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27.11.2019 Críticas  
Rock clásico y virtuosismo vocal

Tras anunciar, in extremis, la cancelación de su concierto en Barcelona (y la posterior gira Europea) el pasado mes de Febrero, Greta Van Fleet vuelve a la carga para presentar su álbum debut en la ciudad de condal. Su gira, March of the Peaceful Army, pisó anoche el escenario del Sant Jordi Club con un esperado Sold Out.

Efectivamente, los fans del grupo musical de Míchigan (USA) acudían anoche en masa al evento que esperaban con ansia desde hace 9 meses. El grupo tuvo que cancelar su gira europea (cuyo inicio era Barcelona) el mismo 22 de febrero de 2019 debido a una implacable infección de la vía respiratoria superior de su vocalista. Esta afección les impedía presentar su álbum debut con total entrega a sus seguidores y, Josh Kiszka (vocalista) necesitaba un reposo prolongado como único camino hacia la recuperación completa. El ritmo frenético de la gira Estadounidense lo había desgastado hasta tal punto que el grupo necesitaba recalibrar su balance tanto física como mentalmente.

Ahora, meses después, Greta Van Fleet (Josh Kiszka [voz], Jake Kiszka [guitarra], Sam Kiszka [bajo y teclados] y Daniel Wagner [batería]) han vuelto a la ciudad condal para presentar su álbum debut, Anthem of the Peaceful Army con un directo lleno de fuerza y mezclando un energético híbrido de rock’n’roll, blues y soul.

Considerados los nuevos dioses del género, Greta Van Fleet son una banda a seguir por los amantes del rock auténtico, el de raíz, el que explota y te hace vibrar con el primer acorde. Sus canciones ya se han convertido en un hito a recordar. La crítica los adora, y eso es solo el inicio de algo muy grande. Los llaman los nuevos Led Zeppelin y, con el directo que tienen y los seguidores que arrastran, no me extraña en absoluto.

Tras la actuación de la fantástica artista invitada Yola, música, cantante y escritora a la que personalmente voy a seguir la pista, el grupo inició su esperado concierto (con 30 minutos de retraso) con el audio de My Whole World Ended (The Moment You Left Me) de David Ruffin. A continuación Josh Kiszka apareció en escena descalzo y con varias flores que arrojó al público. Tras el grito ¡We made it!, el show dió comienzo con sus espectaculares vocales y el tema Highway Tune cuyo derroche de potencia hizo olvidar al público la tensa espera. Este fue el primer hit con el que la banda se dió a conocer. Un single de presentación que fue editado inicialmente como videoclip y que se convirtió en todo un éxito. Este tema los catapultó a la fama.

Le siguió Edge of Darkness, canción con la que dieron rienda suelta a la improvisación guitarrera de Jake Kiszka. Impresionante dominio del instrumento y escena en la que todos los integrantes del grupo supieron disfrutar de este inicio del show. Tras finalizar la canción con un repetido «Here comes the sun» por parte de Josh Kiszka, la banda siguió en concierto con Black Smoke Rising. El trío de canciones despertó a un público aún entrando en situación.

Josh Kiszka dió la bienvenida al público y lo animó a cantar una de esas canciones que todos conocen y es un clásico del karaoke. Así la banda inició un pequeño cover de John Denver, The Music is You; antes de seguir con uno de sus temas estrella, You’re the One.

Tras un pequeño y casi oscuro interludio musical a los teclados de Sam Kiszka, Greta Van Fleet presentaron el (sin duda) single más épico incluido en su álbum Anthem of the Peaceful Army; Age of Man. Una muestra del rock clásico y puro que sonaba en 1970 y cuyo estilo es la base de su sonido. Una de las canciones más celebradas de la noche. Tras ello, llegaron canciones como Black Flag Exposition, Watching Over y The Cold Wind.

When the Curtain Falls fue el siguiente tema en sonar. Oficialmente, este fue el big hit (incluido en su álbum Anthem of the Peaceful Army) con el que se dieron a conocer en el mundo entero. El público, entregado, coreó la totalidad de la canción.

Tras un pequeño parón para descansar entre bambalinas y que el público se impacientara para disfrutar propiamente de los bises, Greta Van Fleet aparecía de nuevo en el escenario para encauzar el final del concierto. El grupo invitó a Yola, la artista invitada de la noche, a cantar con ellos un cover de The Band; The Weight. Fue sencillamente poderoso.

Tras esta participación, el grupo celebraba el amor con su canción Flower Power y finalizaba la noche con Safari Song en la cual Daniel Wagner, batería del grupo, cerraba el show con un gran y celebrado solo.

Después de disfrutar de esta salvaje y celebrada puesta en escena muestra de un rock puramente clásico y virtuosismo vocal, no extraña que nombren a Greta Van Fleet como los nuevos Led Zeppelin. Si el grupo sigue esta progresión, no cabe duda que el éxito está asegurado. Los amantes del rock tenemos un nuevo grupo al que idolatrar.

Crónica realizada por Norman Marsà

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