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23.02.2015 Entrevistas  
“Lo podré hacer mejor o peor, pero tonterías no hago”

Con más de treinta años en la profesión, Blanca Portillo sabe perfectamente qué quiere hacer. Su último proyecto como actriz deja al público en shock al mostrar a una divinidad muy humana. El equipo de EnPlatea habla con ella para que nos cuente un poco más sobre EL TESTAMENTO DE MARÍA.

Blanca Portilla ha hecho mucha televisión y mucho teatro pero, en este último género, EL TESTAMENTO DE MARÍA supone tu primer monólogo. ¿Cómo vives la obra siendo el único foco de atención del espectador?
No es nada fácil. Nunca he querido hacer monólogos porque nunca me ha gustado eso de que toda la atención esté fija en un sitio. Y porque tampoco entiendo salir al escenario sin tener unos ojos a los que mirar, ni un compañero que te haga la mitad del trabajo y poder compartir el riesgo. Compartir cualquier problema, cualquier dificultad y, también compartir lo bueno cuando termina la función. Sentir que has terminado la función y te vas a tomar unas cañas con alguien; convivir con gente en el escenario…

Pero, aun así, te lanzaste a por ello.
Sí. Cuando surgió, no lo dudé porque me fascinó. Lo vivo como una responsabilidad añadida, más todavía que cuando estás acompañada en el escenario. Por que es verdad que si hay un problema, o cualquier error, es solo tuyo. Tú eres la única que puede solucionarlo. Si es verdad que un monólogo no solo depende de ti, que hay otros muchos factores, pero aunque no se vean, es una sensación extraña.
Luego, tras trabajarlo con Agustí, he descubierto que en este caso concreto, María dialoga constantemente con los espectadores; con lo cual, he llegado a la conclusión que salgo al escenario con 300 personas que me acompañan.

Y eso ayuda.
Sí, ayuda muchísimo. Es verdad que, normalmente, cuando sales al escenario, no ves la mirada del espectador. Tú estás a lo tuyo, y ellos, como que están ahí fuera y no los miras nunca. Pero en este montaje, se rompe esta cuarta pared y dialogas con ellos. En este caso, he tenido la sensación de estar haciendo una función con 300 personas. O las 1000 que haya; si algún día lo hago con 1000 (ríe). De todas formas, te digo que hacer monólogos no es lo que más me gusta en el mundo.

Pero este monólogo es un monólogo atípico.
Sí. Hay un componente muy especial en este este espectáculo. En él, María también hace presentes a varios personajes de su vida. Habla de ellos y habla por ellos, por lo que mantengo diálogos con personas que no están físicamente en el escenario, pero sí son personajes que están presentes. Hemos conseguido crear “seres vivos” encima del escenario con los que mantengo relación.

Un monólogo atípico y una interpretación que ha dado lugar a una nominación al Fotogramas de Plata 2014.
Sí, estoy muy contenta y sorprendida. Fotogramas es una revista que yo sigo de toda la vida. Me han nominado tantas veces, y me lo dieron hace dos años con el “Segismundo”. Y esto realmente ha sido una sorpresa. No lo esperaba. El espectáculo tampoco se ha visto tanto.

Es que acabáis de estrenarlo. Estuvisteis cuatro días en el Festival Grec de Barcelona, luego en Madrid…
Sí, y ahora estamos de gira con él. Es lo que te comento, tampoco se ha visto tanto. Ha sido una sorpresa, en una categoría muy potente, y con gente muy potente… así que estoy muy feliz y contenta.

En caso de conseguirlo, se convertiría en tu primer premio por un monólogo. Un monólogo que según nos cuentan, es muy desgarrador y cruel.
Es que lo que ocurrió es muy cruel. Creo que no hay ningún dolor mayor para una madre que ver morir a su hijo. Para cualquier ser humano, imagino. Pero las madres, tienen ese vínculo especial con sus hijos.
Es muy terrible lo que hicieron, lo que ella vivió, y lo que tuvo que soportar… cómo no va a ser desgarrador… No es una muerte como que se le enferme el hijo y se le muera en la cama, es que se lo crucifican en lo alto de una colina, ante todo el mundo.

Pero tu acercas el personaje a lo terrenal eliminando la divinidad. Podemos decir que la virgen que nos presentas es muy humana y expresa el dolor del amor de una madre.
Absolutamente. Yo nunca me había imaginado a la virgen en su casa. Siempre tenemos esa imagen de una mujer o bien llorando al pie de la cruz con un dolor silencioso, o bien junto al pesebre, cuando nace el niño. Pero no tenemos la imagen de la virgen en el día a día.

Tenemos la imagen de una persona quieta, que no habla, que no se queja, que no padece.
Exacto. Este es el gran hallazgo de Tóibín. De repente la construye, la crea de verdad. Es una mujer que cuida de su huerto y que tiene un hijo que se marcha de viaje y que cuando vuelve es otra persona. Es interesante imaginar cómo debió sentirse ella en ese momento. Porque también, la historia de Cristo, nos llega dos mil y pico años después, pero en ese momento, cuando el hijo llega por la puerta y dice: “soy el hijo de dios”. En ese momento, esa mujer, ¿cómo vive todo eso?, ¿cómo vive la captura?, ¿cómo vive la persecución?, ¿el asesinato?. Eso es lo que la hace tan real.

¿Y cómo reacciona la gente que es creyente al ver la obra?
He hablado con gente muy creyente que ha visto el espectáculo, y te dicen que se les abre una puerta que desconocían. Es muy curioso, porque no se sienten para nada molestos. Es verdad que el texto dice cosas que no están en el evangelio; y que incluso lo contradicen. Pero lo que sí ven, sobretodo, es la idea de lo que pudo sufrir de verdad esa mujer. Que no es un cuadro pintado. No es una imagen. Es ver realmente cómo llegó a ese llanto, qué le pasó, porqué sufrió de esa manera, y cómo sufrió.
Todavía no he escuchado a nadie que se haya sentido molesto. Cosa que me alegra profundamente, porque no es ni la intención del texto ni la de nadie. Sino todo lo contrario.

¿Cuál es la intención?
Hablar de las consecuencias que tiene una idea llevada al extremo. Porque Jesucristo fue un señor que tenía una idea y la llevó al extremo. Tal es así que lo mataron por eso; y murieron muchísimas personas a causa de ello. Y entender el dolor de una madre que recibe el cuerpo muerto de un hijo por una idea. Eso es tan humano y tan extensible a tantas cosas.

¿Cómo decide Blanca Portillo meterse en este texto? ¿Cómo te llega este papel?
Pues es muy curioso. Creo que la vida te va dando las cosas que necesitas, o como mínimo en mi caso. Un día estaba sentada en la parte de atrás del Teatro Español de Madrid, tomándome un café con un amigo. Y de repente, me di cuenta que sentado en la mesa de al lado, estaba Agustí Villaronga con Javier Pérez Santana (productor de este espectáculo). Y yo miraba a Agustí y pensaba: “No me voy a levantar a saludarle porque, total, no se va a acordar de mí… nos vimos solo una vez… que vergüenza”. Y entonces él pasaba, yo le mira y él miraba hacia abajo, luego volvía a mirarle y él miraba para otro lado. Estas cosas que pasan en la vida; que somos muy tontos y por pudor…
Pues al día siguiente me llamó Javier diciéndome que ellos acababan de bajar del teatro Español. Que acababan de ofrecer EL TESTAMENTO DE MARÍA, con mi nombre, con la idea de que yo lo hiciera.

Y no habían hablado contigo nunca.
Nunca. Y al bajar, de casualidad, se encontraron con Blanca sentada en la puerta del bar de abajo del teatro. Estuvimos mesa con mesa y no nos atrevimos a decirnos nada. No me digas que no es enorme (ríe).

Es muy gracioso.
Y me dice: “Tenemos un texto con Agustí. Lo tenemos ya en marcha. Estamos buscando la co-producción y queremos que lo leas porque es a ti a quién se lo queríamos ofrecer”.
Entonces le dije que me lo mandaran, lo leí, y en el mismo momento en el que lo leí, lloré como una magdalena. Me conmocionó tanto que inmediatamente llamé a Javier y le dije que sí; que ese monólogo sí tenía que hacerlo.

Cuando estrenasteis en el Festival Grec de Barcelona, llenasteis los cuatro días. Fue un lleno absoluto en todas las funciones. No había una butaca vacía. Al igual que en Madrid donde se agotaron todas las entradas para todas las funciones a una semana del estreno. ¿Qué tiene EL TESTAMENTO DE MARÍA que atrae tanto al público?
Pues creo que tiene muchos componentes interesantes. El primero de ellos es Colm Tóibín, quien es, probablemente, el dramaturgo Irlandés más interesante que hay actualmente, sino uno de los más importantes del mundo. El segundo, es el personaje del que se habla, que uniéndolo a la categoría literaria de este hombre, hace interesante el hecho de que alguien ponga voz a un personaje al que nunca se le ha dejado hablar. También está el hecho de que Agustí Villaronga dirija por primera vez teatro; un hombre que es premio nacional de cine. Y, por último, que ya tengo treinta y tantos años de profesión a la espalda y la gente sabe que cuando salgo al escenario no voy a hacer ninguna tontería. Lo podré hacer mejor o peor, pero tonterías no hago. Banalidades no hago (ríe). Por descontado, también está el escenario de Frederich Amat, un gran e importante reclamo; y un gran equipo de personas detrás del montaje que hacen que hayan diferentes partes lo suficientemente interesantes para que salga algo bueno.

Bueno, tener en el cartel a Blanca Portillo en el teatro hace mucho. Si revisas las críticas, todo el mundo dice que Blanca Portillo está soberbia. ¿Eres consciente de lo que mueves?
No, no, no, no. Yo no soy consciente de nada de eso. Yo hago mi trabajo lo mejor que sé y puedo; y luego, nunca sé el alcance que ello puede tener. Además, es muy difícil de tener una percepción del resultado cuando has vivido paso a paso la creación. Yo voy pasito a pasito en los ensayos para llegar a un resultado que nunca es definitivo, porque sigo cambiando, haciendo, trabajando. No es un: “ya lo he conseguido, ahora ya sé que tengo un no se qué. Verás que con esto vas a alucinar”. No. Yo tengo la sensación de un camino, de un proceso de trabajo, de una acumulación de cosas…
Pero bueno, lo que sí sé es que me llena de satisfacción que la gente confíe en mi. Insisto en que podrá estar mejor o peor, pero desde luego, no va a ser ninguna chorrada.

Ahora estás haciendo EL TESTAMENTO DE MARÍA, pero a la vez has dirigido una nueva versión de “Don Juan Tenorio” que actualmente está de gira. A parte de estos dos proyectos que estás llevando, qué otras cosas podremos disfrutar próximamente.
Pues sigo grabando “El Chiringuito de Pepe”, que estamos haciendo la grabación de la nueva temporada.
Con el TESTAMENTO, quiero seguir todo el 2015 porque se ha hecho muy poco, está como recién estrenadito. Volvemos a Barcelona, al Teatre Lliure, en Marzo; y luego seguiremos de gira por el resto del país.
También sigo con el “Tenorio” en gira que, aunque no puedo ir a todas las plazas, para mi es como si tuviera un hijo por ahí moviéndose.
Por último, empezaré a trabajar en el próximo proyecto que tengo en mente, pero el germen nada más; para el año 2016. No puedo hablar mucho de ello porque mis procesos de creación son muy largos a la hora de producir. Ya sea como directora o como actriz, pero cuando me meto a producir, son cosas que desde que empiezan hasta que se ponen en pie, llevan dos años gestándose. Y quiero hacer un trabajo muy particular.
A parte, este 2015 es un año que, si todo va bien, habrá cine, más series, y voy a ver si me clono para poder encajarlo todo (ríe). Así, una vez clonada, espero poder hacer todo lo que me apetece hacer (ríe).

Es una buena opción, porque con tantas cosas…

Sí claro. Es que con lo que me ofrecen, y las cosas que surgen o las que busco yo… Son tan bonitas que no quiero dejar de hacer ninguna. Es por ello que ya estoy en tratos con una clínica de clonación (ríe), para ver si así puedo hacer más.

Bueno, siempre se ha dicho que los actores vivís más en la carretera que en casa.
Sí, me voy a comprar una caravana de esas plateadas de los años sesenta, con un chofer con gorra para que me lleve para arriba y para abajo (ríe).

Pues es para planteárselo en serio porque este 2015 no vas a parar.
Sí. Hay proyectos muy bonitos de aquí en adelante. Muy interesantes. Y sobretodo tengo ganas de lleva el “Testamento” por ahí. Uix, ¿cómo suena eso no? (ríe).

Vas a llevar la palabra de María por ahí.
Sí, exacto. La palabra de María (ríe).

Entrevista realizada por @normanmarsa y @kikenavalpotro

Lee la crítica del espectáculo aquí.

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