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14.06.2023 Críticas  
Frivolidad y crueldad esperada

El Teatre Lliure de Montjuïc en Barcelona presenta, ya en su última semana de funciones, Les amistats perilloses, una obra de Pierre Choderlos de Laclos con adaptación y dirección Carol López. La novela, escrita en 1782, es un tour de force entre la fría razón, el libertinaje y los sentimientos.

Francia, siglo XVIII. La perversa y fascinante marquesa de Merteuil (Mónica López) planea vengarse de su último amante con la ayuda de su viejo amigo el Vizconde de Valmont (Gonzalo Cunill), un seductor tan amoral y depravado como ella. Una virtuosa mujer casada, Madame de Tourvel (Mima Riera), de la que Valmont se enamora, se verá involucrada en las insidiosas maquinaciones de la marquesa. Maquinaciones que se resumen en que Valmont quiere acostarse con la Marquesa de Merteuil que lo rechaza porque él quiere hacerlo con Tourvel, que no quiere hacerlo porque es una mujer casada y virtuosa. Entonces se acuesta con la virginal Cécile (Elena Tarrats) que en realidad quisiera hacerlo con el joven Danceny (Tom Sturgess), de quien está perdidamente enamorada… Lo que empieza como una estrategia perfectamente calculada se convertirá en un drama cuando entren en juego los sentimientos.

Les amistats perilloses nos presenta así una historia protagonizada por una mujer de carácter con la que el autor defendía la idea de que éstas deberían revolucionarse y dejar de ser esclavas de los hombres. Un personaje muy avanzado a su época y con unas ideas bien claras.

Aunque la obra tiene un aire de siglo XVIII, Les amistats perilloses no es en absoluto fiel a la época. El espacio escénico en constante construcción si la respeta pero no así en la peluquería / maquillaje y en el vestuario; donde han decidido tomarse varias licencias de creación como eliminar las grandes y pomposas pelucas y presentar un vestuario más centrado en el siglo actual donde, por ejemplo, su protagonista, la marquesa de Merteuil, viste pantalones dorados y camisa. Los hombres no se quedan atrás puesto que las transparencias en las camisas y el corsé están a la orden del día. Un gran acierto estético que reconocer a Nídia Tusal como responsable de vestuario y caracterización.

Lo mismo ocurre en el uso de la música y el lenguaje en la dramaturgia, los cuales Carol López ha sabido adaptar de forma inteligente para el espectador de este siglo. Así la espléndida y marcada dirección de López nos presenta una historia de intriga, de venganza, de poder, de sexo, de celos, de culpa, de crueldad y de inocencia de una forma clara y explícita.

En el elenco protagonista, me gustaría destacar que nadie, a excepción de la soberana protagonista Mónica López destaca por encima de ningún otro. Gonzalo Cunill nos presenta un flamante Valmont que trata de ensombrecer y someter a Merteuil, interpretada por Mónica López; pero, realmente, a ella no hay quién le haga sombra. Todo control y categoría en escena. Por su parte, Eli Iranzo como Rosemonde es, posiblemente, el personaje que menos aparece en escena. Iranzo muestra una correcta actuación que acompaña a Mima Riera como Tourvel, quien realiza una transición de personaje perfecta cuando cae rendida a los pies de Valmont. Por su parte, Marta Pérez como Volanges, la madre de Cécile, también tiene un recorrido muy corto y marcado en escena. Su personaje, ávido de cotilleos y sombra de su perfecta hija hará las delicias del respetable. Y, por último, Tom Sturgess como Danceny, el profesor de Cécile, y la misma Cécile interpretada por Elena Tarrats, representan a los personajes más pulcros, inocentes e inexpertos que serán pasto de las artimañas de los más experimentados. Aun así su blanco virginal nos dará escenas interesantes que los convertirá en unos de los personajes más aplaudidos.

En la parte técnica, alabar el trabajo de iluminación creado por Jaume Ventura, el movimiento milimetrado en escena creado por Vero Cendoya, y el espacio escénico creado paso a paso por Jose Novoa. ¡Bravo!

Les amistats perilloses es una de esas obras que todos hemos escuchado alguna vez y que, posiblemente, disfrutamos en película allá por 1988 dirigida por Stephen Frears e interpretada magistralmente por Glenn Close, John Malkovich, Michelle Pfeiffer, Keanu Reeves y Uma Thurman. La obra de Carol López no se queda atrás y nos presenta un producto teatral digno de la frivolidad y crueldad esperada.

Crítica realizada por Norman Marsà

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