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07.09.2015 Críticas  
Interesante comedia coral que deja con la sonrisa congelada

Tres parejas en proceso de terapia se enfrentan a un innovador experimento. Como parte de su tratamiento han sido citados en una sala, donde se conocerán por primera vez entre ellos, y se verán obligados a hablar sin tapujos de sus problemas y ansiedades, de ahí saldrán situaciones y juicios que desembocaran en un final inesperado.

BAJO TERAPIA lleva meses de éxito en Buenos Aires, cuna de excelente teatro y fábrica de talento que nos llega esta vez de la mano de un texto de Matías del Federico, dirigidos por el reconocidísimo Daniel Veronese. Un reparto coral, donde nadie es más protagonista que otro, ya que el peso del argumento está muy bien repartido y solo en el tramo final, el foco se centra en uno de ellos.

La historia discurre por terrenos ya conocidos en el teatro contemporáneo, a saber, poner a unos personajes ante una situación que les incomoda, les remueve y les hace reaccionar de manera inesperada, si a ello se le añade una botella de whisky, entonces de todos es sabido que la catarsis llegará de un momento a otro. El planteamiento a mí me recordó en más de una ocasión a la genial “Un Dios Salvaje” que se pudo ver hace unas temporadas en Madrid y que poco después se adaptó a la gran pantalla. Salvando las distancias con ese montaje y otros parecidos, la propuesta que se presenta desde hace unos días en los Teatros del Canal, se disfruta con agrado, al fin y al cabo en un principio no deja de ser una comedia llena de réplicas agudas y divertidas.

Una escenografía sencilla permite a los seis personajes moverse a sus anchas por esa sala que se convierte poco a poco en un laboratorio donde se pone a prueba la estabilidad de las parejas. Cada personaje tiene rasgos de personalidad muy marcados, me quedo con la hiperactividad del personaje que interpreta Gorka Otxoa y la candidez del papel interpretado por Carmen Ruíz. Melani Olivares, Fele Martínez, Juan Carlos Vellido y Manuela Velasco dan fuerza y credibilidad a sus personajes.

Ahora bien, si hay algo distinto en esta obra es el final. No voy a desvelarlo ni mucho menos, pero de golpe hay un mazazo que descoloca por completo al espectador. Cierto es que esos giros son de agradecer, máxime cuando son inesperados, pero me queda la sensación de inexactitud en el desarrollo de ese final. La vuelta de tuerca está bien, pero no termina de encajar esa profunda reflexión que se le impone al espectador. Pasamos de la catarsis loca, divertida y explosiva a un silencio incomodo, efectista, pero no bien resuelto en el guion. Es brusco e inacabado. Cierto es que al final no deja de ser una ficción, pero encuentro a faltar algo más de realismo en la resolución de la obra. Si bien la situación general ya de por sí es bastante surrealista, el final lo es aún más y creo que no es un acierto. Al final no sé si he visto una comedia o un drama. Si he de medirlo por las risas me quedo con que lo que he visto es una buena comedia.

Ahora bien, a pesar de eso, BAJO TERAPIA, tiene garantizadas las plateas llenas allá por donde vaya. Unos actores conocidos y un texto que se disfruta, conseguirán un éxito notable, no sé si el mismo que está cosechando en Buenos Aires, pero promete ser uno de esos montajes de éxito considerable. Yo la recomiendo, y del final podemos quedar para hablarlo, la conversación dará para mucho.

Crítica realizada por Moises C. Alabau

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