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20.04.2023 Críticas  
Un musical genial

De la mano de Stage Entertainment España y Disney Theatrical Productions, el Teatro Coliseum de Madrid presenta en cartel el esperado estreno de Aladdín, El Musical. Prepárate para sumergirte de lleno en las calles de la soñada Ágrabah.

El exitoso musical de Disney llega por fin a Madrid. Stage Entertainment España, responsable de éxitos como El Rey León de Disney, La Bella y la Bestia de Disney, y otros títulos como Anastasia, Tina, o Los Miserables, presenta un espectáculo que ya han disfrutado más de 14 millones de espectadores en todo el mundo del que actualmente hay 6 producciones en cartel (Estados Unidos, Alemania, Holanda, México y Japón) a las que ahora se suma la versión española. Desde que se estrenó en Broadway en 2014, ha habido 10 producciones alrededor del mundo incluyendo la nueva producción en Madrid.

Aladdín está basado en la película homónima de Disney de 1992, que era a su vez una adaptación de los populares cuentos arábicos ancestrales, entre ellos Las mil y una noches. La producción original del musical cuenta con la dirección de Thomas Schumacher, música de Alan Menken, letras de Howard Ashman, Tim Rice y Tony Chad Beguelin, libreto del mismo Beguelin y coreografías de Casey Nicholaw. En la parte técnica, el diseño de escenografía corre a cargo de Bob Crowley, la diseñadora de iluminación Natasha Katz, el diseñador de vestuario Gregg Barnes, y el diseñador de sonido Ken Travis.

El musical cuenta la historia del joven Aladdín (Roc Bernadí), que con la ayuda de un genio todopoderoso (David Comrie), emprende una aventura en la que pondrá a prueba su voluntad y moral. En este recorrido encuentra el amor verdadero en la princesa Jasmine (Jana Gómez) y descubre que el valor de cada uno es un tesoro que todos llevamos dentro. Pero no todo será fácil, ya que Jafar (Álvaro Puertas), el consejero real, tratará de arrebatárselo todo.

La producción de Stage Entertainment España difiere un poco a la producción original de Broadway. Con la misma espectacularidad planteada pero con una escenografía algo más parecida a la producción de gira, Aladdín nos remite rápidamente a nuestra infancia cuando la música inicia su andadura y la ciudad de Ágrabah hace su primera aparición en escena. Un momento que, como ocurre en El Rey León, los nacidos en los años 80 rápidamente identificamos en nuestra mente y nos disponemos a recitar y cantar como si fuera nuestra lengua materna. Porque si algo tienen estos espectáculos para los que rozamos los 40 años, es la facilidad (y porqué no, felicidad) de trasladarnos a una época de disfrute y paz que nos evade de la vida adulta.

Aladdín nos sumerge de lleno en una historia que no nos es extraña y que disfrutaremos gratamente en momentos como la persecución de Aladdín por Ágrabah, el primer encuentro con Jasmine, la mítica Un mundo ideal sobre la alfombra voladora, etc… Pero si un momento se lleva la palma en todo el espectáculo, es la primera aparición del genio cuando Aladdín queda atrapado en la cueva de las maravillas. Lo que David Comrie monta en escena es digno de todos los premios teatrales. Realmente, llegué a perder la noción del tiempo de la escena (la cual es de larga duración) en el momento que Comrie hace su esperada aparición y, en una abrir y cerrar de ojos, se mete al público en el bolsillo. Disfrutarle en escena es sencillamente mágico. Una maratón que el actor y cantante finaliza con todos los honores posibles. ¡Bravo!

Junto a él, destacar a los perfectos Aladdín y Jasmine, Roc Bernadí y Jana Gómez, que nos hacen partícipes de una historia de amor imposible. Dulces, soñadores, cercanos… sus actuaciones son veraces y cautivadoras.

Acompañándoles, disfrutamos también del trío de amigos de Aladdín (sí, lamentablemente, Abú no está presente en la versión). En su lugar, encontramos a tres ladrones llamados Kassim (Josep Gámez), Babkak (Robert Matchez) y Omar (Alex Parra). Ellos son el contrapunto de comedia y, realmente, animan al público a tal nivel de llegar a reír a carcajadas.

Y obviamente, no hay yin sin yang, por lo que no hay bueno sin malo. Jafar, interpretado por Álvaro Puertas, se convierte en un digno villano para el joven Aladdín. Puertas nos presenta a un villano oscuro, duro, malévolo y endemoniado para el que el poder es todo. Como ocurre con su antagonista, disfrutamos de grandes momentos cómicos que Iago (Ian Paris), «amigo» y «confesor» de Jafar (aunque lo trate como un sirviente), nos sirve en bandeja de plata. Posiblemente, el mejor papel cómico de la obra y con una interpretación bien medida y alocada.

En la parte técnica, destacar la traducción del texto realizada por Alejandro de los Santos, quien también es el director residente del musical. Una adaptación muy fidedigna a la original pero dándole ese sabor especial que el musical permite realizar en cada país donde se escenifica. Las bromas locales están muy bien hiladas con el hilo argumental del espectáculo y eso hace que, en varias ocasiones, nos llevemos las manos a la cabeza sin llegar a discernir de la historia original y que ello nos suene extraño.

La escenografía, la iluminación y el vestuario son fantásticos. Todo un mundo de color que, cuidado hasta el más mínimo detalle, eleva un espectáculo prodigioso y mágico. Y, por último, el sonido y la orquesta dirigida por Xavier Torras que ofrece la partitura de Menken de una forma tan orgánica que nos abraza y no permite que nos soltemos hasta que abandonamos la sala.

Aladdín, El Musical es un espectáculo que todos conocemos, que todos amamos, y con el que todos disfrutamos. Una apuesta segura para disfrutar de un clásico Disney que hace felices a todas las edades. Si te gustó La Bella y La Bestia o El Rey León, no tengas dudas: Aladdín, El Musical te va a maravillar. Y quién sabe, puede que hasta puedas rozar la lámpara y pedir un deseo al genio.

Crítica realizada por Norman Marsà

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