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14.03.2016 Críticas  
Un viaje a Canarias con mucho estilo

La palabra “cambuyón” se refiere a una forma de vida nacida en el siglo XIX en las Islas Canarias que consistía en cambiar o vender a bordo de embarcaciones que fondeaban en las islas atlánticas. Esta definición se convirtió en metáfora de lo que el pasado viernes vimos en la Sala Barts.

CAMBUYÓN representa el camino que ha hecho posible la existencia hoy en día de culturas y danzas nacidas de la fusión de viajes e intercambios culturales. Un espectáculo de danzas percusivas y urbanas en el que 7 polifacéticos viajan en un barco a través del espacio y del tiempo.

Tras su éxito en Nueva York y Edimburgo, CAMBUYÓN aterriza en la Sala Barts de Barcelona. Hasta ahora además de haber estado en las Islas Canarias, en Reus y en Sabadell, el espectáculo catalán estuvo presente en el festival de Edimburgo, el Festival de Ruhr en Alemania y en el New Victory Theatre de Broadway.

El espectáculo es una maravillosa mezcla de danza, percusión e instrumentación humana. Transcurre en un barco, la tripulación viaja surcando los mares y océanos, combinando claqué, hip hop e incluso objetos encontrados para crear música y efectos de sonido. Con la excepción de la guitarra en un número, toda la música se crea en el escenario por los propios artistas. La estética visual del espectáculo es simple, incluye cajas, cuerdas y viejas poleas de madera que crean la atmósfera marinera desde el principio. La coreografía claqué y hip hop no se siente fuera de lugar, se fusionan en el mundo de CAMBUYÓN. En el espectáculo también hay cabida para un poco de humor y un montón de momentos de asombro que lo hacen divertido tanto para niños como para adultos.

La tripulación se ve tan en sintonía y coordinada, capaz de estallar en una serie de canciones usando solo los aplausos de sus manos y enlazándolo con un número de baile cargado de fluidez y estilo. El uso del instrumento humano y de objetos tan cotidianos como cerillas lo hace poderoso.

El vestuario en conjunto con la luz y el diseño del sonido apoyan la ya mencionada estética náutica en la que cada personaje se disfraza de acuerdo con su rol en el barco. La fuerza total de CAMBUYÓN es su capacidad de ser una pieza de danza-teatro en lugar de ser solamente una exhibición de coreografía bien ejecutada y música. La narrativa suelta del viaje marítimo y las distinciones de caracteres claros de cada bailarín, una base de contexto e historia.

Los miembros de la audiencia, ya fueran jóvenes o mayores, disfrutaron definitivamente de este espectáculo, ya que es divertido, emocionante y tiene buena música. Hay un montón de momentos cómicos, buena música y baile que te invitarán a formar, en cierto modo, parte de su tripulación y disfrutar a bordo de CAMBUYÓN.

Crítica realizada por Milena Vázquez

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