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22.12.2019 Críticas  
Ransenberg, una ilusionista de la interpretación

La Badabadoc presenta la primera de sus obras invitadas dentro del Catbasur 2019. Se trata del unipersonal Para mí sos hermosa, escrito e interpretado por Paula Ransenberg. La visita nos permite conocer a una intérprete fabulosa y disfrutar de un espectáculo que tanto por su aproximación formal como por el tratamiento temático resulta a contracorriente y sorpresivo.

La pieza nos traslada a la Europa de la primera mitad del siglo pasado e inicia un curioso viaje (también interior) que empieza su itinerario en la Hungría de 1940. Un ¿frustrado? truco de escapismo servirá de premisa para presentarnos a las mujeres que de algún modo rodeaban, respaldaban e impulsaban la trayectoria del mago Harry Vansky. Un protagonista que nunca aparecerá en escena pero del que se evocará la relación e (in)feliz convivencia con las distintas féminas. Ellas serán las que se explicarán ante nosotros, convertidos en espectadores de sus espectáculos itinerantes.

En este aspecto, tanto la dramaturgia de Ransenberg cono la dirección de Marcelo Nasci consiguen un retrato del mundo de la farándula que convierte a las protagonistas en primas hermanas de la Gelsomina de Fellini, así el trabajo de la intérprete. La escenografía y vestuario de Alejandro Mateo aportan una belleza y plasticidad que enriquece el resultado final y, al mismo tiempo, favorecen la verosimilitud del desdoblamiento en los distintos personajes. En esta misma línea siguen la iluminación de Fernanda Balcells y la asesoría mágica de Daniel Garber. Un trabajo conjunto con la actriz que, sin duda, aprovecha las posibilidades y alcance de un talento que ante nuestros ojos parecerá ilimitado.

De Buenos Aires al mundo. Una propuesta de carácter universal que, por estos lares, nos devuelve una visión externa de una Europa que, en todo momento, sentiremos como propia. Lo que se cuenta aquí es un reflejo muy emotivo de algo que para los artistas siempre suele suceder con naturalidad, voluntad y agrado: la reciprocidad y el intercambio. Ransenberg se desdobla constantemente sin que en ningún momento percibamos truco alguno. Una ilusionista de la interpretación que asimila las necesidades de la propuesta con un inagotable abanico de recursos dramáticos y cómicos y que siempre indaga y profundiza incluso en las capas más profundas y abismales de lo que connotan las distintas situaciones y reflexiones. Voz, movimiento y, sobretodo, una mirada honda, intensa y penetrante. Una gran compañera de viaje.

Finalmente, Para mí sos hermosa consigue trasladarnos a una feria de variedades por distintas ciudades europeas y, en paralelo, nos muestra y hace partícipes del recorrido y papel que se le ha atribuido a la mujer a lo largo de las décadas. Bella la inclusión del tema de la herencia entre generaciones a partir del personaje de la nieta de Vansky. Sin duda, una visita que recordaremos especialmente por el impacto que provoca la presencia y desempeño de Ransenberg.

Crítica realizada por Fernando Solla

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