novedades
 SEARCH   
 
 

07.04.2017 Teatro  
La resurrección de la pluma

Casi 25 años son los que han hecho falta para que la revista vuelva a Madrid, y en uno de los templos que tantas alegrías le dio al género, el Teatro de La Latina. Un chico de revista supone una mirada con nostalgia a este formato de teatro musical, esperando contentar a sus adeptos y despertar la curiosidad en las nuevas generaciones.

Aún con la caída del cartel, días antes del estreno, de uno de los nombres grandes del cartel, Un chico de revista continuó su andadura prevista y encendió sus candilejas, sacó el polvo de las plumas, lustró las chaquetas de los boys, y se preparó para ofrecer al público esa dosis de humor, música, y provocación light, que caracteriza a la revista.

Cayetano Fernández interpreta a Rafael, un joven granadino, criado en la tradición gitana del flamenco y los tablaos del Sacromonte, que mira con deseo la vida que su primo, Edu Morlans, lleva en la capital, sin ser esta todo lo que él cuenta. Convence a su madre y abuela que en Madrid puede llegar a ser una gran figura del flamenco, y allí que se marcha. Paralelamente, una estrella de la revista, en sus nada asumidas horas bajas, Rosa Valenty, se prepara para estrenar su nuevo y desactualizado show, con un panorama de deudas y poca afluencia que logra ocultarle su novio, Ángel Pardo. Caprichos del destino hacen que los caminos de Rafael y la vedette se crucen, y el sueño de triunfar del joven, parece mas real de lo que él pudiese imaginar. En este camino le acompañaran una galería de personajes formado por el cuerpo de baile, los boys, y toda la fauna de la farándula.

La revista tiene un único propósito que cumplir y es el de entretener, y el mismo está mas que cumplido en esta producción. Nunca hemos podido pedirle mas que un argumento ligero, con toques de humor con personajes caricaturescos, y unos números musicales que ofrezcan la ración de pluma, pierna, y pechuga, que esperamos. Estos tres ingredientes están cubiertos, con un cuerpo de baile femenino, que destaca por sus dotes interpretativas y de danza, y un grupo de boys para todos los gustos, altos, bajos, delgados o peludos. Es en este aspecto en el que la actualización del género se agradece, ya que no todo iba a ser que los maridos que acompañan a sus señoras salgan satisfechos con las chicas, sino que estas señoras puedan disfrutar con chicos de buen ver.

Rosa Valenty, en espectacular forma física, hace con su papel, lo que siempre ha hecho tan bien, luciendo un vestuario e interpretando los números musicales de una forma envidiable. Es de agradecer que el sumarse en ultimo minuto Edu Morlans, no se llegue a notar el poco tiempo de ensayo que ha debido tener, y tanto su baile como su interpretación cumplen con nota las expectativas. El joven Cayetano, en su papel protagonista, impone con una voz y unas dotes para el show business que hacen que su interpretación sea totalmente creíble, y su historia de amor con Graciela Monterde enternezca al patio de butacas. Y es esta última, Graciela, desconocida para este que escribe, quien parece que recibe el relevo de Rosa Valenty, y uno se da cuenta que la revista ha estado en coma todo este tiempo, pero no por falta de talentos como el de ella, o como el de sus compañeras de reparto. Si el Folies parisino sigue dando guerra, qué bonito sería que este Un chico de revista allane el camino para que nuevas producciones de este tipo comiencen a copar la cartelera madrileña.

El publico se entrega con una Pepa Rus que es toda una delicia, y es imposible no sonreír cada vez que interviene en escena. Deudora de su “Macu”, demuestra que su vis cómica conecta perfectamente con este público, y su figurinista “alemana” es un personaje a recordar. Como lo es también el de Andreu Castro, comparsa del personaje de Rosa, ese “mariquita” entrañable, que supone otro logro mas en esta adaptación al s. XXI de la revista, ya que, cayendo fácilmente en el tópico, su personaje no es una caricatura de un homosexual de la época, sino un entrañable hombre enamorado de otro hombre, que el público que disfrutaba en los tiempos dorados de la revista, tiene ya asimilado ese rol en la sociedad actual, y ya no hace gracia por marica, sino por la comicidad del mismo. Adorable es también el personaje de Pardo, un loco enamorado de la vedette, que descubrirá todo un mundo mas allá de las faldas de su adorada.

Si en un primer momento el propio anuncio del cartel me causó terror, e incluso animadversión, por el despropósito que me parecía el casting, una vez disfrutado el espectáculo, puedo rectificar y decir que se pasa un rato agradable, sin pretensiones, con un argumento ligero que nos hace olvidarnos en esas dos horas, de lo que hay fuera de la sala del teatro. El trabajo de dirección y ayudante, Juan Luis Iborra y Elisa Matilla, se percibe que todo este montaje tiene mucha ilusión y una dosis de vieja nostalgia que hacen que Un chico de revista sea un goce, no carente de sus fallos y cosas a mejorar, que solo el voto de confianza del público, podrá hacer que esta revista sea una mas de las muchas que (ojalá) queden por venir.

Crítica realizada por Ismael Lomana

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES