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17.11.2021 Críticas  
Teatro valiente y a quemarropa

Una sala intímisima, tres cajas, un regalo de doble filo y cinco actores espectaculares. El Teatro Soho Club de Madrid presenta la novedosa versión de Macbeth dirigida por Víctor Conde y Amaya Galeote.

En la biblioteca del Soho Club de Madrid, con asiento para apenas treinta personas, se desarrolla una versión poco convencional de Macbeth en la que el espíritu de Shakespeare posee a cinco miembros de un prestigioso partido político: el candidato (Miquel García), su esposa (Laura Barba), su jefa de prensa (Miriam Marcet), el jefe de gabinete (Jorge Cabrera) y la encargada de las redes sociales (Alba Loureiro).

La obra, que se podría dividir en “tres actos”, nos transporta desde una noche electoral española hasta una corte escocesa en 85 minutos que se hacen cortos haciendo un magistral uso del espacio y los materiales. Comenzamos la noche con cinco miembros de un partido político sin nombre que, con los nervios a flor de piel, empiezan a conocer los resultados de las diferentes provincias. Algunas se ganan y otras se pierden. Mientras esto pasa se abren cajas de regalos para relajar el ambiente y ahí comienza la gran transformación de los personajes que culminará en una magistral oda a Shakespeare.

En medio de un caos de cacofonías (García Ferreras dando las noticias, la jefa de prensa al teléfono, un pedido de Burger King y la llegada de la seria mujer del candidato) aparece el libro de Macbeth. Aunque al principio es poco más que ruido de fondo poco a poco, este va tomando relevancia y capturando a los personajes, que se ven reflejados en las traiciones, la ambición, el ego y el poder que emana desde Inverness.

Durante la última parte de la obra podremos ver a los actores fundirse y casi desaparecer en sus personajes shakespirianos, como el candidato se convierte en un Macbeth infantil y monstruoso durante las escenas de traiciones y el último acto. El halo de magnificencia actoral es tal que cada persona de la sala podría estar mirando a un punto distinto y todos rezumarían arte. El espacio intensifica el crescendo teatral de las palabras de las Tres Brujas junto a la fascinante expresión corporal de (sobre todo y sin desmerecer al resto) Laura Barba y Alba Loureiro.

Para aquellos que esperan una rendición clásica y reconocible, aquí no es. Pero si buscas la prueba más absoluta de que la clase social dominante no cambia y que las creencias inamovibles y el orgullo pueden acabar con los imperios más seguros, no te la puedes perder.

Con la dirección del siempre imprevisible Víctor Conde (Les Miserables, The Hole 2…) y Amaya Galeote la intimísima obra llena la sala de la biblioteca del Soho Club como podría fácilmente llenar un anfiteatro. Una crítica a la clase política sin diana clara, pero con flechas muy afiladas llevada a cabo con sutileza y contundencia a partes iguales.

Por sacar alguna falta, la proximidad a la acción se hace incómoda en momentos claves en los puede caer alguna patatilla o algún grito demasiado alto. Y, para quienes no estén familiarizados con Macbeth, puede ser algo confuso seguir a la miríada de personajes en sólo cinco actores (en ocasiones el mismo actor hace de tres personajes distintos).

El Macbeth de Víctor Conde y Amaya Galeote es una oportunidad única para aquellos valientes que están cómodos con el teatro a quemarropa y que deseen sentirse parte de algo casi mágico y definitivamente cautivador.

Crítica realizada por Ariadna Ortega

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