novedades
 SEARCH   
 
 

22.06.2016 Críticas  
Vuelta a los orígenes de EL MUSICAL PARTICIPATIU

Se acerca el Grec, en Barcelona, y como decíamos hace un año, llega una de sus señales: EL MUSICAL PARTICIPATIU. Sin embargo, el espectáculo en el que un coro de gente de a pie ofrece un recital de canciones de musicales junto a un par de solistas profesionales de la escena ha trascendido ya de la cita anual y se programa con cierta frecuencia en varias ciudades españolas.

Quizás por esa “carga” añadida, este año se ha vuelto al programa básico, dejando las innovaciones de 2015 y centrándose en un repaso por la historia del musical de Broadway. Como novedad, esta vez en el Auditori y junto a la Banda Municipal de Barcelona que dirige Salvador Brotons. Óscar Peñarroya se mantiene como director musical del coro, con Xavier Casan como director escénico, y los ya curtidos Mone y Sergi Albert como solistas.

Varios factores, por tanto, que analizar: empecemos por la selección de piezas. Tras abrir fuego con la obertura de “Funny Girl” (1964) y el inevitable “Comedy Tonight” de “Golfus de Roma” (1962), el recital siguió un camino casi perfectamente cronológico, desde los años 20 y 30 (“Ol’ Man River”, “I got Rhythm”, “Anything Goes”) hasta 2002 (“Welcome to the 60s” de “Hairspray”), con representantes de todas las décadas: “Carousel”, “Brigadoon”, “Candide”, “Hello, Dolly!”, “Chicago”, “Cats”, “Merrily we roll along”, “Ragtime”…

Una selección escogida por Peñarroya y traducida al catalán César Aparicio (11 piezas), Mari Carme Mateu (5 números) e incluso el propio director musical (“Festa” de “Sunday in the park with George”). Hay traducciones más logradas, como la de “Ja et pots posar elegant (Put on your Sunday Clothes)” de “Hello, Dolly!”, uno de los mejores números de la velada, o “El barri vell (Skid Row)” de “Little shop of Horrors”, y otras que chirrían más (“I tot plegat (All that jazz) de “Chicago), pero la mayor parte del tiempo funcionan para transmitir el núcleo del sentido de la canción original.

Sin embargo, y ahora vamos con el coro, no siempre se entienden bien estas letras. Tal vez fuera la mayor distancia con el espectador que hay en el Auditori, o tener que conjugar la actuación con la banda municipal y no solamente con un conjunto de piano, guitarra y bajo como otros años: en cualquier caso, el resultado final quedaba más desdibujado, menos conjuntado y menos lucido que otros años. Los grandes movimientos coreográficos (este año había 200 integrantes en el coro) aprovechaban correctamente los espacios con los que contaban, aunque abusando a veces de las repeticiones.

La banda, por cierto, afrontó las partituras con la misma solvencia que una orquesta sinfónica, brillando particularmente en la obertura de “Merrily we roll along”. Entre los solistas, Mone partía inicialmente con cierta desventaja ya que (estaba anunciado) sufría un catarro. Sin embargo, su bagaje y el conocimiento profundo del programa, que ya estrenó hace años, le permitió pasar con nota el trance. En el caso de Sergi Albert, otro veterano escénico que se ha unido hace poco a El Musical Participatiu, no era quizás este el mejor programa para que pudiera lucir sus abundantes dotes. “Skid Row” y “Welcome to the 60’s” fueron sus mejores interpretaciones, y “Jo et cuidaré (I’ll cover you)” de “Rent” el número que peor funcionó de todo el espectáculo.

Que EL MUSICAL PARTICIPATIU siga adelante es bueno. Que se reaprovechen conceptos, canciones e incluso programas del pasado puede entenderse con el material humano (el coro “de a pie”) con el que se trabaja y la cantidad de esfuerzo desinteresado que se presta. Cabe, no obstante, adecuar mejor las piezas al lugar donde se van a interpretar, a los solistas que las van a defender y al acompañamiento musical que vaya a haber, lo cual muy posiblemente lleve a alterar los repertorios.

Sin haber sido esta la mejor edición hasta la fecha de EL MUSICAL PARTICIPATIU, entusiasma ver que el número de participantes y de asistentes no para de aumentar, año tras año; que el amor por los musicales sigue más vivo que nunca. Las perspectivas son buenas, las bases sólidas y sólo requiere consolidar algunos elementos para que el conjunto sea brillante. Como rezaba un verso del número final de “Les Mis” que cantaron juntos coro, solistas y público: “és el futur que ens anuncia un nou demà”.

Crítica realizada por Marcos Muñoz

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES