (I.A.), el director de la compañía y coreógrafo Jean-Christophe Maillot revisita este clásico del repertorio desde el prisma de las nuevas tecnologías y los cambios sociales que comportarán en un futuro.

El ballet Coppél-i.A. se desarrolla en catorce escenas, un prólogo y un epílogo. De entrada, se sitúa en el Foro de una ciudad impoluta, luminosa y minimalista en un futuro indeterminado. El científico Coppélius observa al androide que acaba de crear y que no expresa ninguna emoción. Para tratar de humanizarlo, quiere que participe en la fiesta de la boda de Franz y Swanilda que se celebra el mismo día. Al verla, Franz se queda cautivado. Para gran sorpresa de Coppélius, el androide parece cobrar vida ante el joven. Éste rompe el compromiso por culpa de los sentimientos amorosos que le inspira Coppél-i.A. y que parecen correspondidos por este androide de apariencia femenina. Entonces Swanilda y sus amigas descubrirán los otros prototipos que ha creado Coppélius en su taller, y después de hacerse pasar por Coppél-i.A. poniéndose su ropa y actuando como ella, revela en público su identidad. Desengañado, Franz vuelve con Swanilda y la boda finalmente se puede celebrar, ante el desconsuelo de Coppélius que, decepcionado con su juguete, lo destruye.

La actualizada versión de Maillot mantiene ese aura de sueño que la original respira. Si bien es cierto que en esta versión la estética se aleja mucho de la original, Maillot ha sabido acercarla al público actual bajo una estética más cercana a nuestra época.

La lectura que hace Maillot del cuento de Hoffmann pone el acento en los peligros que puede representar la inteligencia artificial en las relaciones humanas. ¿Podemos enamorarnos de una inteligencia artificial? En Coppél-i.A., el amor entre Franz y Swanilda peligra por culpa del androide. Sin embargo, Maillot no juzga la inteligencia artificial, sino el uso que se puede hacer de esta. Como la inteligencia artificial se ha inmiscuido en nuestras vidas y se ha vuelto casi imprescindible, reemplazando lo anterior. Una idea que actualiza ligeramente la historia de Coppélia de una manera gentil para hacer pensar al público hacia dónde nos dirigimos.

La puesta en escena de esta versión está a cargo de Aimée Moreni, quien también firma el vestuario. Una estética futurista, luminosa y geométrica que juega con elementos como esferas, pero también con las sombras que proyectan las figuras en el decorado. Una estética que embelesa al público bajo una belleza limpia que juega con los colores blanco, negro y plata (y alguna que otra transparencia) que tanto nos acerca al mundo de la I.A. Colores limpios y claros como el blanco y el plata donde reina la frialdad y donde los androides reclaman su lugar en la sociedad, y negros para el taller de Coppélius donde da rienda suelta a su rabia y destrucción al no conseguir el amor de su creación. Un gran acierto de Moreni ha sido crear la figura de Coppél-i.A. bajo el seblante del robot del film expresionista alemán Metropolis, de Fritz Lang; una película que los más adultos rememorarán rápidamente al verla aparecer en escena; no solo por su estética muy parecida al cartel de la famosa película, sino por su semblante inexpresivo dentro de esta distopía romántica.

Destacar también la iluminación creada por Samuel Thery y Jean-Christophe Maillot que nos muestra, con ayuda de la escenografía de Moreni, un mundo no muy lejano al conocido pero lleno de luz clara y brillante que nos introduce en ese halo futurista que se quiere representar.

La hermosa producción Coppél-i.A. de Les Ballets de Monte-Carlo es de esas piezas que no hay que perderse. Un clásico muy bien actualizado y adaptado a los nuevos tiempos que no defrauda a los más asiduos al ballet, llevando éste a un mundo más cercano mientras pensamos… ¿podríamos enamorarnos de un androide? ¿Cuál es el límite de la inteligencia artificial? De momento, yo me he enamorado de Coppél-i.A.

Crítica realizada por Norman Marsà

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES