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15.06.2015 Internacional  
On ne regrette rien

El musical sobre Édith Piaf es una producción francesa que muestra la vida de la célebre artista. En el año en el que se celebra el centenario del nacimiento de Piaf (1915-1963), el mayor mito de la música francesa revivió con la actuación de Anne Carrere en Barcelona el pasado 13 de junio en el Teatro Tívoli.

PIAF! THE SHOW se divide en dos partes. La primera se desarrolla en los años 30 en el célebre y bohemio barrio de Montmatre en París, cuando Piaf era muy joven, desconocida, una chica sin dinero que cantaba por las calles a cambio de comida. En la segunda parte, encontramos a la Piaf conocida, cantando en palcos consagrados como el Carnegie Hall en Nueva York y el Olympia en París. Estos dos momentos de su vida se representan con canciones suyas muy populares (y otras menos conocidas) por el público internacional. Entre ellas, canciones tan hermosas como «La Vie en Rose» y «Hymne à l’Amour».

PIAF! THE SHOW es uno de esos tributos que merece un tributo propio. A pesar de haber empezado con 15 minutos de retraso, la voz y el talento de Anne Carrere ya tenían al público enamorado al terminar la primera canción.

A la protagonista la acompañaba una banda formada por Arnaud Fuste (piano), Guy Giuliano (acordeón), Nicolas Luchi (contrabajo) y Laurent Sarrien (percusión). Con una escenografía humilde, donde el principal componente era una proyección de fotos de París y algunas inéditas de la vida de Edith Piaf, fue suficiente para que el conjunto de todos los elementos y la espectacular voz de Anne Carrere ganasen aplausos, risas, coros del público y pusiesen en pie a los asistentes al final de prácticamente cada canción.

El ritmo romántico y las largas notas de la mítica Piaf encontraban su igual en Carrere, quien sintoniza en carisma y voz a la figura del siglo pasado. La sencillez del concepto resalta la genialidad de esta obra.

Los asistentes pudimos ser parte activa en el segundo acto donde los gestos y guiños de Carrere pasaron a ser interacciones directas, bailando y coqueteando con algunos de los monsieurs que allí se encontraban y que salieron flotando del teatro Tívoli.

Aunque habría agradecido subtítulos a lo largo de toda la obra, durante la magistral interpretación de «La vie en rose» sí que se podía leer la letra en la pantalla, lo que resultó en un emocionante dúo de público y artista y se convirtió en un broche de diamantes para este espectáculo de oro. En resumen, on ne regrette rien.

Crítica realizada por Milena Vazquez

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