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10.10.2014 Críticas  
El musical más gay y animado que hemos visto nunca

EnPlatea visita el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid para conocer al auto más famoso del mundo. Adentrarte en el mundo de PRISCILLA es como volver a ser niño. Los colores y lentejuelas brillantes consiguen que olvides todo y disfrutes de un viaje de risas y temazos ochenteros sin fin. ¡Arriba chicas! Todas al autobús.

Con una sala llena hasta los topes, nos sentamos en uno de los palcos del Teatro Nuevo Apolo de Madrid para disfrutar de uno de los musicales más esperados de la nueva temporada teatral Madrileña. La misma puesta en escena de Londres llega ahora a la capital española para divertir e impresionar a todo el que se decida a subir al autobús.

PRISCILLA REINA DEL DESIERTO es una fiesta continua. El musical consigue, número tras número, que quieras levantarte del asiento a bailar pero que, por decoro personal y de los asistentes al espectáculo, no haces hasta la mitad del espectáculo con el subidón del tema «Finally».

La obertura de PRISCILLA EL MUSICAL, llena de pedacitos reconocibles de canciones de los 80’s, da la salida a lo que será un numerazo para empezar el show. «It’s Raining Men», interpretado por tres maravillosas divas, consigue que comiences el musical con dificultades para cerrar la boca tras la sorpresa y el buen hacer de estas tres radiantes bellezas de cabello rojo pasión. ¡Que pitch!, ¡que control vocal!, ¡que arreglos!… dios mío, pero ¡que subidón!.

Número tras número, el musical no deja de sorprender. Si es verdad que algún número como «Go West» queda un poco relegado a disfrutar de la canción por la poca escenografía que el espectáculo propone en él (la espectacularidad del número que le precede hace que veamos «Go West» como número de relleno), pero tras ello, aparece PRISCILLA y todo queda relegado a un segundo plano.

Alabamos la puesta en escena del musical. Si hay una escenografía que vale la pena ver, es el autobús de PRISCILLA. La majestuosidad del autocar, su funcionalidad en el escenario y las historias que vivimos en él, hace que valga la pena pagar la entrada y disfrutar del espectáculo en más de una ocasión. Si no fuera porque este crítico vive en Barcelona, ya hubiese subido al autobús en más de una ocasión.

Por otro lado, otra parte que cabe destacar, es la elección de las canciones; un gran acierto en el espectáculo. Canciones míticas de los 80’s, que hasta los más jóvenes podrán reconocer, llenan de energía el escenario y las butacas del teatro. Casi todas las canciones están interpretadas en su idioma original, por lo que es muy difícil no mover los labios para cantarlas mientras el elenco las interpreta. Solamente alguna de ellas, en concreto «True Colors», está interpretada en castellano para facilitar la comprensión intrínseca de la canción dentro del guión del espectáculo.

Pero un musical no sería nada sin el elenco que lo interpreta. Hemos de regalar una mención especial a todo el que lo compone; protagonistas, elenco, técnicos, trainers… Coreografías rápidas y precisas, interpretaciones veraces y un control coreografico exhaustivo tras bambalinas, hacen de PRISCILLA REINA DEL DESIERTO un musical que funciona a la perfección y enamora.

¡LARGA VIDA A LA REINA! Digo… ¡LARGA VIDA A PRISCILLA!

Crítica realizada por @normanmarsa

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