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29.12.2015 Críticas  
Un sueño cumplido con banda sonora de sábado

Vamos a ser sinceros. Que levante la mano aquel que cuando escuchó que Daniel Anglès iba a hacer un disco de versiones de Rocío Jurado no puso cara de: ¿Cómo? ¿Qué?. Tras más de un año de la noticia, Daniel Anglès presentaba hace unas semanas el álbum en el Auditori de Barcelona y no podemos estar más contentos. Aunque creo que echamos de menos algo…

PUNTO DE ROCÍO es el primer álbum de estudio de Daniel Anglès. Un álbum que ha traído cola (y nunca mejor dicho) ya que se aleja de todo convencionalismo en el que puedas encajar al actor y cantante para, romper con todo y disfrutar como nunca de la copla transformada.

Que Rocío Jurado era una artistaza; eso no lo vamos a negar. Como tampoco podemos negar que ella abrió muchas puertas a la mujer en la música. Decía las cosas (casi) a bocajarro y tenía, a parte de una voz portentosa, unos ovarios que hacían que nadie (y menos un hombre) le hiciera sombra. Así lo demostraba en el escenario y así se puede sentir en los discos que vendía como churros. Una vida llena de música, de discografía que conocemos y desconocemos, y que Daniel Anglès ha escuchado desde su niñez cada sábado de limpieza en casa con aspiradora de fondo. Las cosas así marcan. En mi casa se escuchaba Queen y en casa de Daniel Anglès Rocio Jurado. Cada uno tira para lo suyo y cada uno comparte su sabiduría.

Y hablando de compartir, podemos volver al tema que nos ocupa hoy, la presentación de PUNTO DE ROCÍO de Daniel Anglès. Una álbum que, mínimo, os va a sorprender. Puede que te guste o no “La Jurado”, puede que la copla no sea lo tuyo; pero es que PUNTO DE ROCÍO no es eso.

El álbum rebosa amor. Amor mitómano por una grande (muy grande) artista; amor familiar, por lo que escuchamos de pequeños en casa y nos marca en lo más profundo; amor (y desamor) personal, hacia aquel / aquella que amamos, amaremos y dejaremos de amar y, sobretodo; AMOR (en mayúsculas), por una idea. Un sueño. Unas canciones en las que no encontramos un ápice de copla; pero sí del sentimiento que acompaña al género.

El trabajo de más de un año de adaptación de canciones y la dedicación a un proyecto que no sabía donde iba a acabar, llegó a su final (o principio, depende como se mire) en el momento que la primera nota sonaba en el escenario de la Sala 2 del Auditori de Barcelona. Un nervioso Daniel Anglès presentaba su proyecto más arriesgado con un nudo en la garganta, acompañado de Marc Sambola (director musical del concierto y co-responsable de la adaptación de las canciones) y cuatro músicos cuya misión fue perfectamente completada. No faltaron los momentos de complicidad y agradecimiento con el público y músicos, los nervios, las dedicatorias, los momentos tiernos y las perdidas de memoria… “Es lo que tiene formarse una imagen en la cabeza para cantar”; indicaba Daniel.

La noche fue mágica y, aparte de unos inconvenientes de sonido en los monitores del escenario que desde el público no pudimos apreciar, todo fue rodado, maravilloso y familiar. Daniel se preguntaba si ella, Rocío, estaría orgullosa con lo que habían hecho. Si el trabajo realizado hubiese sido de su agrado. Creo que, como la mitad del público, estaría llorosa y complacida. Creo que solo echaría en falta una cosa… el ruido de una aspiradora mientras faenamos en sábado.

Crítica realizada por Norman Marsà

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