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22.06.2020 Ópera  
La Traviata que desafiará al virus

El Teatro Real se pone en marcha después del obligado paréntesis pandémico. La traviata, prevista en la presente temporada -con la célebre producción del Festival de Salzburgo dirigida por Willy Decker– en dos períodos en mayo y en junio. El estado de alarma ha provocado Traviata en concierto semiescenificada y con un estricto protocolo de seguridad.

Hoy se han dado a conocer las medidas y protocolos de seguridad que el Teatro Real va a implementar para que el próximo 1 de julio se pueda estrenar La traviata. Algunas de las nuevas medidas que los espectadores nos encontraremos será el reparto de mascarillas, puntos de distribución de gel hidroalcohólico, controles de temperatura, incremento del personal de limpieza y de sala, programa de mano digital descargable, nuevos aseos, áreas específicas de restauración, acceso independiente por zonas y un largo etcétera. El Teatro Real ha invertido la suma de 340.000 EUR para adecuar sus instalaciones a la nueva normalidad post pandemia.

En cuando a la versión de La traviata que se podrá ver desde el 1 de julio en adelante se ha pasado a 27 funciones con aforo reducido que se ofrecerán del 1 al 29 de julio con cuatro distintos repartos en la interpretación del trío protagonista: como Violeta, las sopranos Marina Rebeka; Ruth Iniesta, Ekaterina Bakanova, Lana Kos y Lisette Oropesa; como Alfredo Germont, los tenores Michael Fabiano, Ivan Magrí, Matthew Polenzani e Ismael Jordi; y como Giorgio Germont, los barítonos Artur Rucinski, Nicola Alaimo, Luis Cansino y Javier Franco.

El tiempo de ensayos se ha visto reducido, dando comienzo los mismos el pasado 19 de junio. Junto a los solistas actuarán el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real bajo la dirección de Nicola Luisotti. Para presentar una versión de la ópera que respete los protocolos de seguridad, el director de escena Leo Castaldi ha ideado una versión de concierto semiescenificada, en colaboración con el iluminador Carlos Torrijos, utilizando elementos de atrezzo, vestuario y caracterización procedentes de los fondos del Teatro.

Leo Castaldi ha concebido una escenografía marcada por un reticulado de cuadrados de 2 por dos metros dibujados en el suelo y proyectados sobre los muros del escenario, aprisionando psicologicamente a los personajes en sus espacios limitados. Los solistas guardaran una distancia mínima de seguridad entre ellos, compartiendo el escenario con el coro y con la banda interna. Para unificar la propuesta, Castaldi ha optado por crear una atmósfera vintage, de mediados del siglo XX.

El foso se utilizará en su máxima dimensión, para albergar a la orquesta con la plantilla completa necesaria para interpretar La traviata. Asimismo el Coro Titular del Teatro Real, interpretará la ópera sobre tarimas, guardando la necesaria distancia de seguridad.

En palabras de Joan Matabosch, el Teatro Real se pone como punta de lanza en recuperar la normalidad en las artes escenicas, no tomando una parte pasiva sino proactiva y reinventadonse para hacer frente a estos nuevos tiempos. Leo Castaldi ha reflexionado sobre la importancia de la música en estos tiempos. Hacer La traviata es – ha dicho- una manera de enfrentarse al miedo. No será una función normal, pero será una gran noche de teatro en la que la música llenará las distancias que los interpretes no pueden salvar físicamente. Matthew Polenzani ha expresado en unas bellas y emocionadas palabras que cantarán por todos aquellos que han sufrido una perdida, así como para todo el personal sanitario.

Sin duda que la expectación y la emoción por volver al Teatro Real será máxima a partir del próximo 1 de julio, para disfrutar y emocionarnos con una Traviata que sin duda será muy especial.

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