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30.04.2021 Críticas  
Don Juan de ultraderecha

Don Juan Grandes Éxitos se estrena en los Teatros Luchana de Madrid tras un imposible estreno en el marco pandémico que solo les permitió una única cita en El Umbral de Primavera de Madrid. Este Don Juan es un caballero de la vieja escuela, la vieja guardia, y esperpéntico espejo en el que se mira la infame ultraderecha española.

Don Juan (Germán Torres) abandona a su última mujer, Elvira (Andrea Soto), para seguir dejando en pos de si un reguero de bragas y sostenes desgarrados por las provincias españolas. Su criado Sgnarelle (Manu Báñez) le sigue en este tour de gasolineras con cintas de cassette, bares con cabezas de gamba por los suelos, y taberneras y pueblerinas, como Carla (Rosalía Castro), que pasan a engrosar la lista rosa de un conquistador ruín y en horas bajas que intentará embaucar hasta a la muerte.

Versión del ‘Don Juan’ de Molière, Manu Báñez escribe y dirige esta gira por provincias de un Don Juan con espíritu de orquesta de pueblo, con su música en directo, sus brillos en las ropas, y unas perennes ojeras de trasnoche y vida perra. Este Don Juan Grandes Éxitos es un nómada en busca de todas las fuentes que entre las piernas de provincianas pueda calmar su sed y renueven sus energías para continuar su última tournée: una continua noche sin fin de palillos en la boca, salvas franquistas y perfumes de imitación. Manu Báñez crea una versión ambientada en los años 70, o hasta podría ser Murcia 2021 con la extrema derecha campando a sus anchas y lanzando proclamas anticonstitucionales.

Don Juan Grandes Éxitos es una revisión del mito y del ideario de un personaje que aún hoy es reconocible y cuyo legado se renueva con las nuevas generaciones que hacen lecturas sesgadas de los clásicos y se quedan en la superficie cuando no hace más que criticar un modo de vida y de (mal)trato a las mujeres que es un modelo a no seguir. Desromantizar la idea “soy un truhán, soy un señor” le viene a Germán Torres como algo a su medida, como ese otro egocéntrico Rey Juan que pude disfrutar hace un tiempo. Su Don Juan es Julio Iglesias de saldo, con deudas en el departamento de caballeros del SEPU, chuleando a dependientas del Galerías Preciados como podría ser la doña Elvira de Andrea Soto o a jóvenes sin futuro que sueñan con paseos por la Gran Vía y noches interminables en Pasapoga, como la Carla de Rosalía Castro.

Esta propuesta con un sencillo y barato diseño de escenografía de Silvia de Marta, y vestuario de Guadalupe Valero, es precisamente el espíritu de Don Juan Grandes Éxitos; un buscado quiero y no puedo, con estética de almacenes Arias para retratar a un personaje insuflado de vida por la especulación inmobiliaria, los recortes en política social, y el abuso a la clase obrera; un carácter que no hace más que enmascarar un terrible miedo a la muerte, al final, a que se le acabe el chollo porque pasó tras el “No Pasarán” pero todo llega a su fin, y él es tan consciente como lo somos todos, de que los recursos son finitos, Don Juan precisamente no ha transicionado a la sostenibilidad y la ecología. Adiós Don Juan, nos veremos en el infierno.

Crítica realizada por Ismael Lomana

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