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10.07.2023 Críticas  
Coralina, la alegría de la casa

Está teniendo tanto éxito, que Coralina, la serventa amorosa, el nuevo montaje de La Perla 29 que puede verse en el Teatre La Biblioteca de Barcelona volverá en septiembre. Oriol Broggi rescata esta comedia de enredo de Carlo Goldoni donde se recrean las clases sociales del siglo XVIII pero también se habla del amor y la fidelidad.

Entre toda la vorágine de personalidades y carácteres (un elenco de 10 actores), destaca Coralina, el personaje central de la obra. La historia trata de un viejo rico, el señor Ottavio, casado de segundas con la señora Beatrice, la cual ha conseguido que este eche a su hijo Florindo de casa mientras maquina como quedarse con todo su dinero. Coralina abandona la casa en la que ha nacido y ha crecido casi como una hija a pesar de su posición, para apoyar fielmente a su amo Florindo, a quien quiere como a un hermano. A pesar de la desgracia, y casi sin quererlo al principio, acaba urdiendo una trama para conseguir que su amo vuelva a la casa de su padre y, justamente, reciba lo que le pertenece.
 
Coralina es una persona fiel, con principios y la alegría de la casa. Siempre hay una ‘alegría’ en cada casa y en este caso es la sirvienta del señor Ottavio. Una mujer que no se rinde y que lucha (desde la sombra) para que se haga justicia. Pero siempre con una sonrisa en la cara y con el ánimo en alto. «¡Hablemos de cosas alegres!» es su leitmotiv durante toda la obra. Mireia Aixalà ha sido la elegida para este papel y no hay dudas al afirmar que lo borda. Aixalà no para de trabajar y, últimamente, está brillando en cada papel que interpreta. Pero a pesar de dar nombre a la obra, Coralina, la serventa amorosa, es una obra coral donde todos los personajes tienen relevancia y absolutamente todos, encajan perfectamente en este engranaje que se mueve cada función con el ánimo de hacer reír (y mucho) al personal. Junto a la Aixalà, Sergi Torrecilla, Xavier Boada, Rosa Gamiz, Ireneu Tranis, Joan Arqué Solà, Clara de Ramón, Ramón Vila y Jaume Viñas componen un elenco en el que, cada uno a su manera, consiguen arrancar risas al público una y otra vez. Todos están espléndidos y tienen su momento estelar.

Quizá esta sea una de las curiosidades en esta ocasión y es que La Perla y Broggi, cambian el registro para organizar esta gran comedia italiana. Ya había algo de ello en Filumena Marturano, pero allí también había una buena parte de drama. En Coralina, la serventa amorosa, todo son risas. Una comedia teatral de principio a fin. Y aunque yo me reconozco mucho más en el drama y la tragedia, conseguir producir una excelente comedia, como es esta, y hacer que la platea deje fuera sus problemas, sus tristezas o sus disgustos durante más de dos horas es para aplausos largos y efusivos, como ocurre al final de la función.

Además del texto (en el que ha trabajado Ramón Vila) y el trabajo actoral y de dirección, las luces de Pep Barcons juegan un papel importante en este montaje en el que no hay apenas escenografía (o la que hay que sería muy parecida a la del teatro de hace 300 años), para crear ambiente y ayudar en el desarrollo de la historia. El vestuario de Elisabet Meoz también destaca como un gran trabajo, ya que, de nuevo, consigue trasladarnos totalmente a la época y al lugar, siendo que Broggi ha decidido no hacer contemporáneo este clásico aunque, evidentemente, la temática sí es universal.

Coralina, la serventa amorosa nos tiene en vilo hasta el final haciéndonos dudar todo el tiempo de si Coralina es buena y actúa con amor solo por conseguir algo a cambio. ¿Cual será el resultado? ¿Existen personas, como Coralina, altruistas y bondadosas solo porque si todos fuéramos así el mundo sería un lugar mejor? ¿O, al final, siempre queda demostrado que la gente siempre actúa en beneficio propio?

Crítica realizada por Diana Limones

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