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28.09.2021 Críticas  
Cretino, cretina

Arranque de temporada en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa de Madrid: Turistas, de Marina Serenesky, dirigida por Álvaro Lavín y protagonizada por Chani Martín y Pepa Zaragoza.

cretino, na
Del fr. crétin.
1. adj. Med. Que padece cretinismo. U. t. c. s.
2. adj. Estúpido, necio. Apl. a pers., u. t. c. s.

Dado que ninguno de los personajes de Turistas sufren hipotiroidismo, debo quedarme con que Braulio (Chani Martín) y Mari Carmen (Pepa Zaragoza) son estúpidos, necios, bobos e imbéciles. Tan cretino es aquel que este verano en mis vacaciones, en un crucero por las Eolias, vapease sentado enfrente de la señal de “No Fumar”, como Braulio y Mari Carmen aparcando su caravana para pasar dos semanas de vacaciones en un lugar donde una señal indica “Prohibido Acampar”. El cretino francés vapeando podría haber respondido, al ser increpado, que vapear no es lo mismo que fumar; y Braulio seguramente respondería al policía que les pidiese desalojar que una caravana no es una tienda de campaña. Y todo esto, con la mascarilla cubriendo su boca, pero con la nariz fuera.

Estos personajes de Marina Serenesky no son simpáticos, y creo que tampoco lo pretenden, como tampoco son empáticos, aunque Mari Carmen sea poseída por el espíritu de la negra muerta de la playa. Falsa empatía y falsa posesión. Un esfuerzo por aparentar ser normal, sea este estándar lo que sea, cuando en realidad tras esta pareja proletaria y acomodaticia se escondan dos personas horribles que encajarían perfectamente en una ficción audiovisual coreana, aunque el ser horrible no sea solo patrimonio de los coreanos.

La dirección de Álvaro Lavín es ajustada y efectiva y la interpretación de Chani Martín deja entrever todas las capas que Braulio tiene y podemos ubicarle en cualquier ámbito, con nuestra imaginación, porque este españolazo nos lo cruzamos por la calle todos los días, y está presente en toda tertulia televisiva. Pepa Zaragoza es una muy buena Mari Carmen, aunque su recorrido sea menor en el papel y en la escena.

Hubiese preferido un Turistas plagado de humor negro e infamia con estos dos personajes sacando lo peor de ellos mismos en un entorno aislado sin la mirada normalizadora de los terceros, y es precisamente los momentos en los que veo sus frustraciones e inseguridades cuando más disfruto, y menos cuando se manifiesta un drama social cogido con pinzas y forzadamente concienciador y didáctico. Con todo y con eso, Turistas entretiene, interesa, y engancha al poder ser testigo de las catastróficas vacaciones de dos personas aburridas y amargadas.

Crítica realizada por Ismael Lomana

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