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22.03.2016 Críticas  
Inocente y tierno homenaje a un genio

Recrear en un escenario la figura de Charlie Chaplin, conseguir una imitación casi perfecta y una emoción responsable es lo que hace el sencillo espectáculo que se presenta en el Teatro Alfil. Un ejercicio de nostalgia que tiñe la platea de blanco y negro.

Tomando como base algunas de las escenas más conocidas de la filmografía de Charlie Chaplin, Oskar Redondo y la compañía Teatro del Barro recrean un sentido homenaje al mítico personaje. Una escenografía sencilla y un piano son ingredientes suficientes para ese viaje a la época dorada del cine mudo.

El teatro gestual es un teatro difícil. Un teatro que requiere de parte del espectador un esfuerzo doble, una implicación especial. CHAPLIN XXL, juega con la figura del mito. El hecho de que la figura de Chaplin sea tan conocida, que todos tengamos en la memoria escenas que forman parte de la historia del cine podría jugar en contra del espectáculo, y si bien he de reconocer que me costó un poco entrar en la onda del show, poco a poco la nostalgia se va apoderando de nosotros y entramos en la tierna propuesta.

La imitación que consigue Oskar Redondo es por algunos momentos asombrosa, y el resto del elenco que le acompaña, hacen un trabajo bonito y digno que consigue crear esa atmósfera entre respetuosa y emotiva.

Durante el show se reviven en escena algunas de las más memorables interpretaciones del maestro del humor gestual. Algunas tiernas, otras cómicas, y todas emotivas.

Al final del espectáculo, el mundo se ha vuelto de blanco y negro, pero no un blanco y negro triste. Un blanco y negro de película, de un brillo especial, de una nostalgia de unas historias inocentes que nunca volverán.

Crítica realizada por Moises C. Alabau

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