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03.08.2016 Críticas  
Viva RHUM, viva RHUMIA y viva Monti

Tras RHUM, la compañía de pallasos Rhum & Cia. presentaban este mes de julio en el Grec festival de Barcelona su segundo espectáculo; RHUMIA. He de decir que era la primera vez que los veía, y que el anterior espectáculo me lo perdí por falta de entradas. Pero tras ver su segundo show, puedo poner la mano en el fuego que no me voy a perder ni uno más.

Rhum & Cia. es una de las compañías de pallasos que tienes que ver una vez en la vida (si pueden ser más, mejor). Su éxito en su primer montaje hizo que pasara por el Teatre lliure de Gràcia en dos ocasiones y, tras ello, la gira ha sido extensa.

Todo empezó cuando Monti (Joan Montanyès) preparaba su último espectáculo. Antes de acabarlo, el pallaso falleció y dejó un espectáculo inacabado que Martí Torras Mayneris, Jordi Martínez, Joan Arqué, Pep Pascual y Roger Julià, con la colaboración de Guillem Albà, no dudaron en finalizar. Un show clownesco, clásico y con sketches y bromas que no dejaban de hacerte reír. Así lo demostraba los sold out que la compañía tenía muchas veces.

Ahora, tras este gran éxito, la compañía no ha querido detenerse. Guillem Albà ha sido sustituido por Mauro Paganini y han creado un nuevo espectáculo, RHUMIA, que empieza justo en el momento que el otro acababa. Los pallasos llegan a su estancia y piensan en crear un nuevo espectáculo. Mientras piensan que hacer, las situaciones hilarantes se concatenan unas con otras con gags simples pero efectivos que te han volver a la infancia. Aquella época en que los pallasos de clown aparecían de blanco, con grandes narices y zapatos, gigantes bocas pintadas que destacaban en una cara triste envuelta de las ropas pobres del artisteo.

El sentimiento es mútuo en la sala, y no puedo dejar de mirar las caras de la gente y revisar la mía. La felicidad rebosa en un mar de locuras y tristeza mezcladas con dos gotas de optimismo. Una alegría agridulce que enamora, que encandila al público junto a unos pallasos que lo dan todo para y por el público. Se nota que el equipo disfruta, al igual que su director (Martí Torras Mayneris) quien no puede dejar de reír desde la grada. ¿Cuántas veces lo habrá visto? ¿Cuántas veces habrá sido revisado? No nos importa. La alegría y el llanto que provoca esta compañía hace que, aunque sepas que va a pasar, rías hasta toser.

He visto muchos espectáculos de pallasos, menos de los que quisiera la verdad, pero ninguno como RHUMIA me ha enamorado tanto para querer salir de la sala, buscarlos y abrazarlos para darles las gracias. Bueno, sí, uno; Guillem Albà y La Marabunta. Pero como decíamos, Albà participó en Rhum y están cortados por el mismo patrón.

No dejéis de buscarlos, no dejéis de seguirlos y, si los encontráis, no dejéis de verlos. Porque la añoranza que te dejan en el corazón, te llenará de felicidad durante mucho tiempo. Viva RHUM, viva RHUMIA y viva Monti.

Crítica realizada por Norman Marsà

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