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06.11.2019 Ópera  
Absurdas pretensiones de felicidad eterna

Ópera de Tenerife subió el telón en el Auditorio de Tenerife el pasado 24 de octubre para inaugurar la nueva temporada lírica y lo hizo con L’Elisir d’Amore, ópera bufa de dos actos compuesta por Gaetano Donizetti y con texto de su asiduo colaborador Felipe Romani.

Donizetti quiso presentar esta obra maestra en una sucesión de escenas paródicas y absurdas, donde no faltaran las ambigüedades y, como consecuencia, divertidos malentendidos. El objetivo era, tomando como base la trágica historia de amor de Tristán e Isolda, hacer una parodia de la idea del amor romántico e idealizado. Así tenemos al cándido e inocente Nemorino, que prendado por la voluble y caprichosa Adina, recurre desesperado a un supuesto remedio para poder conseguir que ella le corresponda. Se suman a la trama Belcore, sargento creído de sí mismo, que pretende desposar a Adina y el Dottor Dulcamara, el gran charlatán que supuestamente posee el elixir que terminará con el mal de amores de Nemorino.

Pablo Maritano, en su debut Europeo, ha trasladado, con mucho acierto y gran pericia, esta bella historia a la edad dorada del cine, recorriendo diferentes sets de rodaje de finales de los años veinte. Dicha lectura refleja de forma ideal la idea que Donizetti quiso transmitir con su obra: la búsqueda de la felicidad eterna a través del amor verdadero no deja de tener un cariz algo absurdo. Le acompañan una rica y elaborada escenografía a cargo de Serena Rocco, el espléndido vestuario de Lorena Marin y un diseño de luces; en especial la de esa luna espectacular, de Virginio Levrio.

Cabe resaltar y con mayúsculas el gran éxito reflejado sobre el escenario del magnífico proyecto (e)Studio amparado por Ópera de Tenerife. El objetivo de esta creación es potenciar el talento joven para que sus componentes, venidos de todo el mundo, puedan crecer y perfeccionarse en el mundo de la lírica. Dirigiendo esta idea está Giulio Zappa, que eligió esta obra para mostrar el trabajo desarrollado por los cantantes.

El día de nuestra representación, disfrutamos de la soprano Maria Rita Combattelli defendiendo el rol de Adina. Un papel de bel canto que además encierra a un personaje complejo que requiere de mucha energía durante toda la obra. A pesar de que la artista se encuentra en pleno período de crecimiento, pudimos ver a una Adina valiente y adorable desde su cabaleta del primer acto hasta que confiesa su amor por el humilde joven.

El tenor albanés Klodjan Kaçani puso voz al joven enamorado Nemorino. Kaçani supo dotar al personaje de la inocencia y candor que exige la historia, pero sin descuidar el proceso emocional por el que pasa hasta el punto de conquistar a su amada. Por extensión consiguió enamorar también a todo el público; desde su cavatina del primer acto, culminando en la inmortal aria Una furtiva lacrima que supo interpretar de forma deliciosa.

El barítono Alberto Bonifazio interpretó con extrema solvencia el rol del vulgar sargento Belcore, dando credibilidad a su papel a medida que avanzaba la obra y creando una fantástica conexión en los duetos con Nemorino. Pero no hay duda de que el papel más goloso de la obra de Donizetti es el del Dottor Dulcamara, maravillosamente defendido por el bajo Givi Gigineishvili de forma tremendamente elocuente. Probablemente su entrada triunfal pendiendo en el aire desde el interior de un avión tuvo algo que ver, pero sin duda, Gigineishvili representó a su personaje de forma excelente; en especial en las partes en las que el texto requería de una enorme energía y velocidad en la enunciación. También Sofía Esparza en el papel de Giannetta demostró una gran calidad en el aspecto vocal, particularmente en los agudos.

En cuanto a la interpretación del Coro Ópera de Tenerife, una vez más a las órdenes de Carmen Cruz, realizaron unas interpretaciones impecables como ya nos tienen acostumbrados. Lo mismo cabe decir de la Sinfónica de Tenerife que, con Antonio Méndez a la batuta, logró ser un participante igual de importante en la representación, pues supo seguir los cambios e inflexiones que las voces requerían en esta obra tan llena de cambios de ritmo.

Al finalizar el último acto y con un auditorio en pie, se pudo constatar que Ópera (e)Studio es un proyecto vivo y capaz de dar el empujón definitivo a sus jóvenes participantes dentro del mundo profesional.

Crítica realizada por Celia García

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