novedades
 SEARCH   
 
 

22.09.2021 Críticas  
En el amor todo es empezar

La Villarroel de Barcelona estrena su Temporada 2021-22 con una producción propia: Començar. Una obra de David Eldridge dirigida y adaptada por Pau Carrió e interpretada por David Verdaguer y Mar Ulldemolins.

Todos, (algunos mas que otros, es cierto) hemos sufrido en la vida. Cada uno tiene una mochila que llevar a cuestas con decisiones que, en ocasiones han sido buenas y, en otras, han sido malas, desastrosas o, simplemente, no han sido. Nuestro equipaje nos acompañará durante toda la vida y su peso es a veces insoportable.

Esto es lo que les ocurre justamente a Laura y Daniel. Dos personajes cuya vida no ha sido precisamente un anuncio de Kinder (de esos donde la felicidad irradia hasta hacerte vomitar el chocolate). Su vida, como las vidas reales, han tenido sus altibajos y han salido de ello como han podido; avanzando y cargando un poco más la mochila.

Una noche, Daniel acude como acompañante a una fiesta de inauguración del piso de Laura; una compañera de trabajo de su mejor amigo. El piso: tope de gama. Un precioso ático barcelonés espacioso, con vistas, cocina-comedor, bien diseñado… vamos, de esos de lujo que verías en el Idealista pero que con solo ver el precio ya piensas que tu vida es una miseria. Ellos no se conocen pero durante toda la noche se miran y se buscan. Un encuentro casual en una fiesta que, con suerte, evolucionará a algo mas. Ahí es dónde nos sitúa Començar; en el primer encuentro de dos desconocidos.

La fiesta ha terminado pero queda un último invitado, Dani. No se conocen. Ambos tienen cerca de 40 años. Ella, tiene un trabajo de alta dirección que le gusta y no tiene familia cercana. Él, tiene un trabajo de administrativo que detesta, y está divorciado. Dos personas inteligentes y divertidas, a punto de decidir, la una frente a la otra. Parecen a kilómetros lejos. Los dos están solos. Podrían irse a la cama esta noche y no volverse a ver. O ni siquiera eso.

Ninguno da el paso, ambos dudan. Laura tantea el terreno con extrema cautela, Daniel sufre, grita por dentro. Quiere avanzar pero no puede. Laura grita por fuera, se expresa, pero el miedo la paraliza. Ambos sienten la soledad y, todos en el público, sin excepción, entendemos el porqué.

El texto de David Eldridge adaptado y dirigido por Pau Carrió nos deja sin aliento. Durante 1 hora y 30 minutos de función, el público vive una conversación a tiempo real entre dos desconocidos que mueren por conocerse. Que luchan contra sus demonios con tal de avanzar en sus vidas. Que lloran y gritan de desesperación en un mundo que les ha fallado en muchas ocasiones y que, en algún momento, ellos también decidieron fallarle a él. Sus patéticas vidas resuenan en sus cabezas y los recuerdos vividos asoman por sus pupilas rememorando una y otra vez momentos que no quieren repetir. Pero, puede que esta vez no sea igual. Puede que lo nuevo sea diferente.

Desde la dirección, Pau Carrió ha sabido jugar perfectamente con el tiempo escénico trasladándolo al tiempo del pensamiento de los personajes. El ritmo pausado que respira Daniel es, a su vez, un tiempo tensionado, lleno de inseguridad, reflexión, de pasión y de desconfianza. Por otro lado, el ritmo cambiante de Laura es ansioso, lleno de una falsa seguridad, cambiante… Creando así incómodos momentos en escena, podemos materializar en nuestra mente lo que Daniel y Laura están pensando sintiendo en ese preciso instante. Son momentos donde el texto sobra. Momentos donde no necesitamos nada más que unas miradas.

Y es aquí donde entra el fantástico trabajo actoral de David Verdaguer y Mar Ulldemolins. Començar les permite jugar actoralmente con algo que, normalmente, se trabaja muy poco en teatro. Sí, el sentimiento se trabaja pero el realismo suele quedar relegado a películas y series donde la cercanía juega un mejor papel. En esta obra, este impresionante trabajo que ambos realizan lo es todo. El texto de David Eldridge requiere unas interpretaciones excelentes y ambos sobrepasan ese límite. Aun recuerdo el momento en el que Laura baila una canción del grupo Antonia Font e invita a Daniel a bailar; a soltarse. A vencer ese miedo que tiene a ambos amarrados. Ver a Daniel tratando de caminar hacia ella mientras no consigue moverse del sofá y sus ojos, llenos de dudas, sueñan con lo que podría ser pero su mente lo detiene enseñándole lo que ocurrió con su vida anterior. Esos trabajados y casi palpables matices que ambos nos muestran en escena hacen que la calidad del espectáculo crezca.

Por la parte técnica recalcar la preciosa escenografía de Sebastià Brosa que nos presenta un piso fantástico que ha sido arrollado por una exitosa fiesta de estreno y cuya iluminación realista, ideada por Raimon Rius, hace que nos sintamos parte de él.

El texto de David Eldridge nos presenta un final abierto que el público auto-completará a su parecer y utilizando su propia mochila de momentos vividos. ¿Empezaran algo juntos? ¿Sus heridas se lo permitirán? ¡Quién sabe! Como decía Raffaella Carrà: En el amor todo es empezar.

Crítica realizada por Norman Marsà

Volver


CONCURSO

  • COMENTARIOS RECIENTES